No te begonies

Análisis de Urban Jungle

Análisis de Urban Jungle

No creo que sea ya una sorpresa el hecho de que soy la clase de persona que siempre tiene algún tipo de planta cerca y que, si te despistas, te convierte un esqueje en una selva. Y si bien no siempre consigo que sobrevivan, porque tanto las condiciones atmosféricas como las posibles plagas a veces son algo que están fuera de mi control (o de mis habilidades), lo cierto es que cuando veo que una crece frondosa o consigo multiplicarla me pongo feliz, porque es como un pequeño premio por estar haciendo algo bien para un ser vivo. Quizá por eso, cuando probé la demo de Urban Jungle me enganché por completo, y supe que tenía que traer este juego a la web, porque estoy segura de que mucha gente lo disfrutará tanto como yo. 

Sé perfectamente que voy a mencionar más de una vez Unpacking en este análisis, pero confío en que esto no se lea como si quisiese enfatizar que es algún tipo de copia, sino todo lo contrario, porque tanto en la historia como en el gameplay tiene su punto de originalidad en el que demuestra su personalidad. Quizá incluso podríamos empezar a hablar de juegos unpackinglike, porque si ya lo hemos hecho otras veces con otros géneros, ¿por qué no ahora? ¿Por qué limitar lo cozy a ser, simplemente, cozy? Pero la respuesta a esto quizá la buscaremos en otro momento, porque hoy quiero centrarme en este título. Porque se lo merece. 

La trama de Urban Jungle comienza cuando nuestra protagonista todavía es una niña a la que le gustan las flores, un poco por herencia de su abuela. Estamos en su casa, y nos empieza a enseñar dónde colocar cada planta, empujándonos a llenar todas sus mesas y los bordillos de sus ventanas de un montón de macetas. Cuando terminamos, o decidimos avanzar el capítulo, porque nos ofrece cierta libertad una vez que cumplimos los requisitos, se presenta en casa nuestra madre para contarnos que nos mudaremos en un par de días. Este será nuestro primer escenario, que de paso nos explica que los niveles del juego van atados a lo que nuestra protagonista vive en cada una de las casas que habita durante el paso de los años, al estilo de Unpacking, pero en esta ocasión con diálogos que nos contarán directamente lo que sucede. Eso sí, sin dejar de lado los pequeños detalles de su vida cotidiana que vienen ligados a ver qué objetos componen su vida, además de su evolución vital que siempre orbita alrededor de las plantas de una u otra forma. 

A la hora de jugar tendremos diferentes formas de aproximarnos al juego. Todos los niveles o casas tendrán la misma base jugable, que consiste en ir consiguiendo plantas, ya sean gratis o de las que nos cuestan unas moneditas (que, en general, es un precio anecdótico). Dichas plantas nos servirán para dos cosas: cubrir nuestro diario botánico y rellenar un círculo naranja. Nuestro diario nos servirá para registrar todas y cada una de las plantas que vayamos descubriendo y que nos ofrecen de forma aleatoria, además de ver que existen variaciones diferentes de cada una que también tendremos que desbloquear, aunque todo sea de forma opcional y no sea un requisito completarlo para poder terminar el juego. El círculo naranja, sin embargo, es lo que nos indicará que hemos conseguido juntar los suficientes “puntos plantita” para poder cambiar de nivel, y que básicamente se obtienen colocando muchas macetas en los lugares que más le gusta a cada planta. ¿Y cómo sabremos esto? Pues de una forma muy sencilla, porque nos aparecerá una nota en la que nos dirá si necesitan luz, humedad, y al lado de qué otras plantas les gusta estar (o no, que algunas son muy odiadas las pobrecitas).

Si bien con todo lo dicho podríamos pasarnos el juego, lo cierto es que tiene todavía más mecánicas que nos harán entretenernos de forma extra. Y es que desde un inicio nos daremos cuenta de que, además de las plantas, podremos mover la mayoría de los objetos relativamente pequeños que están desperdigados por la casa, dándonos la opción de ordenarlos a nuestro gusto, ya sea para dejar sitio a nuestras plantitas o, simplemente, porque queremos hacerlo y nos gusta dejar todo colocado y en su sitio. Por otra parte, esto da pie a un contenido extra en forma de pequeñas misiones, muy sencillas de cumplir y que darán un poquito más de contexto a la vida de nuestra protagonista. Nos pedirán que abramos cajas y saquemos y coloquemos las cosas de su interior, que pongamos plantas en sitios concretos o, simplemente, que acariciemos a nuestro gato, evitando así la sensación de obligación, porque son cosas que querremos hacer ya de forma voluntaria. Que, al fin y al cabo, esa es la verdadera base del juego, pasar por esa vida haciendo lo que queremos hacer, no lo que siempre nos quieren imponer.

Como se puede ver en cualquiera de las imágenes del juego, estamos ante un estilo artístico cargado de calidez y suavidad, muy acorde a lo que intenta transmitir en todo momento. Esto también está acompañado por la música, cumpliendo así con una atmósfera que puede cambiar el estado de ánimo de la persona que juega hacia uno más calmado y tranquilo que, en el fondo, es lo que buscan los juegos cozy. Sin embargo, una vez más me toca quejarme sobre la traducción al español, porque si bien cuenta con una muy buena localización, que se nota sobre todo en las respuestas que puede dar nuestra protagonista, he podido encontrar algún que otro fallito. Esto no arruina la experiencia, porque es algo completamente anecdótico, pero ver que, una vez más, no aparece acreditada la gente que realizó la traducción, es algo que le suma un punto negativo, sobre todo al ser un equipo tan pequeño y encontrar que hay otras traducciones acreditadas.

Urban Jungle es ese tipo de juego calentito en el que te puedes pasar horas sin levantar la vista de la pantalla y, aun así, no querer cerrarlo porque se siente completamente acogedor. Y es que tiene un mérito enorme que nos pueda invitar de esa manera a entretenernos queriendo colocar plantitas en zonas tan pequeñas, empujándonos a que convirtamos en una selva cada habitación que toquemos. Y sí, en más de una ocasión vais a encontraros con la comparación con Unpacking (¡culpable!), pero aun partiendo de una idea similar es un título que consigue tener valor por sí mismo utilizando sus propias cartas y centrando su atractivo en la naturaleza a pequeña escala. Eso sí, si después de jugarlo acabáis llevando a casa cinco plantas nuevas, a mí no me echéis la culpa (pero os doy la bienvenida al club, coged un espatifilo).

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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