Análisis de Fishbowl
30/03/2026 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Cuando comenté que este año me reconciliaría con los píxeles e incluso ya tenía algún videojuego en el radar me tomaron por loca. Sin embargo, aquí estamos con el segundo título del año, Fishbowl, y solo llevamos tres meses. ¡Chupaos esa, gente de poca fe! Perdón. Para quienes llegáis de nuevas, no, no soy una hater del pixel art. Me he quejado tantas veces de píxeles feos y juegos de estética retro que se ha convertido en un meme de la web. Os doy la bienvenida a este rincón enfundado en insolente color rosita. Volvamos a este juego narrativo sobre sueños, duelo y esperanza, descripción que atrajo mi atención cuando fui a añadirlo a mi lista de deseados tras verlo en un evento de Wholesome Games.
Fishbowl nos pone en la piel de Alo, una joven que da sus primeros pasos en el mundo laboral, tras terminar la universidad, viéndose obligada a vivir lejos de casa. Sin embargo, a los nervios propios de los primeros días en un nuevo trabajo se le suma la reciente pérdida de su querida Yaya. Además, no solo ha dejado atrás a su madre, que ahora debe hacerse cargo sola de su tetería, sino también a sus amigas de toda la vida. Un cúmulo de cosas que le sobrepasa un poco, haciéndola sentir algo apática. Y nuestro objetivo, por tanto, será lidiar con la situación como se nos ocurra.
Para ello, podremos realizar una serie de actividades dentro de su nuevo hogar, y éstas afectarán al estado de ánimo de Alo. Cabe decir que nuestra protagonista trabaja desde casa, por lo que decidiremos cuándo se conecta y desconecta de su labor como editora de vídeos. Y la misma capacidad de decisión tendremos sobre el resto de cosas que podemos hacer a lo largo del día, desde ordenar la casa, hasta comer, ducharse o entretenerse.
Realizaremos la mayoría de estas actividades siguiendo un pequeño minijuego que consiste en pulsar los botones indicados. Sin velocidad ni ritmos, simplemente siguiendo un orden concreto. Una decisión sencilla que nos hace partícipes de la actividad, en lugar de mandar al personaje a hacer cosas y desentendernos. Además, conforme avancemos, desbloquearemos nuevas actividades en casa, lo que aportará variedad no solo a los días de Alo sino también a nuestra partida.

Esta forma de participar en la vida de nuestra protagonista se traslada también a su puesto como editora en prueba, a través de otro tipo de minijuego. Así, tras conversar con la gente del trabajo, deberemos emparejar las diferentes pistas de un vídeo con las categorías correspondientes. Y conforme vayamos acertando, la velocidad aumentará. Además, de vez en cuando, alguien nos mandará una anotación que podremos atrapar, lo que añadirá cierta dificultad al minijuego. En cualquier caso, si nos estresamos o no se nos da especialmente bien, podemos acudir a los ajustes de accesibilidad y centrarnos en la historia.
Conforme pasen las horas, los días y las semanas, se irán presentando situaciones que requerirán de nuestra intervención de alguna manera. Como en la propia existencia, las personas de nuestro entorno nos contarán detalles de su vida actual o pasada y podremos escoger entre varias respuestas. Aunque algunas dependerán de nuestro estado de ánimo o de las decisiones que hayamos tomado a lo largo de la partida. Eso sí, que nadie se asuste porque no hay finales malos. Tan solo diversos caminos por los que llevar a nuestra protagonista.
Bien es cierto que Fishbowl trata temas y situaciones delicadas, por lo que no está de más adentrarse con cautela. Sin embargo, debo decir que no se trata de un juego morboso sino todo lo contrario, utiliza un tono amable, cercano, suave y realmente acogedor. Con situaciones que pueden resultar algo perturbadoras, pero sin atentar contra quienes no toleran el terror. Eso sí, preparad los pañuelos si sois sensibles, o la pérdida de un ser querido os toca de cerca, porque es probable que lloréis. No es que peque de terrorismo emocional ni muchísimo menos, sino más bien algo inevitable. Por cómo aborda ciertos sucesos, y no solo aquellos relacionados con el duelo.
