Ciudad de paso y la música del hogar
10/07/2026 | Darkor_LF | No hay comentarios
Tras cuatro años de silencio, en el pasado Nintendo Direct del No-E3 de 2026 sucedió lo que los verdaderos creyentes sabíamos que pasaría tarde o temprano: salió un nuevo tráiler de Kingdom Hearts IV.
Hubo unos instantes de tensión, donde pensamos que saldría en exclusivo para Switch 2 (o 3, nunca se sabe), pero, por una vez, Square Enix ha decidido ser magnánimo con mi cartera y el anuncio era para indicar que también saldría de lanzamiento en esta portátil de Nintendo. El tráiler en sí no ofrece mucha más información de la que ya teníamos. Hemos podido ver de refilón una nueva Llave Espada y un poquitín del sistema de combate. También apariciones breves de personajes que ya habíamos visto y que vienen de los juegos de móviles Kingdom Hearts X y Kingdom Hearts Cross Road, porque la marca de la casa sigue siendo repartir la historia en todas las plataformas posibles. Pero hoy no vengo a hablar del tráiler ni a especular sobre el futuro. Hoy quiero hablar de Yoko Shimomura y el primer Kingdom Hearts.
Kingdom Hearts es una de estas sagas de las que me cuesta hablar sin lanzar alaridos inconexos de entusiasmo. Es una constante en mi vida, al igual que Star Wars. También tiene el honor de ser la única saga que me gusta jugar de forma recurrente, y su banda sonora es una de mis habituales. Os podéis imaginar que tardé poco en ponerla en cuanto vi el tráiler y ahí se ha quedado en bucle. Y fue oyendo una de sus canciones que me invadió la nostalgia y, sobre todo, una sensación de calidez y hogar. Fue con la trompeta inicial del tema de Ciudad de Paso.
Sé que la estáis oyendo en este momento, pues Yoko Shimomura consigue hacer temas muy memorables y distinguibles para cada mundo. Ciudad de Paso, al ser de los pocos lugares originales del primer juego, tiene su melodía propia, de ritmo lento y llena de instrumentos de viento. A mí me recuerda a una casa acogedora con una chimenea en el salón. Contrasta con el tema de las Islas del Destino, más movido y con más percusión, que te grita «tardes de verano» todo el rato.

Podéis oír esta imagen, lo sé
Debería ser al revés y que fuera el tema de las Islas del Destino el que nos hiciera sentir más como en casa. En teoría es nuestro hogar. Al menos el guion nos dice que es donde viven Sora, Riku y Kairi, con sus familias. Sin embargo, a nivel narrativo nunca lo parece. Solo atisbamos un fragmento de todas las Islas, una pequeña isla que es nuestro patio de juegos particular y que nos servirá de tutorial y guía antes de aventurarnos al exterior. Un lugar apacible donde no parece pasar el tiempo y podríamos vivir un verano sin fin. En Kingdom Hearts II, Villa Crepúsculo cumple un rol muy similar, y transmite lo mismo que las Islas del Destino.
Sin embargo, al contrario que la segunda parte, donde Villa Crepúsculo pasará a ser un lugar importante, Islas del Destino desaparece al terminar el tutorial y sólo volveremos a ellas en recreaciones. Esta ruptura y destrucción de lo conocido es clave para que, posteriormente, Ciudad de Paso se convierta en nuestro nuevo hogar. De hecho, a nivel de guion, Ciudad de Paso es donde terminan todas aquellas personas cuyos mundos han destruido. A nivel narrativo pasará de ser un lugar extraño a uno que conoceremos perfectamente, al volver a él de manera recurrente, tanto para reabastecernos como porque la propia historia nos hará volver allí. A medida que avancemos en nuestras idas y venidas, también desbloquearemos nuevos lugares para explorar.
Me gustaría detenerme aquí un momento para hablar brevemente del diseño de niveles del primer Kingdom Hearts. Cuando lo rejugué hace unos años, me llamó la atención que los escenarios tienden a ser muy pequeños, pero llenos de recovecos, secretos e interconexiones. Sobre todo lo vi cuando visité el País de las Maravillas, donde el bosque nos permite movernos entre los diversos escenarios, en los cuales encontramos siempre algún secreto y explorar tiene su recompensa. Algo similar sucede con Ciudad de Paso, pero de forma más dilatada en el tiempo de juego, donde iremos desbloqueando sus secretos poco a poco, con atajos entre distritos. Además, al volver con una habilidad nueva que nos permite investigar un poco más lejos, algunas zonas las recorremos de manera continua.
Con estas visitas recurrentes, este lugar desconocido acaba por ser uno más cercano, y poco a poco nos familiarizamos con él. Todo esto reforzado y acentuado por las canciones de Yoko Shimomura al crear un tema que nos hace sentir esta nostalgia por el hogar. Y no es algo fruto de un momento de inspiración, ya que a lo largo de toda la saga consigue tanto crear una identidad sonora para cada mundo como mantener la esencia de las canciones originales en los casos correspondientes. De esta forma, no nos costará nada saber en qué momento o situación estamos sólo con oír unas notas. Y al mismo tiempo, hará que recordemos algunas escenas y nos emocionemos con ellas nada más escuchar unos acordes.
No cuesta reconocer el Coliseo del Olimpo por las fanfarrias constantes, alentándonos a ir más rápido, más alto y más fuerte, y pensar en lo que nos costó completar las distintas rondas de las Copas. O el momento en que oímos la ominosidad del Descenso al Corazón y sabemos que se vienen cositas. La forma de integrar las notas de Esto es Halloween en el escenario de batalla y de exploración en Ciudad Halloween. El regusto a final de vacaciones de verano de Villa Crepúsculo. Podría seguir todo el día y no acabaría nunca, así que volveré al tráiler. De lo poco que hemos oído, se ha usado una variación del tema de las batallas finales, que transmite tanto épica como ese regusto de dificultad, porque estamos ante una situación complicada (a nivel emocional y de juego).
Esta vez confío en que este tráiler sea el pistoletazo de salida y que no tardemos en ver cosas nuevas. O quizá nos tocará esperar otra vez, que es lo más probable. No en balde, como dijo Noa en el directo del Direct, desde el Kingdom Hearts II al Kingdom Hearts III pasaron trece años. De momento solo han pasado siete. Ya nos queda menos, seguro.
Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

