American Arcadia desarticulada
25/01/2026 | Darkor_LF | No hay comentarios
El siguiente texto contiene spoilers de American Arcadia y Tiempo desarticulado.
American Arcadia es el segundo juego de Out of the Blue Games, un estudio afincado en Madrid y al que conocimos por Call of the Sea. En American Arcadia pasaron del registro fantástico al de la ciencia ficción y lo retro. De basarse en las novelas de aventuras a El show de Truman. En American Arcadia iniciaremos nuestra aventura como Trevor Hills, un habitante de Arcadia que tiene una vida de lo más anodina y aburrida. Al menos hasta que su compañero de despacho, Gus, desaparece e inmediatamente se anuncia que ha ganado la beca Walton de viajes. Una lástima que Gus nunca mencionara que quería participar en ella. Y es aquí cuando empiezan a pasar cosas extrañas.
Porque si El show de Truman partía de la premisa de una persona siendo grabada 24/7 mientras todos a su alrededor son actores, American Arcadia piensa más a lo grande e imagina que casi toda la ciudad de Arcadia son personas que forman parte de un espectáculo de telerrealidad que se retransmite 24/7. Los detalles se nos explican por encima, pero tenemos una buena parte de los habitantes de Arcadia que son nativos que desconocen que es un programa. Una ínfima parte son «turistas», gente del exterior que busca vivir la experiencia de American Arcadia de primera mano. Y hay una pequeña parte de los habitantes que son personas contratadas para poder desencadenar eventos más interesantes. Porque esta es la clave para el programa: que sea interesante. Y como hemos dicho, Trevor no lo es. Por otro lado, el show está perdiendo audiencia, así que toca recortar gastos y lo mismo algunos residentes deben ir a otro lugar a seguir viviendo sus vidas. Un lugar mejor y con sombrillitas. O eso dicen.
Es aquí donde interviene Ángela Solano, una trabajadora de Walton, encargada de vigilar a Trevor (entre otros residentes) que no quiere que le pase nada malo, ya que le ha cogido cariño. Para evitar que este vaya a un lugar mejor, deberá hacer cosas un poco fuera de la legalidad y, sobre todo, muy fuera de los intereses de la empresa. Así pues, no tardaremos en centrarnos en un único objetivo: escapar de Arcadia sin que pillen ni a Trevor ni a Ángela.

En ocasiones soy una persona muy repelente porque me gusta leer las obras en las que se basan las películas. Por curiosidad sobre la historia original, donde tiene otro espacio y normas para desarrollarse. Esta costumbre me viene de descubrir que muchas películas de ciencia ficción se basan o toman ideas de Philip K. Dick, uno de mis autores favoritos (gran escritor, pésimo esposo x5). Hay una buena lista, empezando por Blade Runner, siguiendo por Minority Report, Paycheck o Desafío Total. El Show de Truman es otra de ellas, basándose en la novela Tiempo desarticulado.
En Tiempo desarticulado tenemos a Ragle Gumm, que todos los días gana un juego del periódico. Sin embargo, un día empieza a sospechar que nada es lo que parece y escapa de su tranquila vida para descubrir que no vive en 1959, sino en 1997. Es capturado y le borran la memoria, pero eso no evita que días más tarde trate de escapar hasta que descubre que su vida es un engaño por parte del gobierno. El juego que gana todos los días en realidad es un engaño para saber dónde van a caer las bombas provenientes de la Luna. En su momento, lo hacía por propia voluntad, pero por diversos motivos acabó por desertar. Y el gobierno no estaba dispuesto a perder su mejor defensa y decidió preparar todo el engaño.
Esto es un resumen rápido y simplificado de lo que sucede (leí la novela hace bastantes años) y es una buena muestra de la gran constante en la obra de Dick: no saber si lo que estamos viviendo es la realidad o es un engaño. Un estado alucinatorio, una manipulación mental o, como en el caso de Tiempo desarticulado, un escenario guionizado por el gobierno donde Gumm es el protagonista. Podéis ver de dónde toma El show de Truman su idea básica: encerrar a una persona en un entorno controlado y manipularla en base a intereses superiores. Evitar unas bombas en la novela, el éxito televisivo en la película.
Esas son las semejanzas, porque el tema que se trata difiere bastante. En El show de Truman tenemos la ética de que se puede filmar 24/7 la vida de alguien y, sobre todo, de la falta de libertad de Truman para vivir su propia vida. En Tiempo desarticulado tenemos la paranoia y el no estar seguros en ningún momento de qué es la verdad y si los actos que realiza el protagonista son decisiones propias o hay alguien más en las sombras manipulándolo todo.

Es en esta última parte donde American Arcadia tiene más paralelismo con la novela. En el tramo final del juego, descubrimos que toda la huida de Trevor, desde la desaparición de Gus, a la ayuda de Ángela, así como bastantes eventos que suceden, son parte de otro programa de televisión. Casi ninguno de nuestros actos ha sido libre, sino que ha sido orquestado y manipulado por la propia Walton. Igual que en El Show de Truman y Tiempo desarticulado, no sabemos cuántas de nuestras acciones han sido propias y cuáles fruto de la manipulación externa. El juego termina mostrándonos que todo lo que hemos vivido era un documental producido por Trevor y Ángela para denunciar la situación de Arcadia.
Sin embargo, mientras empezaban los títulos de crédito no dejaba de preguntarme si ese era el verdadero final. Si no aparecería un nuevo nivel indicándome que el propio documental era parte de otro programa, con otros objetivos. O si yo misma, en mi casa, había sido manipulada y todo era parte de un programa de realidad también. Donde el juego sería una especie de conejo blanco de Matrix.
Esta última sensación es algo extendido, sentir que nuestra vida no es realmente nuestra sino que somos parte de un programa de televisión o un entorno controlado. Esto nos permite sentir que somos libres, al menos hasta cierto punto, pero donde fuerzas externas intervienen para manipularnos.
Estas ideas no dejan de tener cierta influencia del determinismo y nos plantea varias preguntas, siendo la principal: ¿Tenemos libre albedrío? Con esta teoría sí, pero estaría limitado por fuerzas superiores. Alguien o álguienes más arriba orquestando y manipulando todo a nuestro alrededor para unos objetivos y fines que nos son desconocidos.
No voy a ocultar que leer la obra de Dick de joven me dejó con esta idea en el fondo de mi mente y de vez en cuando pienso en ella. ¿Cuánto de lo que vivimos es «real» y cuánto puede ser una manipulación muy elaborada? Si no queremos ponernos conspiranoicos, la respuesta simple es que una manipulación de ese tipo suele ser demasiado cara y compleja para que funcione sin fallos.
Es lo que muestra el propio American Arcadia, donde por un lado vemos que el sistema es falible (hubo escapes antes en Arcadia y Trevor no es el primero en intentar huir de forma controlada), pero también que han tenido que desarrollar un segundo programa para evitar quebrar. Además, nos muestra lo «fácil» que puede ser manipularnos, pues no es hasta el final que no vemos que en realidad estamos en ese segundo programa, intuyendo en los últimos minutos que algo no cuadra. Aun así, el juego, igual que en Tiempo desarticulado, nos deja con la duda al acabar, ¿estamos ya en la verdadera realidad?
Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.
Etiquetas: American Arcadia, manipulación, Philip K. Dick, realidad, tiempo desarticulado

