Por fin Link es la prota
Análisis de The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom
17/10/2024 | Nix | No hay comentarios
¿Cuántas veces creéis que se ha pedido una entrega de un The Legend of Zelda protagonizado por la persona que pone su nombre a la saga? Yo creo que, aproximadamente, entre quince y ochocientas millones de veces, redondeando un poco. Y es que si hay algo que se lleva enfatizando años es el poder de Zelda y que, por mucho que Link sea el elegido, ella es una pieza clave de igual o mayor importancia. Por eso, cuando se anunció The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom comenzamos a correr en círculos de la emoción, aunque en el fondo esperando las migajas de una historia menor para entretenernos mientras hacen una nueva entrega principal. Todo para que, una vez en nuestras manos, nos hayamos encontrado con todo lo que podíamos desear.
Nuestra historia empieza, al contrario de lo que pueda parecer, manejando a Link. Un Link ya más que preparado para enfrentarse a Ganon y que, sin embargo, por un error acaba cayendo en una extraña brecha, no sin antes liberar a la persona que estaba allí secuestrada. Por supuesto, esta era Zelda, y aquí es donde comenzará realmente nuestra aventura. Pero no lo haremos en solitario, sino que nos acompañará Tri, una pequeña bolita amarilla que nos prestará su poder de duplicar objetos para que le ayudemos con el enorme problema de las brechas mágicas. Pero no os preocupéis, Tri no es Navi, ya sabéis a qué me refiero. Juntas iremos recorriendo todo el mapa de Hyrule devolviendo todo a la normalidad, aumentando mutuamente nuestro poder para poder hacer todavía más y enfrentándonos tanto a puzles como a mazmorras y, por supuesto, a jefes con muy malas pulgas. Y, cuando creamos que ya vamos a terminar el juego, nos dirán que nos equivocamos y que todavía nos queda la misma cantidad de contenido por jugar. Por si nos atrevíamos a creer que no iban a dedicarle tanto protagonismo a Zelda.

Las mecánicas básicas no difieren mucho de lo que es un The Legend of Zelda clásico, consistentes en la exploración de mazmorras, resolución de puzles para conseguir llaves y seguir avanzando, rebuscar por todos lados la llave del jefe de la mazmorra y enfrentarnos a él con todo lo que esté en nuestras manos. Sin embargo, la mayor diferencia está en que no existe una única resolución de puzles, sino que gracias a la mecánica de poder duplicar tanto objetos como enemigos para que luchen de nuestro lado, tendremos muchísimas posibilidades para resolverlos. Y es que, dependiendo de lo que vayamos memorizando por el camino, tendremos acceso a unos objetos u otros, y la decisión de utilizar alguno en concreto siempre será nuestra. Aunque no os voy a negar que la superioridad de las camas es algo más que evidente tanto para llegar a cualquier lado como para echarnos una siestita curativa en cualquier momento.
Sin embargo, quizá os haya pasado como a mí y hayáis pensado en que tal vez hubiesen caído en el tropo machista de mujer que no lucha de forma activa, sino que encarga a los demás que le hagan el trabajo, y nunca me he alegrado más de haberme equivocado que en esta ocasión. Y es que Zelda, a pesar de no ser la espadachina legendaria y utilizar principalmente el báculo de Tri, también empuñará la espada de Link. Los enemigos menores los despacharemos la mayoría de las veces invocando a algún monstruo por simple comodidad (y ahorro), pero a la hora de enfrentarnos a los jefes nos tocará gestionar el poder de la espada y atacarles de forma directa, aumentando nuestro arsenal, su nivel y duración a medida que vayamos jugando y, sobre todo, explorando el terreno. Porque nos permiten cierta libertad, sin exigir la exploración al no ser un juego extremadamente difícil, pero premiará con creces a quienes decidan rebuscar cada esquina y cumplir con las misiones secundarias.

Si algo no podemos negar en cuanto encendemos la consola y abrimos el juego es que su apartado visual es lo más bonito que hemos visto desde el remake de The Legend of Zelda: Link’s Awakening. Una vez más han decidido mantener ese estilo artístico tan característico que le da ese aspecto de juguete real, con un efecto diorama que se aplica con la difuminación de los bordes para que todo parezca aún más pequeñito. Aparte de eso, todo está cuidado tan al detalle que en todo momento entenderemos perfectamente hacia dónde quieren que vayamos, qué objetos son interactuables y qué tendremos que hacer, de una forma que hace que se adecúe a cualquier edad. Y, por supuesto, todo va acompañado con un sonido que identificaremos inmediatamente con la saga, por lo que indirectamente nos sumergirá, de paso, en esa nostalgia que nos invade con cada entrega.
The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom es tanto el juego que queríamos como el que Zelda se merecía después de tantos años de contarnos una y otra vez que no era una princesita desvalida. Si bien es cierto que no es considerada una de las entregas principales, no tiene nada que envidiar a cualquiera de ellas, principalmente por el mimo que le han puesto a todos los detalles y la mezcla magistral del remake de The Legend of Zelda: Link’s Awakening y The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom. Y es que a veces no necesitamos un mundo enorme con infinitas posibilidades, sino que un juego relativamente más lineal y contenido consigue enamorarnos de la misma forma. Además, alguna vez tenía que tocarle a Link acabar atrapado en algún lugar.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

