Y mira como tonelea

Análisis de Star Fox

Análisis de Star Fox

Esta se está convirtiendo ya en una confesión recurrente, pero estoy segura de que cualquiera que haya vivido en la época pre-Internet me comprende perfectamente. Y es que no jugué al Star Fox 64 original, no porque no quisiera, sino simplemente porque no lo conocía y, por lo tanto, no había llamado mi atención. Es más, mi único conocimiento de la existencia de Fox era por su personaje en Super Smash Bros., y cuando realmente conocí la saga fue en una época en la que se había facilitado muchísimo el acceso a los videojuegos, por lo que, simplemente, no fue una prioridad sobre otros. Por eso, cuando me senté a jugar este nuevo Star Fox de Switch 2, lo hice desde un sitio raro en el que me encontraba sin la nostalgia que carga todo el mundo, y sin la capacidad de decir con autoridad si es fiel o no a nada. Aunque quizá eso sea una ventaja, porque puedo ofrecer la visión de cómo es jugarlo hoy en día, en la que se supone que debería ser su mejor versión, sin ningún filtro nostálgico que me haga pasar por alto cualquier fallo. Al fin y al cabo, hacer un remake de lo que ya tiene un par de remakes es algo arriesgado y cómodo al mismo tiempo, por lo que, como mínimo, debería ser un juego que funcione sin depender de los anteriores, puliendo al máximo su existencia. 

Quizá lo más importante que tenemos en la versión de Switch 2 de Star Fox es la fluidez de todos los elementos de la pantalla. Desde el primer momento que nos ponen a los mandos del Arwing, se nota una velocidad de respuesta que, probablemente, el original nunca tuvo, una capacidad de encadenar maniobras sin que le cueste lo más mínimo y unos movimientos más que precisos. Esto hace que ese movimiento sobre raíles no parezca tan limitado, sino que nos permita dar más rienda suelta a nuestras propias decisiones y a tratar de manejar la nave de una forma más realista. Dentro del realismo de ver a un zorro pilotando, claro está. 

El resto de los cambios vienen también de la mano de esa fluidez, porque ahora se puede permitir meter más enemigos por fase, más mejoras y curaciones, o una IA que se puede permitir exigirnos más, persiguiéndonos y acertando cuando decide atacarnos y dándonos justo esa clase de mejoras que cambian por completo el funcionamiento de cada combate. Sin embargo, hay que reconocer que se mueve por la fina línea de querer dejar el esqueleto original prácticamente intacto y, al mismo tiempo, añadir unos controles modernos, dejándonos una sensación de juego antiguo pero cómodo de jugar, cosa que personalmente agradezco. 

En lo visual, no podemos negar que el salto de calidad de Star Fox es increíble, aunque no esté marcado por una dirección artística especialmente inspirada, dándonos un juego que se ve bien, pero no destaca. Eso sí, esto nos da una sensación de descubrimiento mientras volamos a toda velocidad, camuflando un poco que seguimos en un shooter sobre raíles con un margen de maniobra limitado, aunque en un principio parezca amplio. Quizá por eso, aunque el espectáculo visual cumple su función, con el paso del tiempo de juego se empieza a ver el límite de lo que hay debajo de esos elementos visuales, porque es cuando empieza a notarse una escasez de contenido para lo que es común en la actualidad, dejándolo en un título escaso a pesar de lo divertido que pueda ser durante el rato que estamos volando y combatiendo, e incluso fácil en gran parte de las fases. 

Otro de los detalles más importantes en este título es el añadido del modo batalla, en el que, además de competir contra la CPU, podremos dedicarnos a enfrentarnos a gente de todo el mundo en combates de cuatro contra cuatro. Si bien son divertidos en sesiones de juego cortas, no consiguen mantener las ganas de querer volver una y otra vez después de que se nos haya pasado la novedad, dejándonos una sensación de ser un añadido simple para tratar de justificar la ausencia de contenido de la campaña. Sin embargo, el añadido que sí se agradece es ese doblaje al español que consigue darles más vida a los personajes y un puntito extra de inmersión, que para pilotar una nave nunca viene mal.

Star Fox es, ante todo, la demostración de que se puede tratar el material original de un juego con respeto, pero también de que ya es hora de empezar a dejar atrás los remakes. Y es que si bien no es un mal juego, con una campaña divertida y pulida y un multijugador que no está del todo mal, lo que más he pensado al jugarlo es que quizá, en esta ocasión, habría merecido más la pena darle a Star Fox una continuación más acorde a los tiempos que corren. Porque, en el fondo, gracias a este título le he cogido cariño a ese grupo de mercenarios que se comportan como una familia. Y eso sí lo digo sin ningún tipo de nostalgia.

Cómprame un café en ko-fi.com

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.