La humedad del metro de Barcelona… multiplicada por mil, mare meva

Análisis de ANTRO

Análisis de ANTRO

Soy partidaria de dejar reposar los jueguicos terminados antes de ponerme con un texto. A veces vamos a contrarreloj y nos vemos obligadas a reunir rápidamente todas esas anotaciones que hemos ido tomando. Afortunadamente, muchas de ellas suelen tener ya cierta forma. O la han tomado durante esas pausas en las que no hemos dejado de pensar en el título que tenemos entre manos. Tal es el caso de ANTRO, un juego que me ha durado unas 3 horas, pero que me ha acompañado hasta este momento. Retándome a rejugar ciertos escenarios. Y seguirá haciéndolo.

ANTRO nos sitúa en una Barcelona subterránea en un futuro postapocalíptico y nos sumerge en una sociedad sometida. Y es que, tras el Colapso, la escasa humanidad superviviente se ha visto obligada a vivir bajo tierra. Y en esta versión de Barcelona encontramos ANTRO, un lugar dividido en estratos geográficos donde los habitantes de los niveles inferiores (mal)viven y trabajan para los niveles superiores. Por suerte, frente a este sistema totalitario, surge un grupo de rebeldes conocido como Los Discordantes. Y entre todo este jaleo está Nittch, nuestro protagonista, que debe entregar un paquete a un destinatario desconocido. Una tarea que no será sencilla, dado que no tardarán en perseguirnos las fuerzas del orden.

Por suerte, Nittch es más ágil que cualquier dron o robot que se le ponga delante, y nuestras huidas serán tan ágiles como nuestra destreza a los mandos lo permita. Además, el movimiento lateral y que las carreras se acoten a momentos puntuales nos permite centrarnos en lo que estamos haciendo. También nos facilitará saber cuál es nuestra vía de escape, sin tener que preocuparnos por dar esquinazo a nuestros perseguidores. E irán acompañadas de temas, acordes a la temática del juego y al momento, que nos harán querer repetir la persecución solo por volver a escucharlos. Algo que podremos hacer desde el menú de carga de la partida, sobre todo si queremos clavar los ritmos.

Letrero de "No sucumbáis a las ideas" en ANTRO.

Y es que la parte musical tiene su propio espacio en ANTRO. De hecho, conforme esquivemos obstáculos, haciendo parkour por los distritos, notaremos cómo algunos movimientos van acorde a la melodía. Y no solo eso, sino que veremos un indicador sobre cuándo golpear a tiempo. Debo admitir que tan solo conseguí clavar dos de las canciones, pero seguiré intentándolo como reto personal… y porque son increíbles. Por su parte, también necesitaremos superar un minijuego de ritmo para abrir algunas puertas y avanzar en la partida. Sin embargo, si no nos apañamos con las teclas o botones que debemos pulsar, podemos desactivarlos desde el menú de accesibilidad. Eso sí, permitidme que hable como persona arrítmica y os invite a intentarlo, porque son bastante asequibles. ¡Y eso que mi cerebro se empeñaba en confundir los controles de Nintendo y los de Xbox!

Algo parecido ocurre con el propio parkour. Por supuesto, este apartado no será opcional, ya que será nuestra forma de desplazarnos por el lugar. Sin embargo, se trata de escenarios que no tardaremos en interiorizar. Incluso en aquellas zonas que se nos resistan, solo tendremos que hacernos a los movimientos, quizás algo toscos, de Nittch. Pronto descubriremos que sabiendo dónde saltar y cuándo golpear o deslizarnos, el camino se recorre prácticamente solo. De hecho, durante las persecuciones, Nittch corre automáticamente, por lo que nos dedicaremos a saltar, golpear o deslizarnos cuando toque. Y a disfrutar de la música. De verdad, es que es lo mejorcito.

Quizás no destaca tanto el apartado artístico, al menos en lo que al diseño de monigotes se refiere. Sin embargo, sí nos sumergiremos en una ciudad repleta de detalles que nos invitarán a pararnos y descubrir referencias de todo tipo. Algunas claramente a la vista y otras escondidas para quienes sólo están de paso. Observar el entorno y descubrir estos pequeños secretos nos sacará más de una sonrisilla. Más allá de memes patrios que ya forman parte del sello de “equipo de desarrollo español”, han añadido elementos dignos de aplauso. Y hasta ahí voy a decir.

Cartel de "Compro Oro" en ANTRO.

Por su parte, observar el entorno y poner oído nos permitirá encontrar recovecos con coleccionables que aportan contexto a la historia. Eso sí, será difícil ubicar los que pudiéramos dejar atrás, debiendo hacer memoria si fuera necesario. En cualquier caso, recorrer un nivel, o distrito, será relativamente rápido, dada la linealidad de ANTRO. Incluso rejugar el título entero nos llevaría apenas 3 horas… a no ser que nos dediquemos a pulir nuestra habilidad rítmica repitiendo las carreras. O a buscar algún que otro elemento al que golpear para tocarle la moral a la Cúpula.

Cabe mencionar que ANTRO se encuentra disponible en múltiples idiomas, entre los que se encuentran el español y el catalán. Tanto en voces como en textos y con los equipos al cargo acreditados. Además, podremos jugar tanto con ratón y teclado como con mando, aunque a mí me ha resultado más cómoda la segunda opción. Y también funciona en Steam Deck, algo de agradecer en esta época en que la torre del ordenador ejerce de calefactor.

ANTRO es mucho más que un juego que combina a la perfección música urbana y plataformas 2.5D. Se trata de un título que despierta nuestra vena más rebelde, en especial tal y como está el mundo, en el que deberemos esquivar y derrocar a un gobierno totalitario. O, por lo menos, lo intentaremos. Y nos traslada a una versión de Barcelona llena de referencias que invitan a aprovechar los momentos de pausa y sumergirse en el entorno. De hecho, no será raro que tropecemos con algún obstáculo, con todas sus consecuencias, por quedarnos mirando algún detalle. No seré yo quien admita que me ha pasado. Varias veces. En el mismo punto. ¿Torpe yo? No, no, no, no, no… bueno, sí. Pero también os digo que mereció la pena. Y, si no me creéis, id a comprobarlo.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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