[ARTÍCULO LIBRE DE SPOILERS]

Parece mentira que hayan sido nueve —como lo fueron los anillos de poder dados a los hombres, condenados a morir— las semanas que Deck Nine nos ha tenido esperando para este segundo episodio, tal y como ya anunciaron en su Twitter antes del estreno de Before The Storm y que ya nos encargamos de reseñar aquí en su día. Con «Awake», traducido como «Despierta» en la versión hispana, descubrimos la realidad vivida por Chloe antes de los acontecimientos del primer Life is Strange donde conocemos su situación familiar y la importancia que tuvo Rachel Amber para ella durante los que debieron ser, y me atrevo a señalar, los mejores años de su vida.

Ahora, en «Brave New World» o «Un Mundo Feliz», profundizamos en dicha relación y en el misterio descubierto al final del primer episodio y que no mencionaré aquí.

*Señala el anuncio arriba, entre corchetes.*

Sin embargo, para a quienes no os importen los spoilers, os invito a que visitéis mi canal para poneros al día con ellos y estar al tanto de esta continuación.

Empezamos en el despacho del director Wells, chicos: se ha liado una buena, y más que se puede liar según las respuestas de diálogo que escojamos o si nos metemos de cabeza en el modo insolencia si decidimos obviar el resto de opciones. En este episodio la cosa va de mal en peor, y a medida que cambiamos de escenario parece ser que la mala suerte de Chloe aumenta progresivamente. BtS1Sin embargo, la indiferencia que sentía nuestra futura peliazul en el primer episodio queda suplantada totalmente por el valor que ha cobrado Rachel en su vida, quien acaba convirtiéndose en la estrella de su propio Sistema Solar a la que Chloe se aferra como a un clavo ardiendo. De hecho, si tomamos de referencia el primer episodio donde vimos que el núcleo familiar de los Price se tambaleaba por la presencia de David Madsen, llegamos a entender la necesidad de Chloe de romper con todo lo viejo y aceptar sin dudar lo nuevo.

Sirviendo de título irónico y con doble fondo, «Un Mundo Feliz» nos muestra a una Joyce cansada de luchar contra la impertinencia de una hija problemática; una Joyce más rota, que aun habiendo superado la muerte de su marido, está a las puertas del inminente abandono de su hija. Es una mujer necesitada de apoyo, incapaz de seguir tolerando la agresiva actitud de Chloe, y que se aferra —quizá de manera ingenua— al deseo de volver a formar parte de una estabilidad familiar que parece, día a día, cada vez más lejana. BtS2

Y Chloe es consciente de ello, del mismo modo que sabe que es culpable de todo cuanto se le pueda acusar; pero los estándares que están a punto de implantarse en su casa son las tijeras perfectas para cortar sus ansias de libertad, el sentimiento de anarquía que la ha dominado en los últimos dos años y, en resumidas cuentas, su modo de vida, y por ello no duda en hacérselo saber a su madre. De ese modo, la brecha entre madre e hija se hace mayor, fomentando un acercamiento más visceral hacia Rachel —no digo lo del clavo ardiendo sin fundamentos— con el fin de combatir esa soledad que nunca la abandona.

Unido a lo anterior, no solo se cebará con nuestra protagonista la soledad, sino también el constante martilleo de los recuerdos. En el primer episodio vimos que el fantasma de su padre a través del plano onírico era un recurso para hacernos llegar tanto la añoranza que siente Chloe como la estrecha relación que mantenían ambos, y los miedos que asolan su mente. De hecho, si mientras estamos en estas ensoñaciones nos da por abrir el diario de Chloe, daremos con ellos abordando con dibujos o mensajes de texto aspectos como el abandono de Max, la inclusión de David Madsen en su familia o la indiferencia de su madre por ella. De este modo, la figura de su padre se manifiesta como un oasis:

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“Le echo muchísimo de menos” — Chloe Price

William no solo era un padre, sino también un buen amigo y confidente con el que se permitía bromear y hablar sin tapujos, al contrario de lo que podía hacer con su madre y que ha terminado derivando en una relación algo más fría con ella. El avatar de William, no obstante, queda sujeto a la propia percepción de Chloe y se le presenta en sueños bajo el papel de guía y consejero, fundamentándose como un pilar imprescindible en su día a día que parece controlar su inestabilidad emocional y cuestionar sus pensamientos, acciones y su fascinación por el caos, llevándola a tomar las riendas de su propia vida y cargar con las consecuencias de ello. En cierto modo, la figura de su padre casi podría parecer como el detonante que la lleva a actuar y pensar del modo en que lo hace —véase el final del primer episodio—, solo para corregirla en su siguiente visita al mundo de los sueños. Esto no deja de ser, en parte, un recurso que desprende una ternura melancólica y de frustración desgarradora ya que, mientras Joyce parece haber superado con relativo éxito la muerte de William —instando a Chloe a que haga lo mismo—, esta se inclina por mantener vivo su recuerdo a como dé lugar, negándose a vivir sin él hasta el punto de confinarlo en su mente como si de una entidad en sí misma se tratase. Y a pesar de que suena descabellado, esto no es más que el velo que oculta lo que verdaderamente ha sentido Chloe desde la muerte de su padre y que, al final, parece haber cobrado forma dentro de su mente en un duelo perpetuo.

