Los Hackernautas me tienen hasta el Chichi
Análisis de Haneda Girl
21/05/2025 | Nix | No hay comentarios
Tengo que reconocer que Narita Boy es un juego que regresa a mi memoria cada cierto tiempo. Vale, sí, el motivo principal sigue siendo la música, pero mientras esta resuena en mi cerebro revivo ciertos momentos de cuando lo jugué, porque lo cierto es que su gameplay estaba genuinamente bien (aunque me hiciese sufrir). Esto quizá os parezca lo normal, el recordar un juego que os ha gustado, pero la cabeza de una crítica de videojuegos se limita a almacenar únicamente lo que de verdad merece la pena, partes de títulos que destacan por algún motivo en un amalgama de conceptos que nos sirve para empujar a la gente a jugar algo nuevo. En algunos casos lo hacemos por la trama, en otros por el gameplay, e incluso también por lo visual, y precisamente por eso me sorprendió la decisión de un cambio tan radical con Haneda Girl, un spin-off de Narita Boy que se centra, ante todo, en la precisión y la acción frenética.
Haneda Girl es, dentro del universo del juego, un título de una máquina recreativa en la que una niña gasta sus horas. Siempre y cuando no tenga deberes, claro. Sin embargo, esa niña, llamada Chichi Wakaba, ha logrado algo que nadie más ha podido hacer: convertirse en la mejor jugadora de todas. Y es por ello que el profesor Nakamura decide contactar con ella y meterla dentro del juego cada tarde para que acabe con todos y cada uno de los Hackernautas del Imperio de Datos. Así, entre nivel y nivel, iremos conociendo poco a poco más cosas sobre la niña, sobre el profesor, y sobre lo que está pasando realmente con esos invasores tan extremadamente pesados que no nos dejan ni merendar tranquilas.

A la hora de jugar se dividirá el gameplay en dos personajes. La primera, Haneda, es la pequeña chica que manejaremos a toda velocidad, saltando de un lado a otro, trepando por las paredes y acabando con sus enemigos utilizando una espada. Sin embargo, no todo iban a ser ventajas, porque con Haneda tendremos que evitar absolutamente todos los golpes o, al primero que nos alcance, moriremos sin remedio y tendremos que comenzar desde el principio del nivel. El segundo personaje, en cambio, será realmente una extensión de Haneda, porque pasaremos a controlar un mecha llamado M.O.T.H.E.R. y tendremos a nuestra disposición una maravillosa metralleta que nos ayudará a eliminar a los enemigos más grandes. Además, añadiremos un extra de defensa y podremos recibir cierto número de golpes antes de que destruyan nuestro mecha, pasando a controlar de nuevo a Haneda para que se encargue ella de evitar la muerte total. Y esto es algo que hace muy bien, la velocidad con la que podemos ir intercambiando los dos personajes para adaptarnos a lo que nos pida el escenario (o nuestra estrategia), siendo inmediato salvo cuando M.O.T.H.E.R es destruido, que nos obligará a esperar unos segundos antes de poder volver a llamarlo.
Los diferentes niveles de Haneda Girl basan su recorrido en un objetivo muy simple: tenemos que llegar al final delimitado habiendo acabado con todos y cada uno de los enemigos. Y no, no van a hacer la vista gorda, creedme, me he dejado uno atrás alguna vez y no es algo que recomiende para la salud del cuero cabelludo. Sin embargo, fuera de eso es extremadamente flexible, porque si bien tiene diferentes divisiones de puntuación, animándonos a picarnos para conseguir llegar a platino, no nos exige un mínimo para poder seguir avanzando pantallas. Esto hace que ofrezca un gran margen hacia la habilidad de la persona que juega, permitiendo que todo el mundo pueda disfrutarlo a pesar de que nos plantee cierto nivel de desafío. Simplemente tenemos que tomárnoslo con calma y pensar cada movimiento. Además, a medida que vayamos recogiendo coleccionables, también desbloquearemos algún que otro nivel extra, tal y como sucedía en los juegos más clásicos.

Si bien el planteamiento del uso de los dos personajes y esa precisión tan exigente es algo que aprecio en un juego, lo cierto es que tiene ciertas asperezas que pueden resultar desesperantes al ver que no eres tú quien falla y muere, sino el propio juego. Y es que Haneda tiene una malísima costumbre, porque le gusta muchísimo salir del mecha para volver a caer dentro cuando estamos intentando avanzar, o decide pegarse en las paredes en el momento más inoportuno, costándonos la vida y obligándonos a volver al inicio. Esto al principio importa poco, porque son niveles muy rápidos, pero a medida que avanzamos y tenemos niveles más largos y enrevesados, acaba frustrándonos o, peor, dándonos cierta pereza continuar. Esto quizá se hubiese paliado si, además del movimiento similar al de Madeline en Celeste, hubiésemos tenido esos checkpoint tan cercanos que nos empujaban a hacerlo mejor aunque tuviésemos que morir 50 veces.
Quizá, a través de las capturas mostradas, podáis pensar que tiene un arte sencillo, pero lo cierto es que está muy bien pensado para que en todo momento sea muy fácil entender el escenario y los enemigos de un vistazo, con qué elementos podemos interactuar, qué paredes son atravesables y, sobre todo, cuales son las zonas seguras que nos permitirán decidir nuestra siguiente estrategia. Además, en general tiene un estilo muy bonito y con mucho contraste, por lo que disfrutaremos de cada escenario a pesar de las muertes. Y, por supuesto, también nos acompañará una muy buena banda sonora que nos hará bailar en la silla (aunque no tanto como con la de Narita Boy, que siento la pesadez, pero es muy buena).

Haneda Girl es un título que pretende exprimir al máximo tanto nuestras habilidades como nuestra paciencia. Y es que no importa si nos enfrentamos a cada nivel con velocidad o con estrategia, siempre puede haber un enemigo oculto tras el borde de la pantalla o una bala perdida que nos alcance de forma inesperada y nos envíe de cabeza al inicio del nivel. Y si bien puede dar la sensación de estar menos pulido que su predecesor Narita Boy, se agradece esa salida de su zona de confort, evitando estancarse en un mismo género. Y, si os creéis muy valientes, os reto a conseguir el 100% y a demostrar que sois mejores que una niña con un mecha.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

