Arrastrarse en plan bien
Análisis de Gecko Gods
15/04/2026 | Azka Laura | No hay comentarios
Allá por 2022, en un showcase de Nintendo, pudimos ver por primera vez un tráiler de Gecko Gods, mostrando las aventuras del pequeño gecko que nos robaría el corazón. Aunque se preveía que fuera lanzado en 2023, no hemos podido tenerlo en nuestras manos hasta ahora. Una espera a lo mejor demasiado larga para un juego sencillo sin grandes pretensiones, pero es que cuenta con un desarrollo muy muy indie. Sea como fuere, nuestra espera se ha visto recompensada y ya podemos disfrutar con las grandes aventuras del pequeño lagarto en Gecko Gods.
La historia es sencilla y una excusa para darle motivación a nuestra exploración. Somos un gecko al cual un accidente ha llevado a un archipiélago de islas donde antiguamente se adoraba a los dioses gecko. Ahora solo hay ruinas y algunos insectos y vegetación. Pero se conservan algunos misterios en el interior de las profundas mazmorras. Las inscripciones y las aves que aún moran allí nos guiarán para despertar a los antiguos dioses gecko y cumplir la profecía que hará que la vida vuelva a esas tierras marchitas. Personalmente no me parece que las mencionadas tierras estén marchitas, más bien un poco desérticas, pero se ven bonitas y la flora y fauna se ha adaptado bien a la situación. Pero bueno, hemos venido a jugar, así que aceptamos y nos adentramos entre los ruinosos muros.
Uno de los aspectos principales de Gecko Gods son los puzles. Para poder avanzar por las ruinas o en nuestra sagrada misión tendremos que resolver rompecabezas de lo más variados. Encontraremos desde simples palancas de las que tirar o girar, hasta murales que recomponer o campanas que golpear. En general son fáciles de completar. Ver un poco cómo conectan para saber qué es lo que debemos conseguir. Pero en ocasiones nos harán recorrer grandes salas, o incluso toda una isla para dar con los elementos que componen algo. En el primero puede ser un poco más pesado, pues nuestras patitas son cortas, aunque podemos correr y esprintar. Pero en el segundo puede ser una buena oportunidad para ir descubriendo más secretos y recovecos a la vez que completamos los coleccionables. Por lo que en este caso sí se hace ameno. Sí, aunque seamos un pequeño lagarto paticorto.

Porque, reconozcámoslo, hemos venido a pasearnos con nuestro pequeño animalito. A dejar huellas en la arena. A lanzarnos a por insectos que zamparnos. Al principio nuestro camino está más limitado, pero aun así se nos da bastante libertad para explorar y realizar los puzles necesarios para avanzar en el orden que más nos guste. O según los vayamos encontrando. Lo importante es el resultado final. Tendremos varias islas a nuestro alcance, una vez consigamos nuestra barquita. Cada una con sus propios objetivos, rompecabezas y coleccionables. El mapa nos ayudará a orientarnos en nuestras misiones. Pero está claro que el otro punto fuerte del juego es la exploración. Dejarnos disfrutar de sus escenarios a nuestro aire.
Puede que el arte sea sencillo pero es muy bonito, y nuestro gecko se mueve muy bien por todas partes. Pegando sus patitas a todas las superficies. La gravedad no es problema. Y aunque funciona perfectamente con teclado, se recomienda mando para poder afinar aún más en sus carreras y saltos. Además nos envolverá una música relajante con toques en ocasiones árabes, en ocasiones polinesios, que nos invita a perdernos. Y puede pasar, pues las zonas son bastante similares a veces. Algunas islas son más volcánicas, otras se forman de pequeños islotes muy verticales, pero dentro de su característica única son parecidas en el tono de la piedra, la arena, la hierba… También en el caso de las ruinas y mazmorras. Comparten una misma estética, fruto de un mismo pueblo o época. En sus paredes los murales adornan pero cuentan poco e incluso se repiten. Y la soledad se hace muy palpable. Excepto en ciertas ocasiones en las que podemos encontrarnos con los pájaros que viven allí cuidando de los restos de la antigua civilización.
Aunque pasearnos por el simple hecho de andarlo todo y hacer puzles podría ser suficiente, hay más motivos. Como he mencionado hay coleccionables. Cada isla tiene los suyos, y podremos seguir nuestro avance desde la sección correspondiente junto al mapa. Por un lado los insectos, que podremos cazar con la acción de esprintar. Podremos comernos todos los que queramos, pero nos contará por primera vez para la colección. Por otro lado están las figurillas brillantes llamadas reliquias. Estas están muy bien escondidas en algunos casos, e incluso puede que detrás de sus propios puzles. Son un reto interesante que nos hará explorar aún más si vamos a por todas. Pero en las salas profundas y abandonadas de las ruinas también encontraremos seres extraños que nos atacarán y vasijas pintadas. En el primer caso podemos evitarlos para que no nos hagan daño, pero si decidimos defendernos nos darán, además de la tranquilidad de no tener un enemigo al acecho, dinero. Al igual que las vasijas o jarrones si los rompemos. En ambos casos lo conseguiremos con un bonito cabezazo fruto de esprintar. Quién hubiera dicho que nuestro gecko podría ser tan agresivo.

Pero, ¿para qué queremos dinero? Pues para cambiar los colores y diseños de nuestro animalito. Empezamos con un bonito y simple tono azulado, pero en ciertas zonas, algunas más escondidas, podremos cambiarlo. Nos toparemos con un espejo hexagonal de marco bronce con el que poder interactuar y cambiar su color o el patrón de manchas. No influye en nada, es algo meramente estético, pero me parece un bonito detalle tener la opción de personalizarlo. Y no os preocupéis por pillar solo los que creéis que os gustarán más. Es fácil encontrar jarrones, y si vais arrasando con todos al final os sobrará el dinero.
Si tuviera que echar algo en falta a Gecko Gods sería más variedad de puzles y poder reiniciar estos. Y es que me he encontrado con algún bug, aunque está previsto que tenga parche de día uno. También ayudaría un mapa más preciso, pero eso ya es algo personal, pues podemos pasar por alto con facilidad los elementos de un puzle en las islas más grandes. Pero claro, es parte del encanto de la exploración, ¿verdad? Así pues, podría decirse que, dentro de su sencillez, este juego es una aventura corta muy bonita que nos permite ponernos en la piel y patitas de un gecko muy listo y valiente. Que es lo importante. Verlo pasear y hacer ruiditos por ruinas antiguas. Es que no se le puede pedir más a un juego.
Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.
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