Dejando aparcado el ámbito familiar, vamos con el personaje que más hype ha levantado en Before The Storm y que, claramente, es Rachel Amber. Dejándonos con ganas de disfrutar aún más de su compañía en «Awake», debo romper una lanza en favor de Deck Nine porque en este episodio se han lucido. La californiana, que tantas bocas ha abierto y tantos corazones ha cautivado, no nos deja de sorprender con su cariñosa —aunque también caprichosa—personalidad, y muy esperadas han sido las escenas que la han llevado a coprotagonizar este segundo episodio junto a Chloe. BtS4

La complicidad que vimos en el principio de su relación se entrelaza, fortaleciéndose a cada instante que comparten un momento juntas: entre Rachel y Chloe toda palabra y gesto importa, pues la confianza que ambas mantienen será la base para que compartan sus deseos y miedos con la otra sin temor al rechazo. No obstante, y entendiéndose que es el segundo día desde que se conocen, vamos viendo con más claridad lo endiabladamente importante que es Rachel para Chloe y de cómo, de manera constante, BtS3esta no quiere cagarla soltando alguno de sus comentarios; vemos cómo la californiana se ha posicionado en el primer puesto de sus prioridades en tan pocas horas; cómo Chloe no quiere decepcionarla y que, derivado de ello, cede ante sus demandas y caprichos y le habla con claridad solo para lograr hacerla feliz… aunque solo sea durante el tiempo que están juntas. Son todos esos detalles —y más que me dejo en el tintero a favor de no revelar spoilers— los que conforman y unifican la señal inequívoca de necesidad por parte de ambas; una desesperada necesidad de compañía, confianza plena y refugio, que encuentran únicamente la una en la otra. Desde constatar que todo lo vivido con la familia haya sido una farsa hasta de lanzarse a lo desconocido, en este episodio se asentarán los preliminares de la idea que Chloe tanto repetía en Life is Strange, y que responde al hecho de abandonar y dejar atrás Arcadia Bay en compañía de Rachel. Además, y siendo un aspecto que a muchos nos ha gustado —por el desarrollo que ha tenido, aparte de por el mensaje en sí— en este episodio Deck Nine ha ido más allá y nos ha ofrecido una GRAN y PRECIOSA elección en la que considero una de las escenas más bonitas de lo que llevamos jugado. Pero citando a Johnny Labios-sellados:  No diré nada.

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¡QUE ME DA EL ATAQUITO!

Puestos a comparar, el nivel de drama nos lo llevamos más fuertemente en el primer episodio. Ya se sabe: nuevo juego, hype, planteamiento de problemas, hype, el personaje de Rachel y… ¿he dicho hype? «Brave New World» es algo más relajado. Aunque la carga trágica está bien presente durante el transcurso del segundo día, hay pinceladas de momentos desternillantes que suavizan el entramado grisáceo de nuestras protagonistas arrancándonos alguna que otra carcajada y eso, para quienes tenemos descuento permanente en el supermercado para kleenex, es de agradecer.

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“In fuego utero” — Chloe Price

Aludiendo a la banda sonora nuevamente, tal y como hice con el primer episodio, el precioso trabajo de Daughter para expresar con sus composiciones y canciones los pensamientos y estado de ánimo de Chloe es sobresaliente. Puedo asegurar que, tanto los que gozáis de buen oído con el inglés como a los que no se os da demasiado bien el idioma, captaréis en mayor o menor medida lo que sus canciones transmiten. Además, detalle que se me olvidó comentar a raíz de reseñar el primer episodio, aunque la voz de Chloe no es la misma que la de Life is Strange —que estaba a cargo de Ashly Burch y cuya exclusión de Before The Storm se debió a una huelga de actores organizada por el SAG-AFTRA—, la interpretación de Rhianna DeVries queda a la altura de su compañera, imprimiendo en Chloe las convicciones, dudas y fuerza características del personaje en la época que enmarca esta secuela. Y claro, una no puede hablar de Chloe sin mencionar también a Rachel pues, gracias a la sedosa y traviesa voz de Kylie Brown, la conquista de nuestros corazones está asegurada.

A estas alturas, parece mentira que solo quede un episodio para cerrar esta historia —sin contar con el episodio extra de Max— y mientras, por una parte, estamos deseando que llegue «Hell is Empty», y por otra hay quienes deseamos que esto no acabe nunca. Ponerle el broche final a Life is Strange: Before The Storm supondría no volver a saber de nuestras chicas, o de profundizar o ser testigos de los momentos felices que vivieron juntas desde 2010 a 2013 —cuando se da la desaparición de Rachel— y eso, mis queridos pugs, es algo para lo que algunas no estamos aún preparadas.

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