Más ha valido maña que fuerza

Análisis de Flintlock: The Siege of Dawn

Análisis de Flintlock: The Siege of Dawn

Decir que me quedé con ganas de más al terminar la demo de Flintlock: The Siege of Dawn no haría justicia a lo que sentí. Necesitaba jugar la versión completa como quien ha ido a beber agua para descubrir que apenas quedaban unas gotitas en la botella. Rejugué la demo y saboreé cada rincón y combate como si fuera el último. Sabiendo que, en un principio, lo sería. Estaba enamorada de Nor, de Enki, de los saltos y del combate. Y quizás esto último sea lo más sorprendente de todo, teniendo en cuenta que evito cualquier cosa que huela mínimamente a souls.

Y ahí es donde entra la esencia de Flintlock: The Siege of Dawn. Si bien utiliza esta fórmula, lo hace de forma más accesible y ágil, en lo que el estudio define como souls-lite. Pero no vayáis a pensar que esto hace el juego fácil, de eso se encargarán los diferentes modos de dificultad. Nuestro éxito o fracaso dependerá bastante de nuestros reflejos, dado que bloquear un golpe en el momento oportuno será esencial. Sí, como habréis intuido, estamos hablando de parrys. A veces como forma de evitar un daño mortal, otras para contraatacar con fuerza a nuestro oponente. Pero siempre forzándonos a reaccionar con precisión. De lo contrario, puede que paguemos caro nuestro error.

Por supuesto, también tendremos la opción de simplemente golpear y esquivar a nuestros oponentes hasta derrotarlos. Pero debéis saber que esto puede llevar tiempo, ya que la cantidad de vida que les quitaremos será más bien baja. Lo ideal, en cualquier caso, será ayudarnos de Enki. Debo admitir que en la demo apenas le di uso a sus poderes, pero la cosa cambia en la versión completa y de forma muy satisfactoria. Enki no combatirá mucho por sí mismo, al menos no hasta que desbloqueemos algunas habilidades, pero sí podremos atacar con él. De este modo, inclinaremos la balanza a nuestro favor maldiciendo a las criaturas hasta sentenciarlas. Esto hará que pierdan la armadura o la vida según el caso. Y si bien es algo que notaremos con los enemigos más débiles, os podéis hacer una idea de lo esencial que será contra jefes menores y mayores.

Y es que ésta será la dinámica de los combates. Lucharemos con las diversas armas a corta y larga distancia de Nor mientras maldecimos con Enki. Y llegado el momento daremos golpes de gracia hasta derrotar a nuestros oponentes. Además, esquivar en el momento oportuno no sólo creará una distancia de seguridad, también nos permitirá contraatacar. E ir superando enfrentamientos llenará el medidor de habilidad de Enki para desatar un poder especialmente fuerte.

Captura de pantalla de Flintlock: The Siege of Dawn. Combate.

Conforme avancemos en la historia desbloquearemos nuevos poderes y piedras malditas para Enki, y por el camino iremos acumulando reputación. Pero no penséis que es una cuestión de popularidad, ya que se trata de la moneda de cambio de Flintlock: The Siege of Dawn. No sólo la invertiremos en los tres árboles de habilidades disponibles —pólvora, magia y acero—, sino que servirá para comprar ropa y mejorar nuestro equipo. Esto significa que deberemos pensar bien antes de gastar nuestra reputación, pero también la necesidad de volver allá donde morimos para recuperar la acumulada.

Además, las cosas no son precisamente baratas, así que lo mejor será tanto invertir con cabeza como andar con cuidado. Al menos si no queremos farmear o recorrer una distancia larga y dura como la vida misma. Aunque, por suerte, esto no siempre será un suplicio, ya que a lo largo de los tres mapas que visitaremos descubriremos campamentos, poblados y calamitas. Estos puntos de control nos permitirán no sólo tener un lugar cercano en el que aparecer si morimos sino también viajar rápidamente.

Por su parte, en las calamitas y los campamentos será donde accederemos al árbol de habilidades, así como descansaremos para recuperar munición y botellas curativas. Esto hará que los enemigos derrotados vuelvan a aparecer, pero es un pequeño precio a pagar a cambio de recuperar nuestra calidad de vida. En las cafeterías podremos comprar ropa para Nor, pero será algo puramente estético. No afectará a nuestras estadísticas en absoluto. La única forma de aumentar nuestro daño o defensa será invertir en mejoras de equipo y habilidades.

Eso sí, podremos aumentar nuestra salud máxima visitando los santuarios de Inaya repartidos por el mundo. Y lo mismo ocurrirá con la energía de Enki si encontramos sus plumas. Todo ello desvíos necesarios del camino principal, que ni resultarán pesados ni nos alejarán demasiado de nuestro objetivo. Y que nos invitarán a viajar de un lado para otro, explorando con los saltos de Nor y la magia de Enki. Hasta el punto de que descubriremos calaveras que abrirán grietas a través de las que viajaremos con Enki de forma rápida. Una movilidad tan ágil como satisfactoria.

De hecho, esto es algo que disfruté especialmente de Flintlock: The Siege of Dawn. Cuenta con mapas amplios y muy bien conectados, donde cada elemento secundario se integra perfectamente con el camino principal. Esto se traduce en que encontraremos algunas misiones u objetivos secundarios que funcionan como un “ya que estamos” más que como una tarea pesada. También se aplica a encontrar coleccionables y documentos que ampliarán tanto el lore del juego como las consecuencias de lo ocurrido.

