Tarot en The Cosmic Wheel Sisterhood
29/12/2024 | Darkor_LF | No hay comentarios
El deseo de adivinar el futuro es algo que siempre ha existido en la humanidad. La necesidad de conocer lo que va a pasar es algo inherente: oráculos griegos, lectura de runas, observar el vuelo de los pájaros, leer en el fuego o el agua… Podemos ver que al ser humano le gusta buscar y encontrar patrones que le permita conocer lo que viene, da igual el medio o la forma. De todas estas formas de adivinación, aquellas que tienen que ver con lanzar elementos e interpretarlos para conocer pasado, presente o futuro, son las que más me han llamado la atención. No tanto por la opción real de poder conocer algo, pues soy escéptica, sino porque puede usarse con otros fines, como ayudar a tomar una decisión. Sin embargo, el fin que encuentro más interesante es como disparador creativo.
Para que sepáis a lo que me refiero, voy a poner mi ejemplo favorito, el del I Ching y Philip K. Dick (gran escritor, un asco de persona). El I Ching es una forma adivinatoria de origen chino donde se lanzan objetos en grupos de tres (tallos de milenrama, monedas…) y según cómo caigan, se hacen las interpretaciones pertinentes. En este caso, cuando escribió El hombre en el castillo, Dick usó el I Ching para determinar lo que iba a suceder a continuación. No sólo lo usó para determinar la dirección del libro, sino que los propios personajes eran quienes realizaban tiradas de forma recurrente durante toda la novela, haciendo un doble juego entre la ficción y la realidad.

Aunque este es un caso extremo, no hay que perder de vista que en el I Ching, igual que en otros casos, la interpretación de las tiradas es bastante amplia, permitiendo que cualquier cosa encaje dentro, pero también puede servir como una mera guía, que nos oriente en una dirección determinada. Algo muy útil cuando estamos en un proceso creativo y no sabemos por dónde continuar. Y una aplicación de esto la he visto siempre en el tarot. Esta forma de adivinación tiene su origen en Europa y, en ella, se hace una tirada de cartas y, según lo que salga, se hace la interpretación. Esto es una versión resumida, ya que en realidad es mucho más complejo debido a que hay diversas interpretaciones de cada símbolo. Además de que se suele pensar siempre en los arcanos mayores, que son 22 cartas no asociadas a los palos de la baraja, como pasa en los arcanos menores.
No voy a entrar a dar una explicación detallada de cómo funcionan la interpretación y tiradas del tarot, pues es largo, complejo y con múltiples interpretaciones de cada carta. Sí puedo decir que, por lo general, para hacer la consulta se debe pensar en la pregunta barajando y luego colocar las cartas en lugares determinados de la mesa para conocer lo que nos depara el destino o ayudarnos a tomar una decisión. Y el tarot también puede usarse como ayuda en el proceso creativo, aunque quizá no de forma tan extrema como hizo Philip K. Dick con el I Ching. Yo misma tengo varias barajas de tarot de diversas temáticas con la idea de usarlas como disparador (y porque son muy bonitas). Y no soy la única persona creativa que ha pensado en eso, pues Jordi de Paco, parte de Deconstructeam, ha hablado en alguna ocasión del potencial del tarot como apoyo del proceso creativo. Por tanto, no es de extrañar que The Cosmic Wheel Sisterhood gire en torno al tarot.
A continuación hay spoilers importantes de la primera mitad de The Cosmic Wheel Sisterhood.
En el último juego de Deconstructeam se explora el tarot como arte adivinatoria, pero con un giro, pues deberemos crear nuestra propia baraja combinando tres elementos distintos: arcanos (fondo), esferas (el elemento principal) y símbolos (elementos secundarios). Cada uno de estos elementos tendrá distintos valores de cada una de las energías tradicionales: aire, agua, fuego y tierra. La combinación de estos elementos nos dará una carta con una interpretación/historia y una serie de palabras clave o conceptos asociados a la misma, que será la base de las tiradas que hagamos. Si estudiamos en nuestra biblioteca, aprenderemos los diversos significados de cada elemento, lo que nos permitirá orientar un poco mejor nuestra baraja a nuestras ideas y objetivos.
