Tras la noche de brujas, víspera de todos los santos, Samhain, Halloween o como prefiráis llamar a la famosa noche en la que la línea entre este mundo y el más allá es flanqueada por espíritus y otros seres, llega el momento de mostrar respeto a aquellos que ya no están con nosotros.  Hoy es día de difuntos, un momento importante para muchos, para otros, sólo un espacio más en el calendario. En cualquier caso, hoy es el día en el que hablar de este clásico de las aventuras gráficas no podía ser más adecuado.

Grim Fandango, creado por la maravillosa compañía LucasArts (ahora enterrada bajo las garras de ese gigante llamado Disney) y encabezado en su creación y diseño por Tim Schafer, salió al mundo allá por el año 1998 y desde el primer momento hizo las delicias de críticos y jugadores. Bien es cierto que a pesar de ser brillante y de dar un cambio importante a las mecánicas jugables del género, las ventas no lo acompañaron debido a que la década de oro de las aventuras gráficas había llegado a su fin.
Grim Fandango fue su canto del cisne.
La historia nos lleva hasta la tierra de los muertos y nos pone en los huesos de Manny Calavera, un segador de almas/agente de viajes cuyo trabajo se basa en ir a la tierra de los vivos para recolectar las almas de aquellos que fallecen y posteriormente venderles un paquete de viajes para su periplo de cuatro años al noveno infierno, la tierra del descanso eterno. Todo comienza el Día de los Muertos, cuando Manny, fastidiado porque su jefe sólo le da clientes que han tenido vidas horribles y a los que, por tanto, corresponden paquetes de viaje muy pobres, acaba dando con Mercedes Colomar (Merche), una difunta cuya vida fue inmaculada, una perfecta candidata a la que venderle el ansiado billete número nueve, que te permite hacer el viaje del alma hacia el noveno infierno en cuatro minutos en lugar de en cuatro años. Sin embargo, las cosas se tuercen y el propio Manny es el que emprenderá un largo viaje a través de las tierras del inframundo en busca, sin saberlo, de su propia redención.

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Lo primero que nos llama la atención de Grim Fandango es su ambientación. Pocas veces una mezcla tan rica y dispar encaja con tanta elegancia. Nos encontramos ante una estética que recuerda a los años treinta en Estados Unidos, con imponentes construcciones y escenarios Art Decó que se mezclan con decoraciones mayas y aztecas en una atmósfera de intrigas y corrupción propia del film noir. De hecho, los creadores de Grim Fandango han admitido que el juego tiene influencias de las obras de Raymond Chandler, escritor de novela negra, algo que no sorprende cuando nos detenemos a mirar la estética de los personajes, con sus trajes y el sugerente humo de sus cigarros, la imprescindible femme fatale y el carácter atormentado del protagonista, que a lo largo del juego tendrá que hacer frente a sus demonios.

Toda la trama se basa en el Mictlán, el inframundo azteca, que contaba con nueve infiernos. El alma de aquel que moría de muerte natural debía recorrer un tortuoso camino a través de ellos durante cuatro años hasta alcanzar el último, el lugar donde al fin podría hallar reposo. La presencia de la cultura mesoamericana está en todas partes, incluso en la caracterización de los personajes. La estética de todos ellos está inspirada en las calacas (calaveras usadas como decoración durante la celebración del Día de los Muertos) y en los dibujos de José Guadalupe Posada, un artista mexicano famoso por sus ilustraciones, grabados y dibujos sobre la sociedad mexicana, a la que retrató desde su vertiente más sátira y crítica hasta su esencia más tradicional y costumbrista.

Las figuras cadavéricas de Posada eran campesinos, políticos y aristócratas que actuaban como si tuvieran vida y carne sobre los huesos. El artista vistió a la muerte de cotidianidad, de pasiones y pecados propios de los vivos, y esto mismo es lo que vemos en los personajes de Grim Fandango. Y es que en este juego todo tiene su lugar y está ahí por una razón, como es el caso del propio Día de los Muertos, celebrado en México el 2 de noviembre y que da comienzo al inicio de cada una de las etapas que vivimos junto a Manny en Grim Fandango. Las flores, asociadas también a las calaveras durante este día, tienen una gran importancia en el juego, puesto que suponen la muerte definitiva. Aquí las balas no destrozan órganos, sino que germinan para dar lugar a gruesos tallos, hojas y flores que brotan desde el interior de las costillas, las cuencas de los ojos y la boca.

Cuando vi por primera vez la verdadera muerte en Grim Fandango me quedé impactada. A día de hoy sigue siendo la manera de morir más simbólica, triste y hermosa que he visto en la literatura, el cine o los videojuegos.

«Venid conmigo porque yo soy la parca».

Pero hablemos de sus personajes. Encontramos un repertorio de lo más variado, entre los que destacan, cómo no, nuestro querido protagonista y su fiel acompañante.

Manny Calavera es un muerto corriente no muy bien considerado en su trabajo, que sin darse cuenta acaba en mitad de una trama criminal que lo lleva a recorrer el inframundo en busca de Merche, y encontrarla para descubrir qué está pasando se convertirá en su gran obsesión. Merche representa el perdón para Manny, ir tras ella es el viaje a través del que expía sus pecados y alcanzarla es la redención. Decía antes que parte del juego está basado en el Mictlán. Pues bien, se dice que a los difuntos se les enterraba con un perro para que les ayudara a cruzar los tramos oscuros del inframundo, y en Grim Fandango tenemos ese mismo papel en el entrañable Glotis, acompañante de Manny durante toda la aventura. Glotis es un demonio enorme y naranja con ciertos comportamientos caninos que nos ayuda en nuestro periplo, al principio como mero chófer, pero después como un gran amigo.

