Con más luces que yo
[Review] Micrófono Kaze Pro de Krom
16/10/2026 | Nix | No hay comentarios
Hace ya algún tiempo vivíamos en una época en la que la gran mayoría de los micrófonos (y demás periféricos de ordenador) parecían un árbol de Navidad, y recientemente me he dado cuenta de que las luces se estaban quedando por el camino para darle un aspecto más sobrio, más serio y, supuestamente, con más estilo. Sin embargo, yo tengo cierta desconfianza hacia esa sobriedad y prefiero que los objetos puedan transmitir nuestra propia personalidad, y por eso me gusta mucho cuando llega un producto y vuelve a recuperar esas lucecitas. Esto es, precisamente, lo que hace Kaze Pro, el kit de micrófono RGB para streaming de Krom, un conjunto completo que suena tan bien como ilumina.
Quizá lo más importante de este kit, y lo que más se agradece, es el hecho de no tener que buscar ni comprar nada más para empezar. En la caja, además del micrófono, nos encontramos tanto la base de sobremesa como un brazo articulado con su enganche para poder fijarlo al escritorio. Además, cuenta también con la montura anti-shock, el filtro antipop e incluso un adaptador por si en algún momento queremos colocarlo en otro soporte. Todo esto hace que quien empieza de cero se encuentre con que tiene ya todos los ingredientes para poder empezar, pero quien tenga ya su setup montado puede simplemente aprovechar las piezas que necesite y dejar el resto para cuando las anteriores empiecen a fallar. Que todo el mundo sabe que ni las gomas ni los muelles son eternos. Por supuesto, ya que nos lo ponen todo tan fácil, la instalación es igual de sencilla, porque simplemente tendremos que conectar el cable USB al ordenador, esperar a que lo detecte y listo, funcionando de maravilla en unos pocos segundos.

A la hora de hablar del sonido del micrófono Kaze Pro de Krom, que realmente es lo más importante, tengo que decir que es muy nítido y no falla en ningún momento. Usándolo tanto en Discord como en streaming (donde lo podéis escuchar con vuestros propios oídos), puedo asegurar que en ambos casos sonaba perfecto, y los datos técnicos acompañan. Hablamos de un micrófono de condensador con dos cápsulas que trabaja a 24 bit y 192 kHz, que se traducen en un sonido muy agradecido cuando queremos grabar o emitir algo que no sea una simple charla de colegas en la que la calidad no es importante. Además, nos encontramos con que tendremos la opción de cambiar el patrón polar, pudiendo usar el cardioide para las llamadas individuales o los streaming, recogiendo todo el sonido que tiene delante, o el omnidireccional que, como su nombre indica, capta el sonido en todas direcciones, cosa perfecta para llamadas de grupo o grabaciones de música. Y creedme, con bastante alcance, y si no, que se lo pregunten a las gaviotas y urracas que rondan por el exterior de mi casa.
En cuanto a la sujeción, tengo que decir que el brazo es bastante sólido y se mueve a donde nos haga falta, cosa que da una cierta libertad extra cuando cambiamos de postura o nos movemos a mitad de un streaming. La base de apoyo que podemos usar sobre la mesa también cumple muy bien su función, y el micrófono nos permite ajustar el ángulo para orientarlo hacia donde lo necesitemos. Sin embargo, a pesar de ser estable, si tengo que ponerle una pega es que me hubiera gustado que pesase un poquito más, porque soy muy torpe y es muy fácil tirarla sin querer de un manotazo mientras gesticulamos. Por suerte, como tenemos dos opciones para montarlo, es muy sencillo adaptarlo a lo que necesitemos en cada momento.

En el micrófono Kaze Pro de Krom nos encontramos con una rueda de ganancia, otra para el patrón polar y tres botones táctiles para silenciar, reducir el ruido y cambiar la iluminación. También tenemos una salida de 3,5mm para los auriculares, con lo que podremos monitorizarnos en tiempo real, por si lo necesitamos para ajustar nuestro sonido. Las luces, por su parte, son lo más personalizable, porque tendremos varios colores fijos y un par de efectos que podremos elegir, así como mantenerlas apagadas si necesitamos un momento de seriedad. Sin embargo, si las apagamos, perdemos (o, más bien, limitamos) una de las cosas que más me gusta que hagan este tipo de micrófonos, y es que al silenciarlo se apagan las luces, mostrando perfectamente cuándo está encendido y cuándo no. Y si no lo apreciáis, es porque nunca habéis hablado durante un rato con el micro cerrado. O no habéis soltado una burrada con el micro abierto, aunque yo no voy a juzgar. Pero no nos quedamos sin ninguna indicación, porque cuando está silenciado aparecerá alrededor de la base del micrófono un aro de color rojo. Dicho aro, además, se utilizará para mostrarnos si está activado o no el botón de reducción de ruido, parpadeando cuando esté activo.
No todo es perfecto en este micrófono, porque a pesar de la calidad de sonido que tiene, hay un pequeño detalle que eché en falta a la hora de usarlo. La rueda de ganancia no deja ver exactamente en qué punto está, así que acabo dándole vueltas hasta que parece que suena a un volumen aceptable para la persona que está al otro lado o, de nuevo, monitorizándolo con los auriculares. Y teniendo en cuenta que resetea ese nivel en cuanto apagamos el ordenador, lo de darle a la rueda se vuelve ya una costumbre. Es algo menor, pero en un micrófono en el que han pensado en ofrecer cierta información visual con las luces, sorprende que no tenga su propio indicador.

En definitiva, el micrófono Kaze Pro de Krom es completísimo para quien quiera un sonido completamente fiable tanto en streaming como en llamadas o grabaciones, con un buen brazo y una base que se adaptan a lo que necesitemos, y con unas luces que no solo le dan personalidad, sino que tienen un uso práctico. Y, en el fondo, poder olvidarse de todos los posibles problemas que puede dar un micrófono en directo, vale más que cualquier extra que nos puedan añadir.
I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

