Cariño, he poseído a los estudiantes

Análisis de Demonschool

Análisis de Demonschool

Los combates por turnos no se me dan especialmente bien, y me cuesta encontrarles el punto. Aunque haya jugado a títulos que usan este modo para sus peleas, no suelen estar entre mis favoritos porque me cuesta plantear estrategias o pensar más allá de hacer daño. Demonschool, a pesar de que uno de sus dos pilares es precisamente el combate por turnos, me atraía lo suficiente como para darle una oportunidad, y aunque no me haya convertido en une devote de estas peleas, he de reconocer que me ha enganchado más de lo que pensaba. 

Demonschool nos traslada a una misteriosa isla donde Faye, nuestra protagonista, acude a la universidad. Es la última heredera de un linaje de cazademonios y tras estudiar concienzudamente una profecía, acude a la isla con la esperanza de evitar el apocalipsis, que coincidirá con el inicio del año 2000. Allí se encontrará con un particular grupo de estudiantes que también tienen poderes para cazar demonios, y, en compañía, deberán desentrañar los misterios de la isla y de los problemas que trae consigo. Además de evitar el fin del mundo. 

Uno de los pilares principales, como he mencionado al inicio, es el sistema de combate, que es por turnos. Jugaremos con cuatro personajes y podremos elegir la configuración que queramos dependiendo al tipo de amenaza al que nos enfrentemos. Podremos tener un equipo más ofensivo o defensivo, según nuestro estilo y cómo queramos enfrentar las peleas. Tomaremos cada una como si fuera un trabajo de clase, y tendremos que eliminar al número requerido de demonios en cada una en unos turnos concretos. Si lo hacemos, obtendremos la puntuación más alta, que se transforma en más recompensas. Es un sistema que cuesta algo entender pero, si habéis probado ya juegos de este tipo, no os resultará tan complicado. En mi caso, me he acabado tomando cada pelea como un puzle, y pensar así me ha ayudado a conseguir los objetivos de rondas de cada enfrentamiento. 

Captura de Demonschool donde se ve a cuatro personajes peleando en un cementerio.

Los enemigos que nos encontraremos son muy variados, y todas estas peleas se irán complicando según avancemos en la historia, por lo que conocer bien las debilidades de cada contrincante y planificar cada enfrentamiento será fundamental para salir indemnes e intentar conseguir la mejor nota. Tendremos que ir probando hasta dar con la tecla, y aquí es donde entra otra de las mecánicas que hay en los combates, el poder rebobinar en cada turno. Esto nos servirá para ver cómo podemos mover a cada personaje por las cuadrículas y nos ayudará a ver diferentes estrategias a la hora de enfrentarnos a grupos numerosos o enemigos complicados. Es una herramienta muy valiosa y que he usado mucho para conseguir optimizar mis puntos de ataque y habilidades especiales en cada combate. 

Pero las peleas no son lo único que hace especial a Demonschool. El resto de la historia se presenta como una visual novel ligera, en la que podremos elegir entre algunas opciones de diálogo para poder reforzar la amistad con algunas personas de nuestro grupo, o para ver qué zona se examina antes. Aunque podemos visitar muchas zonas diferentes de la isla a diario, el juego es bastante lineal y no tendremos muchas oportunidades de tomar diferentes rutas o probar varias opciones. Sin embargo, creo que no es un punto débil del juego ya que la historia es lo suficientemente interesante como para no necesitar excesivas ramificaciones. Eso sí, tendremos misiones secundarias que completar, además de actividades diarias que, si las hacemos de seguido, nos reportarán ventajas y beneficios que nos ayudarán en la andadura de Faye y su grupo por la isla. 

Para poder mejorar nuestras habilidades, tendremos que estudiar. Obtendremos planos de todas ellas y tendremos que sentar a hincar los codos a varias personas de nuestro grupo. Eso sí, tendrán que recomponerse antes de volver a sentarse en el pupitre. Quizás esta es una de las partes más tediosas porque el cooldown de los días de estudio es bastante amplio, y hasta que no reunamos a un equipo nutrido costará más ponerse a estudiar y desbloquear diferentes habilidades. Algunas de ellas son específicas para un tipo de personaje, mientras que otras serán para todas las personas que conforman el grupo, así que también podemos ir intercambiándolas según necesitemos o nos convenga. 

Además de todo esto, en Demonschool tendremos también minijuegos de toda clase y condición, como uno de cocina u otro de pesca, por destacar algunos de ellos. Son una adición simpática que rompe un poco el tedio y la rutina de repetir cada semana la misma situación. Y este es para mí el punto débil del juego, que se acaba haciendo muy repetitivo después de cinco semanas haciendo lo mismo. Nos darán una tarea el lunes que tendremos que completar el viernes, y a lo largo de la semana hablaremos con diferentes NPCs, descubriremos zonas nuevas y nos pelearemos con demonios y con el jefe final de cada semana para solucionarlo. Y aunque cambie ligeramente el formato de día a día, esencialmente estaremos haciendo lo mismo siempre, y en un juego largo como es Demonschool acaba pesando un poco. 

Lo que también ayuda un poco a romper esta rutina es que cada fin de semana tendremos que enfrentarnos a un test de nuestro profesor, donde nos preguntará por diferentes temas, y podremos sacarnos joyas con las que podremos desbloquear habilidades o con las que podremos comprar objetos en la tienda. Nos obliga a fijarnos en muchos detalles y a apuntar cosas que creemos importantes, y me ha parecido una mecánica muy curiosa y que ayuda también a reforzar los conocimientos de cosas y personajes que se han ido viendo en el juego. 

A nivel gráfico tenemos un juego muy vistoso, con escenarios que recuerdan a los de Crow Country y otros títulos estilo PlayStation 1, y con los sprites de los personajes en 2’5D. Los escenarios y el diseño de todas las personas que aparecen son muy llamativos y con mucha personalidad, y son otro de los grandes atractivos de este título. Cada integrante del grupo está perfectamente diferenciado tanto a nivel físico como de personalidad, y es una de las cosas que más me ha gustado de todo el juego. 

Por último, este título tiene un modo “fácil”, en el que seremos casi invencibles y que nos permitirá enfrentarnos a los combates con más facilidad si se nos resiste alguno o si preferimos centrarnos en la historia antes que en pasar más tiempo pensando estrategias para pelearnos. De este modo, aunque los personajes reciban daño no morirán en combate, lo que será de bastante ayuda. 

Sin querer comentar mucho más para no entrar en el terreno de los spoilers, creo firmemente que Demonschool hará las delicias de todas aquellas personas que quieran un RPG por turnos con un trasfondo de terror y sucesos paranormales. Se nota mucho la influencia de la saga Persona y de otros juegos de Atlus en el apartado narrativo y de interfaz, y en la manera que tiene de hacer que nos sumerjamos en el mundo de los cazadores de demonios y el Y2K. Un título intenso, con personajes memorables y carismáticos, un sistema de combate donde tendremos que sacar nuestras mejores estrategias y una historia perfecta para todas aquellas personas amantes del terror y el horror.

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Meren Plath
Meren Plath @serendipia_s

be gay do crime take a nap. soy arándano de Animal Crossing. CEO de las Movidas Nucleares™, testeadora, presento el pugcast, doy mazo la chapa.

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