Nunca un péndulo fue tan versátil

Análisis de The Occultist

Análisis de The Occultist

Cada vez son más los jueguicos españoles que se abren hueco en nuestras listas de recomendaciones. Y no es para menos, ya que tenemos unos equipos de desarrollo que no tienen nada que envidiar a los estudios con más renombre. Además, creando auténticas joyas para todos los gustos, desde experiencias relajantes hasta las más caóticas. Y, por supuesto, terror. Sumergiéndonos en ambientes que harían estremecerse al mismísimo Stephen King. Así, sin ir más lejos, tenemos The Occultist, un thriller en primera persona que nos pondrá la piel de gallina mientras exploramos Godstone.

En The Occultist, encarnaremos a Alan Rebels, un investigador paranormal que busca pistas que arrojen algo de luz sobre la desaparición de su padre. Para ello, visitaremos una isla abandonada que parece estar bastante relacionada con él, aunque no sabremos bien cómo. De modo que visitaremos escenarios cotidianos que hace tiempo que se sumieron en las sombras, mostrando su cara más aterradora. Y si bien algunos entes pueden sernos de ayuda, no está de más moverse con cautela por lo que pueda pasar. Por lo que podamos despertar.

Nuestros pasos nos llevarán a lugares como una granja, un hospital, un orfanato o un circo, entre otros. Y en todos ellos avanzaremos más o menos del mismo modo. Recorreremos los escenarios en busca de pistas, a menudo valiéndonos de nuestros poderes de ocultista, para poder acceder a espacios que permanecían cerrados. Sin embargo, no dispondremos de todo nuestro abanico de habilidades desde el inicio, iremos desbloqueándolas conforme avancemos. Por suerte, no sentiremos la necesidad de volver sobre nuestros pasos para obtener aquello que haya podido quedarse atrás.

Al tratarse de escenarios acotados, la exploración no será mayor problema. Así, no solo daremos con las pistas necesarias para avanzar en nuestra misión, sino que también encontraremos los altares y colgantes que componen los coleccionables. Además, mirar a través del péndulo que portamos nos permitirá revelar elementos ocultos. Algunos de los cuales serán vitales para resolver determinados acertijos. Y es que The Occultist nos tiene reservados algunos rompecabezas que hacen honor a su nombre.

Circo de The Occultist.

Sin embargo, no siempre será por la complejidad de estos, sino por lo que debemos hacer para resolverlos. Así, por ejemplo, tendremos que observar bien qué se espera que hagamos exactamente en algunos puzles. Atendiendo a detalles como el trazo que debemos realizar con un carbón sobre la madera, un bolígrafo sobre el papel o maquillaje sobre un rostro. Aunque, sobre todo, al espacio que no debemos tocar. Si no tenemos esto en cuenta, puede que acabemos dando vueltas en balde, buscando nuevas pistas que no existen. De hecho, prestar la debida atención será nuestra mejor herramienta para superar cualquier obstáculo que encontremos. Aquí no funciona eso de interactuar con todo y ver qué pasa.

Eso sí, debo admitir que esta precisión en la resolución de algunos puzles, en mi caso, ha supuesto que abandonara toda sensación de terror. Y cuando la exasperación aparece sobre la mesa, resulta difícil disfrutar de la experiencia por deliciosa que estuviera resultando. Especialmente cuando resolver el rompecabezas revela que no era una falta de pistas, sino de comunicación entre el juego y quien mueve al personaje. Por suerte, no es la norma en The Occultist, donde si bien puede que nos atasquemos en algún punto, pronto volveremos a sumergirnos en su increíble ambientación.

Sin ningún lugar a dudas, el aspecto más destacable de The Occultist es cómo juega sus cartas con el terror. Por supuesto, nos desplazaremos con cautela en cada escenario, sintiendo que Alan no está completamente solo. Y más todavía cuando seamos conscientes no solo de que esto es así, sino que, además, los entes que lo acompañan no son especialmente amigables. A menudo nuestra supervivencia dependerá de que no nos detecten, mientras que en otras ocasiones lo mejor será correr. También jugar con la reacción de ciertas criaturas al detectarnos.

Sobra decir que lo ideal es vivir esta experiencia con auriculares y haciendo los ajustes necesarios dentro y fuera del juego para disfrutarlo como merece. Atendiendo tanto a las luces, olores y compañía que escogemos como a los requisitos de nuestros ordenadores. O nuestras necesidades, claro está. Cabe decir que puede que experimentemos algún tirón al iniciar las partidas, pero no durará mucho. Lo suficiente como para que el juego caliente motores. Por lo demás, no he encontrado ningún fallo relevante.

"Secretos susurrados". The Occultist.

Así, disfrutaremos de escenarios que mantienen la tensión y juegan con nuestra presencia, sin abusar de los jumpscares, pero reservándonos alguna que otra sorpresa. Invitándonos a adentrarnos y explorar con cautela, pendientes de cualquier sonido que pueda indicar si corremos peligro… o si el camino ya es seguro. También observaremos escenas inquietantes, algunas no aptas para estómagos delicados. Y recorreremos escenarios cuidados al detalle en los que disfrutaremos parándonos a ver qué nos cuentan de la historia del lugar. Aprovechando, además, para recuperar el aliento u ojear las anotaciones de Alan.

De hecho, otro punto que destaca especialmente en The Occultist es el diario de nuestro protagonista. Un elemento que resultará de tanta utilidad como el péndulo, ya que recogerá no solo información importante de la historia, sino también las pistas descubiertas. Esto nos ahorrará más de una vuelta innecesaria y nos guiará, a la par que nos dará una sensación mayor de inmersión. Y dado que la información se transmite sobre todo a través de dibujos detallados, no resultará pesado navegar por sus páginas. Así como tampoco nos parecerá críptico, siendo capaces de interpretar y recordar cada fragmento sin mayor problema.

Por supuesto, el juego está traducido a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, aunque mantiene las voces en inglés. Además, ofrece una actuación de doblaje tan cuidada como el resto de detalles, aunque una parte de mí esperaba que estuviera también en castellano. Destaca también el trabajo de Pepe Herrero con la banda sonora, lo que termina de redondear la experiencia audiovisual durante toda la partida.

The Occultist se suma a la lista de juegos españoles que no dudaré en recomendar cada vez que tenga oportunidad. Aunque he vivido momentos frustrantes en los que el terror ha pasado a segundo plano, la realidad es que, en su conjunto, es una obra de arte. Mantiene la tensión de principio a fin y saborearemos cada susto con el corazón en la garganta y la piel de gallina. También seguiremos muy de cerca cualquier nueva pista sobre el paso de nuestro padre por Godstone, así como las historias del lugar que parecen tener conexión con un extraño culto. Y disfrutaremos explorando los diferentes escenarios, observándolo todo a través del péndulo y decidiendo qué habilidad es la más adecuada en cada ocasión. A fin de cuentas, puede que ésta no sea la primera investigación de Alan, pero puede que descubra cosas para las que no estaba preparado.

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.