El Joker, pero bien
Análisis de Emio – El Sonriente: Famicom Detective Club
18/09/2024 | Nix | No hay comentarios
Hace ya mucho tiempo, en esa época inicial de los videojuegos donde todo era novedoso y arriesgar significaba crear nuevos géneros o establecer mecánicas que se asentarían en un futuro, se publicó Famicom Detective Club, una saga compuesta de dos juegos que únicamente salieron a la venta en Japón. Sin embargo, eso no impidió que su fama atravesase fronteras, sobre todo entre fans de las visual novels, y se convirtieron en unos de esos juegos míticos que queríamos jugar pero no podíamos por culpa de la barrera idiomática. Esto se solucionó en 2021, cuando se publicaron los remakes de los mismos en Nintendo Switch, permitiéndonos conocer de primera mano esa influencia original de todo lo que podemos jugar actualmente. Y ahora, tres años después, nos hemos encontrado con la sorpresa de Emio – El Sonriente: Famicom Detective Club, la tercera entrega de la saga que nunca nadie habría imaginado que tendríamos.
Cuando se publicaron originalmente la primera y segunda entrega de Famicom Detective Club nos encontrábamos con una situación relativamente extraña. En esa época, los que ahora son grandes nombres de la industria y en ese momento no eran tan relevantes se dedicaban a jugar con la narrativa, tratando de darle más importancia de la que se le daba, utilizando mecánicas jugables que casi no se consideraban como un juego en los estándares de la época. Sin embargo, juegos como los propios Famicom Detective Club, The Portopia Serial Murder Case, Snatcher o, más tarde, los pertenecientes a la saga Tokimeki Memorial, pasaron a considerarse piezas clave tanto para los futuros juegos como para desarrolladores como Yoshio Sakamoto, Yuji Horii o Hideo Kojima. Y por eso no puedo hacer otra cosa que enfadarme cuando alguien desprecia las visual novels con el tan poco original chiste de que únicamente hay que pulsar un botón y por ello no son juegos.

Pero basta ya de irnos por las ramas de la historia de los videojuegos, porque aquí hemos venido a hablar de Emio – El Sonriente: Famicom Detective Club, y es que estamos ante el primer juego catalogado para mayores de 18 años desarrollado por Nintendo, saliéndose por un momento de su tradicional visión como empresa para toda la familia. Porque este título no solo trata temas duros (colocados tras un aviso de contenido para que tú decidas si quieres proceder a leer más o no), sino que, en general, se plantea como una novela seria en la que los personajes tienen que enfrentarse a realidades que pueden llegar a ser demasiado, tanto si eres adolescente como si has llegado ya a la adultez.
La historia comienza, directamente, con un asesinato. Un adolescente aparece estrangulado y, por un detalle muy concreto, la policía acaba contando con la ayuda de la Agencia de Detectives Utsugi, a la que pertenece nuestro protagonista de nombre personalizable. Dicho detalle consiste en que el adolescente asesinado llevaba una bolsa de papel en la cabeza con una sonrisa pintada. Algo extraño, pero que coincide también con un caso de un asesino en serie de hace 18 años y, además, con una leyenda urbana. Y es que se cuenta que existe un hombre que lleva una gabardina y una bolsa con una sonrisa dibujada que se dedica a asesinar a las adolescentes que lloran en la calle, dejándoles una sonrisa permanente. Ese hombre es Emio el Sonriente, y esos detalles nunca habían salido de la información clasificada de la policía.
Nuestra misión principal en Emio – El Sonriente es conseguir averiguar todo lo posible utilizando únicamente nuestras habilidades a la hora de observar los alrededores y a la hora de hablar o conseguir información de la gente que nos rodea. Para ello tendremos una pantalla lateral en la que podremos ir seleccionando lo que queramos o necesitemos hacer, y a partir de cada selección ir viendo hacia dónde debemos dirigir nuestras preguntas. Quizá es esto, precisamente, lo mejor diseñado de todo el juego, ya que han conseguido plantear los diálogos para que se sientan como una conversación real, dándonos pequeñas pistas en forma de palabras coloreadas de naranja que nos empujan a continuar ese tira y afloja tan fluido. Eso sí, sin negarnos la posibilidad de utilizar otros comandos, porque podemos saber que hay que preguntarle a alguien sobre unos papeles, pero también podemos tener curiosidad sobre por qué puede estar alguien nervioso o con el traje descolocado.

Si bien, por norma general, el género de las visual novels suele cumplir con una estética manga/anime, en este título han querido ir un poquito más allá para darle el mimo que merece a una saga que han continuado 36 años después de su primer lanzamiento (que se dice rápido, pero tiene más años que yo). Para ello, han introducido unas pequeñas animaciones y cinemáticas que ofrecen mucho más dinamismo a la lectura, quizá enganchando todavía más al profundizar en la inmersión y que no se limite al típico “un capítulo más y me voy a dormir”. Por otro lado, el doblaje al japonés ayuda a profundizar en las emociones de los personajes, y la traducción a nuestro idioma, como suele ser la norma en la Nintendo actual, hace que no tengamos ningún problema a la hora de entender cada detalle. Que en un juego de detectives se agradece muchísimo, sinceramente.
Emio – El Sonriente: Famicom Detective Club no solo es una novela de detectives maravillosa, sino que además enfatiza, una vez más, la calidad literaria que pueden tener las visual novels en cuanto se les permite salirse de lo establecido. Y es que si bien todavía sigue existiendo ese menosprecio al género, por suerte las cosas están cambiando y mucha más gente se está atreviendo a disfrutar de unas historias tan bien escritas. Sobre todo gracias a quienes sí se molestan en acercar este tipo de cultura a todo el mundo con la ayuda de una traducción a varios idiomas, cosa que, como bien sabemos quienes hablamos español, suele ser lo más olvidado por las empresas. Al menos esta vez han permitido que Emio nos ponga una sonrisa en la cara.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.
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