Porque la gracia de construir nuestra propia baraja está en que podamos moldear lo que queremos obtener. En un sistema muy bien construido, somos nosotras quienes tratamos de vislumbrar lo que nos aguarda a nosotras y nuestras amigas, y para ello iremos creando poco a poco nuestras herramientas. Y es que, según cómo construyamos nuestra baraja, gastaremos y ganaremos más de un elemento u otro, lo que condicionará nuestras tiradas y opciones. Muchas veces tendremos que elegir el mal menor, pero sobre todo tendremos que vivir con el peso de nuestras decisiones. Esto no es sólo porque al empezar el juego deberemos elegir qué sacrificar en el futuro como pago para poder tener de vuelta nuestra baraja, sino que Fortuna, la protagonista del juego, no adivina el futuro. Fortuna lo que hace es escribir el futuro.

Jugaremos The Cosmic Wheel Sisterhood de dos formas distintas: primero, cuando hacemos tiradas como una guía y luego cuando hacemos tiradas sabiendo que estamos forzando el destino. Así, nuestras predicciones pasan de ser meras esperanzas a ser certezas. Podríamos considerarlo el sueño de toda persona que realiza adivinación, si no fuera porque podemos manipular el destino sólo hasta cierto punto. Igual que en el mundo real, las cartas tendrán significados amplios, que nos dan algo de margen al escoger entre las diversas opciones, pero estarán cerradas.
Antes de seguir hablando del destino, que es el tema principal del juego, podemos ver cómo funcionan estos disparadores de creatividad con las tiradas: escogeremos la opción que más queramos o que mejor nos venga, pero las descartadas serán otro devenir de la historia. De la misma forma, hacer un tirada puede que no resuelva nuestro problema directamente, pero con los descartes podremos obtener otro tipo de ideas.
Por desgracia, en el juego no podremos reaprovechar estas opciones descartadas, o sacar otra carta para ver si tenemos un destino más halagüeño, deberemos vivir con el peso de nuestras decisiones. Porque en The Cosmic Wheel Sisterhood, lejos de ser una historia de gente luchando contra un destino impuesto, tratando de huir de las profecías y cayendo en ellas, estamos en una historia donde nosotras mismas somos las creadoras de nuestro destino, en una especie de determinismo.
Aquí, el demonio de Laplace somos nosotras mismas y, aunque conocemos y controlamos todas las variables y fórmulas, hacemos los cálculos con los ojos cerrados. Aunque podríamos pensar que tenemos el control absoluto, si algo importa de la adivinación (y del tarot) es que el azar sigue existiendo. Podemos forzar la interpretación de las cartas a nuestros deseos, pero no podemos escapar de lo que salga de nuestra baraja. Con el bonus de que hemos sido nosotras mismas quienes hemos creado esta baraja y nuestras opciones.
Quizá sea una suerte que sea imposible conocer el futuro. Aunque a veces queramos saber cómo van a acabar las cosas, no siempre puede ser bueno saberlo. Lo hemos visto de muchas formas en la ficción, pero nunca hemos sido las artífices de nuestro destino así.
Lo más duro al jugar The Cosmic Wheel Sisterhood es descubrir que tus inocentes predicciones son realmente sentencias de lo que está por venir. Desde ese momento, sólo puedes aceptar con resignación tu destino, o seguir construyendo tu baraja tratando de cambiar los acontecimientos para evitar un desastre completo.
Puede que lo mejor sea, como siempre, no jugar con fuerzas poderosas y dejar que la adivinación se quede en un simple pasatiempo. O usarlo para otras cosas, donde el daño sea menor.
Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.
Etiquetas: adivincación, destino, estudio español, profecías, tarot, the cosmic wheel