Captura de pantalla de Flintlock: The Siege of Dawn. Santuario de Inaya.

Y es que si bien he entrado de lleno en desgranar detalles del juego, no me olvido de mencionar su historia. Nos pondremos en la piel de Nor Vanek, una zapadora del ejército de la Coalición que lucha contra el asedio de las tierras de Kian. Esta guerra ha abierto la Entrada al Gran Abismo y liberado a los dioses y a sus esbirros, que están devastando todo a su paso. Y nuestro objetivo es tratar de detenerlos, lo que significa que debemos prepararnos para enfrentarnos a los mismísimos dioses. Labor en la que nos ayudará uno de ellos, Enki, una criatura con aspecto vulpino.

A lo largo de la aventura descubriremos mucho más, pero no se puede negar que los primeros instantes de juego ya invitan a conocer más. Además, por el camino encontraremos piezas de armadura —yelmos, guanteletes y hombreras— que nos otorgarán algunas ventajas. Más aún si combinamos dos del mismo conjunto, ya que la sinergia desbloqueará una bonificación extra. E igualmente beneficioso será venerar a los ancestros distribuidos por el mapa, ya que esto hará que acumulemos más reputación hasta que descansemos o nos maten. Cabe decir que la mejor forma de farmear reputación es sumar esta ventaja al propio multiplicador que se activa al ejecutar combos.

De igual modo que es importante echar a los bandidos e inertes de los campamentos y cafeterías. No sólo como forma de abrir un punto de control y de viaje rápido, sino también para desbloquear misiones secundarias. Y en el caso de las cafeterías, además, botellas curativas extra, que os aseguro que nunca están de más. Asimismo, recorrer cada rincón del mapa resultará en armamento nuevo, aunque debo admitir que yo prácticamente terminé el juego con las armas con las que empecé. Eso sí, invirtiendo en mejorarlas.

Sin embargo, merece la pena viajar por todo el mapa, descubriendo los peligros y secretos que oculta, y dejándose maravillar por los escenarios. Y es que el apartado audiovisual de Flintlock: The Siege of Dawn es increíble. Merece la pena pasear por un poblado antes y después de liberarlo, asomarse a los acantilados y utilizar el modo foto para apreciar los detalles. Kian es un mundo inspirado en los paisajes de Nueva Zelanda, y cada mapa invita a pararse a disfrutar del entorno. Al menos una vez han dejado de acosarnos los inertes. E incluso el diseño de los dioses hará que querramos parar un instante a contemplarlos. Por desgracia, ellos no estarán por la labor y querrán quitársenos de encima con fiereza y sin darnos un respiro.

Captura de pantalla de Flintlock: The Siege of Dawn. Cafetería y anfitriona.

Y es que son tan letales como esperamos que sean. Hasta el punto de hacernos sentir que quizás se inclinaron más hacia el souls que hacia el lite con algunos enfrentamientos. Aunque debo admitir que el camino hacia ellos nos enseña a afrontarlos, siendo importante aprender de nuestros errores y a leer sus movimientos. Así como a saber cuándo es momento de parar y coger aire, dejarlo para otro día o bajar la dificultad. Incluso buscar otro camino para mejorar nuestras habilidades a los mandos para continuar con más experiencia. En cualquier caso, se trata de un juego asequible en una dificultad intermedia siempre y cuando nos hagamos al combate.

De hecho, si tuviera que sacarle una pega a Flintlock: The Siege of Dawn sería al hecho de que no se reprodujeran algunos subtítulos. Si bien los tenía activados y podía leerlos en la mayor parte del juego, durante las cinemáticas desaparecían. Y de no ser por mi dominio del inglés y que los personajes se hacen entender con un lenguaje sencillo y un habla pausada, hubiera sido imposible enterarme. Algo que, además, es una verdadera pena ya que el trabajo de localización —debidamente acreditado— es maravilloso y capaz de sacarnos alguna que otra sonrisa. Por suerte, si bien es algo que puede llegar a nublar la experiencia, es cuestión de tiempo que se arregle en un parche en el que seguro estarán trabajando.

Sin lugar a dudas, se trata de un juego al que merece la pena dar una oportunidad tanto si tienes predilección por el género souls como si no. En ambos casos ofrece una experiencia que enseña y resulta desafiante y satisfactoria a partes iguales. Inclinándose hacia la dificultad en algunos puntos, pero sabiendo recompensar a quien juega. Y, ante todo, cuenta con una historia que invita a saber más e ir en busca de los dioses. Así como unos personajes maravillosos y unos escenarios ideales para sumergirse durante horas yendo y viniendo, y luchando contra toda clase de criaturas.

Por último, quiero mencionar que Meridiem Games nos trae Flintlock: The Siege of Dawn en físico para PlayStation 5 y Xbox Series S/X. Y en su Edición Deluxe incluye una portada reversible, atuendos para Nor y estéticas para la pistola y el hacha. Además de la banda sonora digital de Eric Hillman y un libro de ilustraciones digital que compila el “Cómo se hizo”. Vamos, una joyita para amantes del formato que sólo podría mejorar con pegatinas o peluches. Dicho lo cual… ojalá un Enki en mi vida.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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