Además, escogeremos al ritmo al que Alo abre las cajas llenas de recuerdos que habrá distribuidas por su nueva casa. Algo que haremos, de nuevo, a través de un minijuego. Esta vez consistente en mover los elementos dentro de la caja hasta liberar un objeto en concreto. Cuando acabemos, veremos una pequeña explicación sobre lo que representa cada cosa y Alo reaccionará al contenido. Esto, a menudo, nos trasladará a sus recuerdos, donde reviviremos eventos pasados. Y en ellos podremos interactuar con otras personas u objetos antes de continuar con la historia.
Así será como encontraremos algunos coleccionables. Algo que ocurrirá tanto en sus recuerdos como trasteando por la casa cada día. Un pequeño incentivo para no hacer siempre lo mismo e ir investigando por lo que podamos descubrir. Y si bien no tendremos forma de consultar cuántos hemos conseguido o echarles un vistazo más de cerca, nos quedará la satisfacción de haberlo hecho. Además de algunos logros, por supuesto. En cualquier caso, siempre podemos volver a jugar Fishbowl para conocer otros caminos o conseguir lo que quedara atrás. A fin de cuentas, cada partida dura unas 7-10 horas aproximadamente, dependiendo de cuánto exploremos.
Sin embargo, si he de hacer una recomendación es precisamente la de tomárselo con calma y atendiendo no solo a su historia sino al valor de lo que ocurre. Alo vive sola, y se encuentra en una situación delicada, pero cuenta con una red de apoyo fantástica. Y la forma en que esto se transmite, a través del propio juego, es bastante conmovedora. Además, Fishbowl no solo nos llega traducido en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, sino que muestra una labor de localización excelente. Un verdadero placer, dado el peso del texto en esta historia, y más cuando encontramos al equipo de traducción debidamente acreditado.
Estamos ante un juego sencillo, sin presión ni dificultad, y con una atención a cada aspecto inigualable. Nos introduce en la vida de Alo y nos hace partícipes de ella a través de una serie de minijuegos. Y nos envuelve en un apartado audiovisual lleno de detalles, especialmente en lo que se refiere a los sonidos que acompañan a nuestras interacciones. Aunque también encontraremos este mimo en conversaciones y situaciones de todo tipo, ya que pasar un mes con Alo da para mucho. De modo que presenciaremos, por ejemplo, todo un abanico de diversidad, lleno de reivindicación, e introducido a la perfección.

Se trata de uno de esos juegos indie que aprovechan la libertad que les ofrece su posición para lanzar un mensaje claro y contundente. Y lo hace a través de sus personajes, mediante diálogos y experiencias individuales, de igual modo que a través de la propia historia. Así como utiliza detalles visuales para darle fuerza, creando un todo tan único como especial. Y es que, siendo fieles a la realidad, a menudo la línea entre reivindicación y turra es muy fina. Es decir, que podemos encontrarnos ante un título que nos haga asentir con fuerza, pero siendo bastante pesado. Mientras que, en el caso de Fishbowl, todo queda integrado de tal manera que casa perfectamente con el resto.
Por tanto, no solo acompañaremos a Alo en su duelo. Esta historia no está creada exclusivamente para tocarnos la fibra ni mucho menos. Aunque, por supuesto, su ternura nos emocionará, y puede que incluso nos remueva algo por dentro. Sin embargo, lo que nos llevaremos será una declaración de intenciones que pone el foco en lo verdaderamente importante. Y nos dará perspectiva frente a determinadas circunstancias y situaciones, haciendo que nos planteemos muchas cosas. No solo por Alo y su entorno, sino trasladándolo a nuestra propia realidad en forma de aprendizaje. Porque éste no es solo un juego sobre sueños, duelo y esperanza. Es, ante todo, un título sobre la importancia de tejer y mantener una buena red de apoyo. Sobre el valor de crear comunidad.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie
Etiquetas: Acogedores, Adorables, buena trama, Coloridos, cozy, Duelo, Emocionales, emotivos, ficción interactiva, finales múltiples, fishbowl, imissmyfriends.studio, Las elecciones importan, LGBTQ+, Novelas visuales, Pixelados, protagonista femenina, Relajantes, salud mental, un jugador, visual novel, wholesome games

