I have a right to be heard to be seen… bueno, mejor no
Análisis de Out of Sight
03/07/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Siento inclinación hacia los juegos que combinan terror y rompecabezas. En especial aquellos que nos ponen en la piel de personajes infantiles que tratan de escapar de su cautiverio. Donde recorremos escenarios en los que ocurren cosas turbias bajo una apariencia de normalidad relativa. Y en los que a menudo lo perturbador se centra más en la ambientación que en los sustos y persecuciones. Historias y lugares que invitan a salir corriendo sin saber todavía por qué, pero sumando razones por el camino. Y así es como, esperando la llegada de Little Nightmares III y Reanimal, me topé con Out of Sight.
Esta aventura de huida y sigilo comienza en una habitación cuya salida ha sido cerrada con barrotes. Una niña permanece tumbada en la cama a nuestro lado con los ojos vendados. Y no tardaremos en descubrir que vemos a través de Osito, su peluche. No hace falta tener muchas luces para darse cuenta de que los derechos infantiles (o humanos) no parecen estar siendo respetados, así que nuestro objetivo será huir de esta casa del terror. A ser posible, intentando que no nos vean… por lo que pueda pasar.
Y aquí es donde entra en juego lo que hace Out of Sight tan especial. Sophie deberá llevarnos en brazos hasta encontrar una salida, pero a veces necesitará las manos para abrir caminos. Será entonces cuando deba(mos) buscar una manta rosa en la que colocar a Osito, y pasaremos de una vista en primera persona a una cámara semi-fija en segunda persona. Y me ha parecido una decisión y mecánica increíblemente original. Por supuesto, podríamos haber encarnado a Sophie desde un inicio y habernos movido con Osito de la mano o a espaldas, pero estos cambios de perspectiva le añaden cierta complejidad.
Desde la posición del peluche podremos seguir con la mirada a la niña, o activar el movimiento automático desde el menú de ajustes. Y así será como nos guiemos por la sala, con los tropiezos propios del cambio de visión como chocar con una pared o caer de una superficie elevada a la que acabamos de subir. Al terminar de realizar los movimientos necesarios para salir, deberemos acercarnos con Sophie a Osito y recuperarlo para seguir avanzando.

Sabremos con qué objetos podemos interactuar gracias a una serie de indicadores, por lo que no tendremos que devanarnos mucho los sesos. Además, las salas no son demasiado amplias y no resulta difícil ubicarse. Incluso veremos la silueta de Sophie tras los objetos cuando se aleje de nuestra vista. Más fácil, sin embargo, será dejar atrás los objetos perdidos, los coleccionables de Out of Sight. Deberemos prestar mucha atención si no queremos olvidar ninguno, aunque siempre podemos cargar un capítulo e ir en su busca. Eso sí, sin saber cuántos hemos encontrado o quedan por localizar en cada escenario.
La historia de Out of Sight se desgrana a lo largo de 9 capítulos, y nos llevará aproximadamente 4 horas terminar el juego. Quizás más si queremos conseguir todos los coleccionables o si algún escenario se nos complica. Algo que puede suceder tanto si no sabemos bien qué hacer como si hacemos demasiado ruido. Y es que si esto ocurre, llamaremos la atención de nuestros captores. Aunque tendremos algo de margen para escondernos, ya que nuestra visión cambiará para advertirnos del peligro.
Además, hay que tener en cuenta que Sophie no corre. Sus movimientos serán pausados incluso cuando no caminemos a hurtadillas, lo que aumentará nuestras pulsaciones durante las persecuciones. No se trata de un recurso del que Out of Sight abuse, por suerte, ya que todo gira en torno al sigilo. Tampoco de los sustos, centrándose en crear una ambientación que nos mantiene alerta en todo momento. Hasta el punto de sobresaltarnos con elementos que no esperábamos.
Y aquí es donde entra en juego el apartado sonoro. Jugar con auriculares y las luces tan tenues como permita nuestra salud visual hacen que la inmersión sea absoluta. De este modo, oiremos cada sonido de la enorme casa que recorremos. Además de la cercanía de nuestros captores y cuándo estamos haciendo demasiado ruido. También favorecerá la inmersión su cuidado arte, con dibujos repartidos por el mapa que aportan contexto a la historia. Una que, en sí misma, nos atrapará de principio a fin. Sin dar demasiado espacio a que deduzcamos lo que ocurre entre esas paredes, pero dejándonos descubrirlo poco a poco.

Tampoco es que los escenarios de Out of Sight nos permitan desviarnos demasiado. A decir verdad, se trata de un juego bastante lineal en el que, si bien nos tomaremos las cosas con calma, no perderemos mucho tiempo. De hecho, explorar irá de la mano de encontrar una salida y, si acaso, algún coleccionable. No hay demasiados rincones secretos, caminos serpenteantes o actividades distractoras. Recorreremos una casa tan inmensa como misteriosa, zona a zona, de la mano de la historia.
Por su parte, tampoco se trata de un juego difícil. Su complejidad radica en resolver los puzles que nos permitirán salir de cada sala y avanzar. Algo que a menudo es una cuestión de lógica, intuición y observar el entorno. No nos atascaremos más de la cuenta en ningún momento y, de hacerlo, con tomarnos un descanso veremos las cosas con mayor claridad. Además, podemos jugar tanto con ratón como con teclado, así como en Steam Deck. Y aunque solo está doblado al inglés, está traducido a múltiples idiomas, entre ellos el nuestro.
Out of Sight es una pequeña joya que cualquier amante de Little Nightmares debería descubrir. Cuenta con una buena historia y un nivel de inmersión que nos mantendrá con la nariz en la pantalla de principio a fin. Algo que nos provocará algún que otro sobresalto, pero no impedirá que dejemos de jugar. Y es que más allá de la necesidad de escapar de la mansión, necesitaremos saber qué está pasando en ese lugar. Cuál es la motivación de nuestros captores. Y qué ocurre con los niños que no han conseguido escapar. Todo ello con la seguridad que nos proporciona la compañía de Osito, siendo mucho más que nuestros ojos.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

