Kingdom Hearts y el taoísmo

Kingdom Hearts y el taoísmo

Un Mago de Terramar es una historia de crecimiento de corte clásico. En ella seguiremos las vivencias del joven Ged, en su viaje desde Gont hasta la isla de Roke, lugar de la escuela de magia de Terramar. Durante su estancia allí, en un acto de soberbia y querer demostrar que es más poderoso (y superior) a un alumno, acabará por crear una Sombra, quien le perseguirá para acabar con él. La novela toma un giro inesperado en el enfrentamiento final entre Ged y la sombra: Ged acepta que esa sombra es él mismo y al hacerlo, la vuelve parte de él y consigue un gran poder.

La herida ha sanado. Estoy entero. Soy libre.

Un mago de Terramar

Esta es la novela donde se ve de forma más explícita la influencia del taoísmo de Úrsula K. Le Guin (se puede encontrar en mayor y menor medida en toda su obra). En esta doctrina filosófica se divide el mundo en dos elementos contrapuestos, el yin y el yang. Es necesaria la existencia de ambos para que haya equilibrio: Ged y su sombra son opuestos, y hasta que Ged no acepta que deben estar juntos, no alcanza el equilibrio.

En el Tao Te King, la base de la filosofía taoísta, se menciona el yin y el yang de forma constante, como términos contrapuestos, como por ejemplo “Lo pesado es raíz de lo ligero. Lo quieto, señor de lo agitado” (Tao Te King, Lao Zi, XXVI, p81. Traducción de Anne-Hélène Suárez Girad). Encontrar en el Tao Te King el yin y el yang definidos como “luz” y “oscuridad” es posible pero no lo más común. Este libro y su filosofía fueron tan importantes para Le Guin que ella misma realizó una adaptación del Tao Te King al inglés, procurando ser lo más neutra posible, con pequeños detalles como usar “the people” en vez de “the man”. También es una traducción más esotérica y filosófica y se nota nada más empezar, con el último párrafo del primer poema, donde pongo la traducción de Suárez Girad también:

Two things, one origin,
but different name,
whose identity is a mistery.
Mistery of all misteries!
The door to the hidden.

Ambos brotan de lo mismo, aunque tienen distinto nombre.
Juntos significan oscuridad.
Oscuridad y oscuridad, puerta de todos los misterios.

El otro día me preguntaba cómo lo hacía para relacionar todos mis pozos. La verdad es que no lo sé, salvo por el hecho de que siempre gravito hacia los mismos temas y tropos. Y uno de estos es la concepción taoísta del yin y el yang, como elementos contrapuestos y complementarios. Y no hay un ejemplo más claro de todo esto que en Kingdom Hearts.
Kingdom Hearts es una saga que gira en torno al enfrentamiento perpetuo entre luz y oscuridad, en un conflicto que lleva milenios desarrollándose y representado con las Llaves Espada. Los juegos se centran principalmente en Sora, el que se nos presenta como el nuevo Elegido de la Llave Espada (esto se diluye luego mucho). Sora es la luz y la pureza personificada: siempre dispuesto a ayudar, se preocupa por los demás y no duda en sacrificarse por el resto. Esto queda totalmente ejemplificado durante los eventos de Bastión Hueco, donde Sora no tendrá ningún problema en sacrificarse porque Kairi recupere su corazón, sonriendo a Donald y Goofy momentos antes de clavarse la Llave Espada en el corazón.
En el lado contrario tenemos a Riku, su amigo-rival desde la infancia, que se nos muestra desde el primer juego como ambicioso y que no dudará en dejar atrás a sus amigos si no pueden seguirle el ritmo. Lo vemos nada más empezar el juego, cuando Las Islas del Destino están siendo destruidas: Riku y Sora empezarán a ser engullidos por la oscuridad y Riku le tiende su mano a Sora para que vaya con él, pero no hará amago de acercarse a Sora, quien lucha por darle la mano.

Así se nos plantea desde el primer juego esta contraposición: Sora, el yin, la luz, la pureza y la bondad; Riku, el yang, la oscuridad y la ambición.
Y ahora vienen los peros. Desde el primer momento el juego nos advierte, no contra la oscuridad, sino contra la falta de equilibrio: “Cuanto más te acerques a la luz, mayor será tu sombra”.
En los eventos de Dream Drop Distance queda reflejado del todo. Quien acaba por conseguir su título de Maestro será Riku, que además nos han mostrado que es más poderoso que Sora, ya que se pasea sin problema por el Reino de la Oscuridad (como vemos en Kingdom Hearts 3). Riku es quizá uno de los personajes más poderosos de la saga por un simple hecho: ha aceptado su oscuridad interior como una parte de él. Esta decisión la toma al final de Chains of Memories, en su diálogo con Ansem el Sabio (el de verdad):

—Luz u oscuridad, tú eliges.
—Elijo ir por el medio.
—¿Hacia el crepúsculo?
—No, hacia el amanecer.

Sin embargo, Riku deberá más adelante sumergirse más de la cuenta su oscuridad interior, adquiriendo el aspecto de Ansem de nuevo. Otra vez, el exceso de ambición (yang) ha consumido por completo su luz (yin). Tiene poder, pero es castigado por ello. De nuevo, será Sora quien con su pureza rescate a su novio Riku de las sombras, hasta que alcance el equilibrio de nuevo.
Porque Sora es puro yin. Siempre amable y dispuesto a ayudar, algo que se agradece que no sea mostrado como algo negativo, que le haga menos poderoso, o de lo que deba deshacerse. También esa amabilidad es su mayor defecto. Sora se preocupa más por los demás que por él mismo, corriendo de cabeza al peligro sin pararse a pensar si es una trampa o si es letal para él. La falta de equilibrio es lo que le resta poder.

Para reforzar esta idea, los momentos donde más poder desplegamos en el juego son los momentos en los cuales Sora y Riku actúan juntos, como en la batalla final de Kingdom Hearts 2. En esta batalla, nos enfrentamos a un Xemnas extremadamente poderoso que alberga en su interior luz y oscuridad (su traje de dálmata), pero compartimentadas. Es un combate duro, con varias etapas donde controlaremos tanto a Riku como a Sora. El combate terminará cuando Sora y Riku unan sus fuerzas en un solo ataque, complementándose y derrotando a Xemnas siendo uno solo. Alcanzando el equilibrio.
Este recurso lo veremos de nuevo en Kingdom Hearts 3, donde Xenahort busca forjar la Llave Espada definitiva, que necesita combinar 13 oscuridades y 7 luces para ello.

Hay más ejemplos seguro, pues la saga de Kingdom Hearts siempre ha pivotado sobre el taoísmo, de forma más o menos explícita. Siempre subrayando la idea de que conocer nuestro yin y nuestro yang y aceptarlos nos da más poder que rechazar uno sobre el otro. Saber nuestros límites, tener algo de ambición, o ser siempre amables no son defectos nunca, siempre que encontremos un equilibrio en todos ellos.

PD: Cuando hablo de yang y oscuridad, no incluyo el fascismo. El fascismo no sparkea joy y no es necesario tenerlo en nuestra vida ni ninguna cosa similar. Punch a nazi.

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

1 comentario
Ñbrevu
Ñbrevu 02/06/2019 a las 10:45 am

El tema de aceptar las sombras y volverse más fuerte es uno de los asuntos centrales de Persona 4, otro juego altamente chanante.

De acuerdo al 10000% con la PD. Punch a nazi. Punch nazis.

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