Análisis de Gourdlets

Análisis de Gourdlets

Suelo hablar a menudo de que cada vez me apetecen más juegos en los que no tenga que perseguir ningún objetivo, sino simplemente poder disfrutar de un rato agradable. Y precisamente Gourdlets ha venido para llenar ese hueco de paz mental que necesito en muchas ocasiones.

En este título tan simpático, cercano y colorido no tendremos objetivos más allá de crear una pequeña isla para que puedan vivir nuestros gourdlets. No hay dinero, ni recursos de los que preocuparse, ni tiempos para fabricar cualquiera de los elementos que nos encontremos. Este juego tiene un objetivo y es que no pensemos más allá de cómo querer decorar este espacio o los nombres de estos simpáticos bichos. Perfecto para desconectar. 

Podemos decorar nuestra isla de Gourdlets a nuestro gusto, como si estuviéramos en Animal Crossing, añadiendo todo tipo de edificios además de cambiando y ampliando el terreno inicial. De momento tenemos tres biomas iniciales —la isla, la playa o el laberinto— que se diferencian en cómo están construidos y en el aspecto que tienen, pero sin ningún tipo de características especiales. En cualquiera de ellas podremos plantar ciertos cultivos, colocar esculturas, atracciones de feria y diseñar esta pequeña ciudad a nuestro gusto. Tendremos un modesto catálogo con todo tipo de accesorios (con posibilidad de cambiar el color a algunos de ellos). Aunque pueda parecer poco de un primer vistazo, hay muchísimas combinaciones y posibilidades diferentes para nuestra pequeña isla. Para todos los gustos, vaya. 

No es lo único que podremos decorar, también podremos hacerlo con el interior de los edificios. Aquí el catálogo es un poco más amplio que el de objetos que podremos colocar en el exterior, y en cada uno de ellos nos darán de base una serie de elementos que podremos quedarnos o que podemos eliminar si buscamos otra cosa para ese espacio. Desde tiendas de campaña hasta grandes edificios, pasando por alcantarillas, todo en Gourdlets tiene posibilidades de ser una biblioteca, una lavandería o un gimnasio, por ejemplo. 

Este título tiene también un ciclo de día y noche, que afecta solo de manera visual al entorno. Podremos cambiar igualmente la estación del año, que afectará a todo el aspecto de nuestra isla. Son cambios simplemente visuales pero que darán un aspecto distinto a todo lo que hemos construido. También podremos hacer que haya una lluvia de pétalos o incluso lluvia como tal, que vendrá acompañada de sus sonidos —y que francamente es muy relajante—.

En cuanto a cómo podemos aumentar nuestra pequeña población de criaturas, tendremos que llamarlas mediante un tren. Su apariencia, nombre y sombrero serán totalmente aleatorias pero podremos cambiarlo todo simplemente clicando sobre ellos —para este análisis he puesto a toda la redacción en una isla llamada Villapug—. No será el único tren que pueda llegar a nuestra isla. Cada cierto tiempo a nuestros gourdlets les crecerá una flor en la cabeza, y al pasar el cursor sobre ellos, la recogeremos. Se acumularán y cuando tengamos suficientes podremos llamar al tren de paquetes, que nos dejará un objeto aleatorio de los que se desbloquean mediante este método. 

La jugabilidad es muy sencilla y tendremos siempre a mano una pequeña guía de cómo rotarlos, cambiarlos o eliminar lo que acabamos de hacer en la parte inferior derecha de la pantalla. En la esquina superior izquierda tendremos el menú con la pestaña de construcción, además de la de eliminar objetos, el registro de nuestros gourdlets —y la posibilidad de seguirlos o de localizarlos—, ajustes de la interfaz y la posibilidad de cambiar el tiempo o el clima. Es un juego muy enfocado para jugar con teclado y ratón, y su manejo es cómodo. Con el ratón nos moveremos por el terreno, para clicar y arrastrar los objetos, además de hacer zoom en el mapa, mientras que con las WASD nos moveremos y con Q/E podremos rotar el mapa. En algunos momentos podemos usar también el ya clásico CTRL+Z para poder deshacer algo que hayamos hecho y que no nos haya gustado. Es muy intuitivo y cómodo, y se agradece no tener que memorizar comandos complejos ni nada similar. Es un añadido más a la premisa de sencillez que tiene el juego. También se puede jugar con mando, ya sea de Xbox o de Playstation, y los detectará automáticamente según se conecten. No se puede hacer todavía un keybinding al gusto en la versión que hemos probado, pero se podrá hacer en futuras versiones del juego.

En el apartado musical, Gourdlets nos pondrá de fondo temas lo-fi ambientales, que nos meterán de lleno en este ambiente de relajación y de no pensar mucho. Es el complemento perfecto para un título que nos promete precisamente eso. Podremos ajustar el volumen de la música y del resto de sonidos —como el del océano, del tren, de las criaturas o del clima— por si nos apetece ponernos otro tipo de música o de sonidos de fondo. 

No hemos podido disfrutarlo todavía pero este juego cuenta con integración en Twitch, con la que los usuarios del chat podrán ponerle nombre a una de estas criaturas. Algo que se puede poner y quitar en cualquier momento. Además, podremos dejarlo en modo de ventana inactiva, en la parte inferior, si simplemente queremos tenerlo de fondo mientras nos dedicamos a otras cuestiones. 

El juego viene disponible en inglés, francés, alemán, japonés, portugués de Brasil, chino simplificado y español de Hispanoamérica. Sin embargo, en los créditos no aparecen las personas que han colaborado en la traducción. Un detalle que empaña un poco esta experiencia tan relajante y despreocupada. 

Gourdlets nos ofrece un título sandbox de construcción y diseño de ciudades muy relajante y especialmente colorido, con unas pequeñas criaturas que solo necesitan unas plantas, una noria de feria y unos bancos para ser felices. Las posibilidades de edición y creación son muy generosas y permiten un altísimo número de combinaciones desde el principio, y tiene además unos logros muy sencillos de conseguir. Es el juego perfecto para desconectar y no pensar en nada, solo en dónde colocar la siguiente maceta o cómo ampliar nuestro lago.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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