Un Agridulce XXI Aniversario

Mega Man Legends

Mega Man Legends

Mi primera experiencia con el bombardero azul fue, igual que la de muchos, Mega Man 2 para NES, un colorido mundo lleno de tonaditas pegajosas y suficientemente difícil para representar un reto, sin correr el riesgo de descomponer el mando de tanto arrojarlo en frustración. El primer juego de la serie que memoricé por completo fue Mega Man X, cada corazón, cada expansión, cada barrida que podía ahorrarte valiosos segundos está por siempre grabada en mi memoria, incluso es el único juego con el que he intentado hacer un speedrun (y fallado miserablemente).

Pero mi juego favorito de Mega Man no pertenece a ninguna de estas dos series. De hecho, ni siquiera es un juego de plataformas, es un juego de acción con elementos de RPG y shooter, es la serie que Keiji Inafune, diseñador y productor de la franquicia, se niega a dejar incompleta en contra de toda probabilidad: Mega Man Legends.

Arte para la portada de la versión japonesa

Lanzado en 1997 para la PlayStation, Rockman Dash: Aventurero Espíritu de Acero, como es conocido en Japón, fue el primer acercamiento de la franquicia a un estilo diferente a las plataformas de siempre para un juego principal con personajes originales y trama propia.

Dash no contaba con ocho mavericks, ni ocho robot masters, en su lugar nos arrojaba en medio de una historia con todos los elementos necesarios para considerarse un clásico cuento de búsqueda del tesoro: ¿protagonista con pasado oscuro y misterioso? Parece mentira viendo la cara de Mega Man Volnutt, pero esos inocentes ojitos verdes esconden un trágico pasado; ¿piratas carismáticos? Tron Bonne y su familia son tan queridos que tuvieron su propio spin-off (Las Desaventuras de Tron Bonne) y junto con su ejército de simpatiquísimos servbots aparecen en múltiples otros juegos de la compañía como Marvel vs Capcom y Project X Zone; ¿la promesa de una riqueza inconmensurable en un territorio desconocido por el ser humano? ¡Uff! No teníamos idea del inesperado giro argumental que se escondía detrás de esta premisa.

El juego nos presenta inmediatamente, en forma de breve introducción antes de llegar al menú principal, el concepto de digger y la mitología del mundo de Dash: un planeta muy parecido al nuestro cuyos continentes han sido rebasados casi en su totalidad por los océanos y cuyos pobladores, dispersados en pequeñas islas alrededor del globo, dependen para su supervivencia de una fuente de energía cristalizada llamada refractor cuántico, que alimenta la antigua maquinaria, eje de su civilización. Aquellos que se adentran en las ruinas en busca de estos artefactos son conocidos como diggers, osados cazarrecompensas expertos en navegar estos laberintos y enfrentar a los reaverbots, sus peligrosos y enigmáticos guardianes robóticos.

Nuestra historia se centra en Mega Man Volnutt, un excepcional digger que ha perdido toda memoria previa a ser encontrado en animación suspendida por Barrell Caskett, un importante investigador que busca la verdad detrás de la antigua civilización que les ha heredado la tecnología de refractores y de la que poco se sabe. Ayudándoles a explorar las traicioneras ruinas está Roll Caskett, la joven nieta del profesor Barrell, que a su vez intenta descubrir qué sucedió con sus padres, quienes desaparecieron en búsqueda del mother lode, un legendario refractor cuántico que sería capaz de satisfacer las necesidades energéticas de toda la Tierra (o lo que queda de ella) y colmar a sus descubridores de riqueza.

El último personaje del grupo que se nos presenta es Data, un encantador monito bailarín que se encontraba dormido junto al protagonista en las ruinas de la isla Nino y que sería indispensable durante el desarrollo de la historia, en la que de manera análoga a sus personajes, vamos desenterrando fragmentos del pasado de este mundo y de la vida pasada de Mega Man, que resulta mucho más compleja y oscura de lo que sospechábamos y que culmina en la secuela, Mega Man Legends 2, con una vuelta de tuerca digna de Shyamalan.

