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Análisis de South of Midnight

Portada de South of Midnight

Hace ya algo más de un mes del lanzamiento de South of Midnight. Sin embargo, y por suerte, conseguí hacerle un huequito gracias a que hemos sido bendecidas con un comedido acceso al Game Pass de Xbox. Sobra decir que hay una ingente cantidad de títulos a los que estoy deseando hincar el diente, y hablaros de ellos, pero éste en concreto me venía llamando a voces desde su primer vídeo de presentación.

Esta aventura en tercera persona nos pone en la piel de Hazel, una adolescente que vive junto a su madre en Prospero. O vivía, dado que un terrible huracán arrasa su hogar haciéndonos temer por la vida de su madre. De hecho, no dudaremos un momento en correr como alma que lleva el diablo, siguiendo el curso del río. Y, antes de darnos cuenta, estaremos explorando cada rincón de un mundo donde la fantasía y la realidad conviven estrechamente.

Así será como conoceremos más acerca de las personas del entorno de Hazel y de la propia protagonista. Además de descubrir su aparente destino como tejedora que, lejos de tratarse de hacer bufandas y monigotes de lana, está relacionado con el mundo de los espíritus. Y es que esos extraños hilos que nos guían tenían que significar algo más que la reacción a un trauma. Con ayuda de nuestra magia, no solo intentaremos dar con el paradero de nuestra madre, sino que ayudaremos a sanar las heridas de otras personas.

De este modo, visitaremos los alrededores de Prospero, valiéndonos de nuestras habilidades y utensilios de tejedora. Y nos enfrentaremos a criaturas del folclore del sur de Estados Unidos, además de algún que otro enemigo espectral. Eso sí, no iremos luchando contra criaturas que vayan apareciendo a nuestro paso. A lo largo del camino, descubriremos zonas de combate con una pequeña oleada de enemigos atados a un nudo. Una vez derrotados, desenredaremos dicho nudo y la zona quedará liberada de estigma, una especie de plaga que deja espinas y pústulas a su paso.

Además, si bien South of Midnight es bastante lineal, deberemos superar ciertos obstáculos y plataformas. Así como valorar qué elementos nos serán de utilidad para abrirnos paso, sea rompiendo algunas ramas o moviendo cajas y carretas. Suerte que Hazel es atleta y cuenta con la agilidad y destreza suficientes para superar cualquier tramo por difícil que sea. Lo que también nos invitará a buscar caminos alternativos para rascar alguna que otra pelusa o documento.

Gracias a las pelusas, desbloquearemos y mejoraremos habilidades de tejedora, lo que nos permitirá superar los combates con más soltura. No es que vayamos a sufrir en exceso, al menos en un nivel intermedio de dificultad, pero el saber es poder. Además, en las zonas de combate sólo podremos curarnos en una ocasión gracias a una bobina de salud, por lo que algunas habilidades nos facilitarán considerablemente las cosas. Y si exploramos lo suficiente, encontraremos la forma de aumentar la vida total de Hazel acumulando tres hebras de salud.

Por su parte, los documentos no solo son los coleccionables de South of Midnight, sino que nos situarán en el contexto de la gente de Prospero. Algunas de ellas capaces de tocarnos la fibra sensible, y es que el tono del juego maneja el drama que da gusto. En el buen sentido, ojo, pero bien es cierto que trata temas que quizás no sean compatibles con según qué situaciones personales. Eso sí, todo llevado con sumo respeto y sin recrearse con puro morbo.

De hecho, no tardaremos en sumergirnos hasta la médula no sólo en la historia de Hazel sino en todas y cada una de las que conozcamos. En algunas, queriendo darle un coscorrón a nuestra protagonista por su reacción ante determinadas situaciones. Llamémosle adolescencia, llamémosle obcecación. Sea como sea, no podremos enfadarnos con ella, porque nos enamorará con su forma de ser desde el primer momento. Y con su diseño y vestuario. Y con todos y cada uno de los comentarios que hará.

Además, tendremos la opción de escoger si queremos las voces en inglés o francés, aunque encontraremos nuestro idioma, entre otros muchos, en lo que a textos se refiere. Y con los equipos al cargo de doblaje y traducción debidamente acreditados. Eso sí, no se han subtitulado las canciones, lo que hará que quienes no dominen el idioma se pierdan la referencia a la situación en la que suenan. Aunque, por otra parte, a veces las escucharemos durante un momento de tensión donde nuestros sentidos no estarán como para atender a textos.

Otras veces, sin embargo, no podremos sino maravillarnos y dejarnos envolver por el espectacular apartado audiovisual de South of Midnight. El arte nos obligará a quemar el botón de capturar pantalla, mientras que no tardaremos en ir a buscar la banda sonora original para escucharla en bucle en nuestro día a día. Incluso querremos un peluche de Critón como el de Hazel, aunque no cobre vida y nos eche una manita.

Si tuviera que sacarle una pega a South of Midnight, en todo caso, sería que puede hacerse un poco repetitivo en algunos tramos. No tanto porque sea un juego largo, ya que tardaremos alrededor de 10 horas en terminarlo. Y me siento incapaz de dejar fuera ni una sola de las historias que descubrimos. Sino porque la dinámica de hallar fragmentos de recuerdos, acceder a zonas de combate, huir de la niebla y vuelta a empezar puede hacerse bola en algunos momentos. ¿Puede deberse al tren de análisis al que voy montada? Puede ser, pero no está de más dejar el aviso.

En cualquier caso, se trata de un juego increíble que no puedo sino recomendar. Cuenta una historia de historias, donde transitaremos por diversas emociones y empatizaremos con sus personajes. Y disfrutaremos de cada minuto invertido recorriendo cada rincón de Prospero, tratando de descubrir a dónde nos lleva la aventura y qué ocurrirá después. Además, deberemos combatir con cabeza, más allá de machacar botones, sabiendo cuándo esquivar, cuándo utilizar nuestras habilidades y cuándo atacar. Y si a alguien no le viene bien lo de huir de la niebla, se puede desactivar la opción desde el menú de ajustes. Así como navegar por las opciones para adaptar la partida a nuestras necesidades.

South of Midnight nos traslada a Prospero y nos pone en la piel de una adolescente que lucha por recuperar a su madre. Y, de paso, aprende más acerca de las personas de su entorno mientras domina sus habilidades de tejedora. Aunque no todo será una cuestión de poderes mágicos, también descubrirá la importancia de su nuevo rol. Reconstruir el tejido del Gran Tapiz no es algo que deba hacerse a la ligera, y un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Por lo pronto, yo necesito volver a sumergirme en las páginas de la historia de Hazel, porque hay dos rincones que todavía no he capturado desde todos los ángulos.

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