Esto es mucho mejor con esta canción puesta, disfrutad, que es un bucle de 30 minutos:

Tras el artículo sobre Yitán y su forma de relacionarse con Garnet en los comentarios salió el tema de cómo habían percibido otros jugadores esta forma de relacionarse de Yitán y el resto de personajes: personas sin nadie, que tratan de encontrar alguien que les acoja, con el concepto positivo de familia, de tener un lugar al que regresar, en definitiva.

Y como digo, se ve en todos los personajes:
Yitán, en su búsqueda del hogar y el origen. Vivi, tratando de que alguien le diga quién es. Garnet, quien se ha criado en un entorno aislado y es sacada a la fuerza de su burbuja, y cómo logra sobreponerse a todo al final. Steiner, perdido cuando va viendo desmoronarse todas sus creencias. Freija, la guerrera que pierde a su amado, y luego su tierra y compatriotas. Quina, en la búsqueda de su propio camino. Eiko, la niña criada por moguris, que acaba yéndose de la aldea que la ha visto crecer, al ser un lugar muerto. Amarant, que se rige por la ley del más fuerte y no entiende cómo se puede perder el tiempo ayudando a la gente.
Kuja, el villano que siente celos de Yitán al descubrir que no es único y especial, y puede ser sustituido. Beatrix, la persona que desaparece al sentir que ha fallado a Alexandria y a Steiner, quien la buscará al no importarle esto. Brahne, cuyas palabras finales están dedicadas a su nostalgia de los tiempos felices con su esposo y Garnet en el teatro. Cid y Hilda, a quienes se les ve felices al final del juego al adoptar a Eiko. Los Magos Negros nº 111 y nº 33, que deciden quedarse en la Aldea cuidando del huevo de chocobo, pese a las promesas de inmortalidad.
Y un largo etcétera, todo centrado en la importancia, no de tener un hogar y una familia, sino de tener un lugar al que poder volver y gente que te apoye.

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¿Quién ha dicho qué el villano deba arrepentirse? Fuente: captura propia del juego.

El momento al que el título hace referencia es lo segundo: cuando eres capaz de encontrar gente que va a saber apoyarte cuando debe, y echarte la bronca cuando toca*. Lo que sucede en este momento es uno de los grandes giros del juego, Christopher Lee Garland le revela sus planes a Yitán: debe ser el nuevo Ángel Destructor que asole Gaia, para revertir el flujo de almas y que Terra la colonice. Yitán se rebela contra esa idea: ha crecido en Gaia, tiene ahí a sus amigos y “familia” y se niega a destruirla. Pero Yitán es un genómido, un ser creado de cero al que se le ha introducido un alma, y por tanto, se la pueda quitar para que se vuelva más dócil; que es justo lo que hace Garland al inicio de esta secuencia, con la maravillosa canción “You’re not alone!” de fondo. Os dejo la secuencia, en inglés.

Yitán aparece herido y desorientado: no sabe quién es. Algunos recuerdos de sus amigos le despiertan recuerdos de quién es: un bufón, alguien que se hace el duro, alguien que ha enseñado a los demás, alguien a quien la gente le da las gracias. Yitán desdeña todo eso, no lo merece, él podría haber sido el monstruo destructor, no merece estar con los demás. Los primeros en aparecer son Eiko y Vivi, los más pequeños del grupo, a quien Yitán quita de su lado con un “Sois muy pequeños para entenderlo”. En la siguiente sala, entablará el primer combate, solo, hasta que aparecen Freija y Amarant, quienes le echan la bronca por hacer las cosas por su cuenta. Yitán les abandona diciéndoles que no les ha pedido su ayuda. En la siguiente sala, Quina y Steiner están siendo apalizados por un Abadón, Yitán acaba por intervenir, para luego abandonarles diciendo que no quiere causar más problemas. Llegamos a la última sala, donde quedamos al borde de la muerte, hasta que aparece Garnet y nos cura. Al acabar el combate, Garnet nos echa la bronca final:

—Daga…
—De nuevo tratando de resolverlo todo tú solo…
—Compréndeme… No quiero causaros más problemas…
—¡Pero si somos tus compañeros!
—Lo sé… Por eso es que… No soy de Gaia… Bien podría haber sido yo quien destruyera Alexandria. ¿Cómo puedo seguir junto a vosotros?
—Siempre te has preocupado por nosotros… Sin darte cuenta de que nosotros también nos preocupábamos por ti. Siempre te hemos tenido presente. Hemos creído en ti tanto como tú has creído en nosotros. Siempre nos has cuidado… ¡Ahora queremos cuidar de ti!

Con este diálogo (sacado de la guía argumental de Mako Sedai) termina la secuencia y volvemos con nuestros compañeros.

Siempre me he referido a este momento como “cuando Yitán se pone tonto”, en el sentido de “este está gilipollas, dale un par de leches a que se espabile”. Este momento por el cual todos hemos pasado: debemos alejarnos de la gente, estamos mejor solos, no entendemos por qué deberían estar a nuestro lado estas personas. Ese momento en que queremos alejarnos de la gente que nos quiere porque no queremos hacerles daño, o no queremos ser dañados de nuevo, o creemos que no las merecemos. Ese momento en que esa gente te chilla, te abronca, te dice que dejes de decir tonterías. O no te lo dicen y te lo muestran con pequeños gestos, con abrazos, con un “¿necesitas que te llame?”. O cuando te enfurruñas o te da una pataleta te dicen “no tienes razón”. Esas personas que sabes que están ahí, pase lo que pase al final, porque no estás sola, pedazo gilipollas.

*”Un amigo de verdad es el que te da la razón cuando la tienes, y te dice que eres gilipollas cuando lo eres.