Algo a destacar en los personajes son los diálogos, muy importantes en un juego de este género y que brillan por ser inteligentes y con toques de humor ácido.

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A nivel técnico estamos ante una aventura gráfica en tercera persona alejada del point and click. Usaremos únicamente el teclado para movernos por el entorno, que nos hará saber con qué objetos podremos interactuar gracias a que Manny se quedará mirándolos con atención. El inventario no es el típico espacio donde se irán almacenando todas las rarezas con las que nos vayamos haciendo, sino el bolsillo de Manny, del que él sacará un ítem cada vez para que seleccionemos el que queramos. Esto tiene una ventaja y una desventaja. La ventaja es que la opción de usar unos objetos con otros dentro del inventario queda descartada, por lo que se simplifica un poco la resolución de los puzles. La desventaja es que no tenemos una vista general de todo nuestro inventario, por lo que tendremos que ir pasando de uno en uno todos los objetos hasta dar con el que estemos buscando.

Los gráficos, aunque ahora nos parezcan un poco mediocres, en su momento fueron toda una revelación, y a día de hoy los escenarios del juego siguen contando con un encanto y belleza especiales. Además, sus cinemáticas están muy cuidadas, con un estilo puramente cinematográfico y memorables escenas con una marcada esencia noir.

Cabe decir que el juego actualmente tiene una versión remasterizada, apta para cualquier PC moderno, por lo que no tenéis excusa para no haceros con él si estáis interesados.

En cuanto al nivel de dificultad, el juego está bastante equilibrado. En todo caso podemos tener problemas debido a la amplitud de algunos escenarios como la maravillosa ciudad de Rubacava, donde los numerosos lugares a los que podemos acceder y la cantidad de asuntos a resolver abruman en un primer momento.

El apartado sonoro no se queda rezagado en cuanto a calidad. Buenos doblajes en castellano y una banda sonora compuesta por Peter McConnell que enfatiza la mescolanza de épocas y culturas que hay en el juego.

En definitiva, Grim Fandango destaca en todos sus frentes. Una clásico con una historia interesante, diálogos inteligentes, personajes carismáticos y una ambientación única que ofrecen una experiencia jugable como pocas en el género.

Y para acabar me gustaría compartir una anécdota personal que viví y que es la responsable, en gran medida, de que Grim Fandango esté en un lugar bastante especial de mi estantería.

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Todo fue culpa de uno de sus puzles. Un puzle que tardé en resolver diez años.
La primera vez que jugué a Grim Fandango yo era una niña y no se trataba más que de una demo que terminaba justo cuando Manny llega al “Bosque Petrificado”. Me enamoré. Jugué la demo tantas veces que no sé cómo no desgasté el disco de regalo en el que venía incluida. Cuando por fin pude hacerme con el juego completo (prestado) estaba ansiosa por saber qué pasaba luego, qué ocurría en aquel bosque tenebroso. Resolví la primera parte sabiéndome ya de memoria cómo solventar cada enigma y llegué al susodicho bosque.

Mi momento había llegado… o no, porque hubo un puzle en ese maldito escenario que fui incapaz de superar.

Mi hermana mayor, amante también de las aventuras gráficas por entonces, intentó ayudarme, pero no hubo suerte. Sin Internet, sin guías ni nadie que conociera que se hubiera pasado el juego, me quedé atascada durante semanas y al final lo dejé por imposible. El juego fue devuelto a su dueño y mi ilusión de completar Grim Fandango quedó tristemente frustrada. Y pasaron los años. Bastantes años.

Cuál fue mi sorpresa cuando, más de una década después, vi que habían vuelto a poner Grim Fandango a la venta en Carrefour. No os miento si os digo que al día siguiente corrí a comprarlo y cuando lo sostuve en mis manos casi me echo a llorar.
Ahora sí que iba a ser mi momento… más o menos.

Fui a casa, lo instalé y “hola, qué tal, este juego es muy viejo y tu PC no lo acepta”. Ni opciones de compatibilidad ni nada. Fue imposible. Entonces, desesperada y muy cabreada después de que el dependiente de Carrefour me diera una palmadita en la espalda y me dijera que no podía hacer nada, me embarqué en la búsqueda de soluciones por Internet y, no recuerdo cómo, logré dar con una. Cuando comenzó la intro yo por poco me tiro de la silla dando saltos de alegría. Grim Fandango estaba de nuevo funcionando en mi ordenador, y yo, con la guía consultada previamente para solucionar el puzle maldito, pude saber qué había más allá del Bosque Petrificado.

Esperé diez años para que esto fuera posible, pero os aseguro que mi viaje al noveno infierno mereció la pena.

“With bony hands I hold my partner,
on soulless feet we cross the floor,
the music stops as if to answer,
an empty knocking at the door.
It seems his skin was sweet as mango,
when last I held him to my breast,
but now, we dance this grim fandango,
and will four years until we rest.”

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