Que un monito tan chulo sea el saving point es una excelente estrategia para obligarnos a guardar la partida

Aunque fuera imposible saberlo en su momento, la trama de Dash estaba intrínsecamente ligada a la de los demás juegos de la serie, pero no sería sino hasta la salida de Mega Man X5 en noviembre del 2000 que las piezas comenzarían a caer en su lugar, y hasta 2006, con Mega Man ZX (Dash/Dash2 y la saga Zero/ZX contaron con el mismo director: Yoshinori Kawano) no tendríamos el panorama completo, o mejor dicho, el panorama más completo que Capcom probablemente vaya a dejarnos conocer.

¿Serán ideas mías?

2010 fue un año terrible para ser fan de Mega Man en general, pero para los fans de Dash representa especialmente una serie de clavos en el ataúd definitivo de una serie abandonada por una razón lastimera: brecha de protocolo.

Durante la Tokyo Game Show de 2009, un evento en el último cuarto del año, Keiji Inafune, una figura fundamental para la franquicia y que ha participado en diversas formas como diseño y producción desde el primer juego, hizo un desafortunado comentario:

Personalmente, cuando miré alrededor, a todos los juegos que tenemos en el piso de la TGS, me dije ‘Japón está acabado. Es el fin. Nuestra industria del videojuego se terminó.’”

Hoy sabemos que el miedo de Inafune no se volvería realidad; Monster Hunter ha conquistado por fin el occidente con World, Street Fighter V es un fuerte protagonista en la escena del videojuego competitivo y Resident Evil 7 fue un éxito en ventas y en las entregas de premios con más de 25 nominaciones y nueve preseas, entre las que se incluye “uso de sonido” (National Academy of Videogame Trade Reviewers) y “mejor juego de VR/AR” (The Game Awards y SXSW Gaming Awards). Pero en el momento que se pronunciaron esas fatídicas palabras, la TGS mostraba señales de sombría debilidad: el piso de demostraciones era pequeño comparado con anteriores ediciones y contaba con muchos menos nombres ya que muchos desarrolladores importantes habían faltado ese año por razones económicas. Poco después, Inafune anunciaría que su relación con Capcom había terminado.

La decisión se hizo pública en una entrada de blog escrita personalmente por el desarrollador, que luego de 23 años trabajando para el gigante de Osaka había decidido dejar la compañía; y aunque Capcom aseguró que su partida no tendría consecuencias en los títulos que se encontraban en desarrollo, Mega Man Legends 3, la esperada y ya para entonces accidentada secuela y Mega Man Universe, un ambicioso proyecto que prometía una experiencia completamente personalizable, se anunciaron cancelados.

Siempre tendremos Kattelox Island

Mega Man Legends nos dio, entre muchas otras cosas, una banda sonora muy diferente a la de sus primos a cargo de Makoto Tomozawa (a quien le debemos entre muchos otros el quintaesencial tema de Storm Eagle de Mega Man X) y con un concepto general mucho más ambiental pero igual de memorable; así como la oportunidad de explorar el universo del bombardero azul de una forma única, no solo por el entorno en 3D, sino también por la forma en la que sus entrañables personajes interactúan entre ellos y aprenden de sus victorias y derrotas. Merece la atención de cualquier fan de la franquicia a quien le haya pasado desapercibido hasta ahora.

Mientras se escribe este artículo, Keiji Inafune, quien a su salida de Capcom ofreció apoyar bajo contrato para que el proyecto no quedara en el limbo solo para ser rechazado, aún insiste en continuar la historia de este universo con una secuela espiritual en la forma de Red Ash, que luego de un fallido intento de recolección de fondos en Kickstarter fue acogido por Fuze para su financiamiento y se encuentra en desarrollo desde 2015.

La historia de esta saga está llena de tropiezos, con un primer título que a su salida apenas consiguió las ventas suficientes para garantizar una secuela pero que luego consiguió alcanzar estatus de culto; y es un recuerdo agridulce entre muchos otros en la memoria de cualquier fan de Capcom y su notable displicencia hacia sus seguidores. Pero con el reciente anuncio de Mega Man 11 para las consolas de esta generación, nos queda una moribunda esperanza de que la idea central en el argumento del juego, el enemigo de ayer es el amigo de mañana, se materialice algún día en Mega Man Legends 3 y podamos poner punto y final a este drama que lleva ya más de veinte años escribiéndose.

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mirandaikon
mirandaikon @gera

Cocinera e investigadora, obsesa del análisis de cultura pop; vive en Guadalajara, México, enseñándole a la gente a no terminar como ella.

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