Nunca subestimes el poder de un abanico
Análisis de Hirogami
02/09/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Si alguna vez habéis intentado dar forma a una figurita de origami o papiroflexia sabréis que, ante todo, requiere de paciencia. A veces el papel no es tan manejable como cabría desear, o nuestras propias manos están desentrenadas, y cuesta más de un intento terminar la manualidad. Incluso el resultado puede ser algo torpe y acumular más arrugas, rotos y otros desperfectos de los que nos gustaría. Sin embargo, con tiempo y práctica, es posible hacer auténticas maravillas sin siquiera seguir un patrón. Y es así como me he sentido en más de una ocasión jugando a Hirogami, que si bien no es un juego difícil, sí requiere algo de maña.
En este videojuego de plataformas 3D, nos pondremos en la piel de Hiro, un inseguro héroe que parece haber perdido su habilidad con los pliegues. Esto significa que no podrá transformarse para ayudar a combatir la Plaga que amenaza con invadir todo su mundo. Sin embargo, todavía hay esperanza, ya que comenzaremos pudiendo desplegarnos para deslizarnos por rendijas o para impulsarnos con corrientes de aire. Además de tener en nuestras manos el poder de un abanico sagrado con el que airear a los Dañinos, unas criaturas digitales la mar de molestas.
Nuestro objetivo principal en Hirogami será alcanzar los santuarios y eliminar la Plaga antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, por el camino descubriremos que su influjo es mayor de lo que pensábamos en un inicio y ha consumido a algunas criaturas. Por supuesto, entrará entre nuestras prioridades ayudarlas, lo que nos permitirá recuperar nuestras habilidades. Y gracias a ellas nos convertiremos en armadillo, gorila o rana para salvar toda clase de situaciones, obstáculos y plataformas.
Cada uno de estos pliegues cuenta con una serie de ventajas. Así, con el armadillo rodaremos a gran velocidad, con la rana saltaremos grandes distancias y con el gorila ganaremos una fuerza descomunal. Y conforme avancemos mejoraremos sus cualidades de forma considerable, pudiendo escupir fuego o hacer que aparezcan lianas, por ejemplo. Eso sí, escoger la forma adecuada para cada situación correrá a nuestro cargo. Y a menudo deberemos ser especialmente ágiles con el cambio si no queremos acabar perdiendo una de nuestras preciadas vidas.

Comenzaremos nuestra partida de Hirogami con tres corazones y cada golpe puede quitarnos medio o uno según la potencia. Aunque no tardaremos en descubrir no solo cómo ampliar nuestra salud, sino también otras habilidades. Y es que estas mejoras en ocasiones van de la mano de la historia, es decir, las desbloquearemos sin más, pero otras dependerán de una serie de diagramas muy bien escondidos en los escenarios.
Es por esto que acabará resultando primordial tratar de explorar cada rincón de los diferentes niveles por los que nos llevará la historia. Y digo “tratar” porque a veces necesitaremos volver en otro momento, cuando consideremos que hemos desbloqueado lo necesario para explorar caminos alternativos. Del mismo modo que, al acceder a los diferentes niveles que conforman la historia, veremos un listado de objetivos junto a su recompensa.
Cabe decir que completar las tres primeras misiones de la lista nos permitirá conseguir grullas de origami, importantes para avanzar en la historia. Mientras que las otras tres nos ayudarán a desbloquear coleccionables o elementos con los que acudir a Ruz. Este personaje será el encargado en fabricar ornamentos con los recursos, diagramas y pergaminos que hayamos recogido por el camino.
Como habréis podido deducir, Hirogami nos cuenta su historia nivel a nivel. Eso sí, sin doblaje de ningún tipo, dejándonos en manos de la estupenda labor del equipo de traducción y localización, debidamente acreditada, que nos permite disfrutarlo en nuestro idioma. Tras un inicio en el que nos pondremos en situación, apareceremos en un mapa a través del que avanzaremos en la historia accediendo a cada fragmento tras haber completado el nivel anterior. De hecho, veremos que el escenario está conectado, aunque sin permitirnos traspasar los límites. En cualquier caso, seguir el hilo conductor de la trama no será complicado, aunque no está de más tratar de conseguir tantas grullas como sea posible.
No siempre será sencillo obtener las tres grullas de cada nivel a la primera. Sin embargo, un segundo o tercer intento será más que suficiente para conseguirlo. Como cabría esperar, hay objetivos más complejos que otros, pero los mayores retos se reservan para las misiones extra. Y ahí ya dependerá de cada cual la cantidad de horas que quiere dedicar a completar Hirogami y su galería de coleccionables. Eso sí, hay que tener en cuenta que la partida se guarda automáticamente, pero solo al completar un nivel. Nada de hacer la jugarreta de salirse al conseguir el objetivo, salvajes.

Cabe decir que no dispondremos de modos de dificultad, pero Hirogami tampoco los necesita. Aunque sí recomendaría jugar con mando para mayor comodidad y control sobre nuestros movimientos. A fin de cuentas, estamos ante un plataformas con algo de acción que nos obligará a concentrarnos para alternar entre los diferentes pliegues sin que Hiro sufra demasiado. Y es que no saltar o lanzar una ráfaga de aire con el abanico sagrado, por ejemplo, en el momento adecuado puede pasarnos factura. Sobre todo si ocurre demasiado.
De todos modos, si la cosa se complica y nuestra vida corre peligro, podemos acudir al punto de control e invertir algo de papel para recuperarnos. Eso sí, no nos dejará elegir cuántos corazones restablecer, pagaremos el precio según cuántos debamos restaurar y seguiremos con la aventura. Por suerte, el papel es algo que no faltará en un mundo de origami, por lo que no será difícil acumularlo a base de derrotar enemigos y eliminar el influjo de la Plaga.
Hirogami nos sumerge en un mundo de papel donde todo lo bello y relajante de su apartado audiovisual se pone en contraste con el estrés de las plataformas y la alternancia de pliegues. Sin embargo, está tan bien integrado y equilibrado que resulta adictivo, por lo que ni siquiera nos sorprenderá la cantidad de horas que llevamos tratando de completar todas las misiones. O incluso tomando notas sobre qué parece faltarnos para volver a un nivel anterior y explorar un camino que parecía esconder algo interesante. Sin duda, una experiencia que replica a la perfección lo que supone iniciarse en el arte del origami. Quizás algo estresante y torpe al principio, pero relajante e inmersivo cuando le pillamos el tranquillo.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

