2016 está agotando sus últimos cartuchos. A escasas semanas del cierre del año, ya empezamos a encontrarnos por todo Internet listas interminables de lo mejor y lo peor que hemos jugado, visto y sentido en estos 365 días. En ellas entraremos para congratularnos con aquello que nos haya hecho disfrutar o para sacar nuestra bilis más abyecta con lo que estemos en contra. Pero si por algo recordaremos 2016 será precisamente por ser un año para olvidar en muchos sentidos, una transición a un futuro incierto que cada vez tiene menos de luminoso, sobre todo sin nuestra Princesa Leia, Carrie Fisher, para guiarnos por la oscuridad de la galaxia. 

Y es que 2016 tiene el dudoso honor de haber sido muchas cosas: el año de la nostalgia, del auge y confirmación de los líderes ineptos, de los cambios intergeneracionales de consolas y del nacimiento de la mejor youtuber de la historia, Ter (shameless promo). Cosas para alegrarse, para entristecerse y para tirarse de los pelos. Y como deberíamos aprender de los errores del pasado para no volver a cometerlos en un futuro, quisiera estrenarme en Todas Gamers con una carta de tres deseos al ya de por sí poco atractivo 2017.

1. No somos idiotas, no nos toméis como tal.

Este año, a nivel personal y supongo que compartiendo experiencia con muchas, he tenido dos grandes desengaños en el mundo de los videojuegos que vienen predefinidos por su cuestionable forma de venderlos. Estos son No Man’s Sky y Final Fantasy XV, ambos incompletos en su fecha de lanzamiento y que penalizan al jugador que ha decidido apostar por ellos desde el principio.

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No sé dónde estará Sean Murray, probablemente en un sanatorio alejado de cualquier dispositivo con Twitter para que no se le vuelva a ir la cabeza (lo hizo un hacker), pero es más que posible que su futuro en los videojuegos de gran escala haya acabado para siempre. No todo es culpa suya, estoy segura de que Sony, aunque haya querido lavarse las manos, tuvo su parte en hinchar de hype un juego que sabían que no superaría la barrera del aprobado vendiéndolo como Triple A, porque estructuralmente no lo era. Pero a Sony todo esto le da igual y no va a afectarle lo más mínimo, y a quien todos hemos culpabilizado es a Sean Murray y a su equipo, que han visto comprometida su credibilidad con los jugadores de cara a futuros proyectos. Y sí, Molyneux lo hacía constantemente, pero ya tenía grandes títulos a sus espaldas. Y aunque los Fables no siempre cumplieran con todo lo que prometían, continuaban siendo juegos excelentes. Algo que no ocurre con No Man’s Sky. Parece que ahora, meses después de su lanzamiento y tras un silencio sepulcral en redes, el juego ha mejorado ligeramente con unos añadidos que, en muchos casos, llegan demasiado tarde. Solo hay que pasarse por las estanterías de cualquier tienda de venta de juegos de segunda mano para comprobarlo. Too little, too late. 

El caso de Final Fantasy XV me produce un especial ardor de estómago. Es un juego que llevo esperando desde mi adolescencia, he pasado a mi etapa adulta deseando entrar en ese mundo que al principio era el reverso oscuro de Final Fantasy XIII y acabó por convertirse en una nueva entrega de la franquicia, como nos enseñaron en este tráiler, auténtica fantasía húmeda de cualquier adolescente. Pero bueno, los años han pasado, hemos crecido y enfrentarse a este Final Fantasy XV, en mi caso, ha sido una decepción brutal y absoluta. Y ya no son los huecos en la historia, lo mal contado que está todo y lo poco que funciona, es que Hajime Tabata haya declarado que algunos de errores van a subsanarse con parches posteriores que añadirán cutscenes, cambios en el gameplay, personajes jugables y una mejora en el último capítulo porque se ve que ahora es un desastre (sí, aún no he acabado el juego de lo infumable que es). A ver, ¿cómo? ¿Estás sugiriendo que cualquier persona que se pase el juego antes de esa actualización está jugando a un producto incompleto? No sé cómo acabará el asunto, ni si será tan trágico como pinta en un principio, pero junto con No Man’s Sky me parece una de las estrategias más vergonzosas de este año y algo que no debería replicarse nunca jamás. Toma nota 2017, aunque dudo que vayas a hacer algo con el tema DLCs, ¿no?

2. Refrenemos los refritos

Hay un mal en la industria del videojuego del que parece que va a ser difícil librarse. No es único de este medio, el cine también se ha encargado de tener su buena ración de precuelas, secuelas, spin-offs, remakes, reboots y cualquier otro invento que la máquina hollywoodiense pueda imaginar. Aún así, en los videojuegos parece especialmente sangrante el uso y abuso de la franquicia, hasta tales puntos de que estamos jugando a lo mismo una y otra y otra vez. Como aquello de la copia de la copia de la copia que decía Edward Norton en El Club de la Lucha. Hay una falta de frescura que empieza a ser alarmante y si miro lo que nos depara el próximo año no hay demsiada perspectiva de que la cosa mejore: Red Dead Redemption 2, Resident Evil 7, Uncharted 4: Lost Legacy, y así muchos más. ¿Qué grandes juegos nos va a dejar esta generación que no sean una franquicia ampliamente establecida en la anterior? ¿Tendremos un nuevo juego game changer como Bioshock o Portal en el mundo de los Triple A? El indie es harina de otro costal. 

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Con este rant no quiere decir que esté en contra de las continuaciones: disfrutaré de Mass Effect: Andromeda como la que más, estoy segura de que me encantará Red Dead Redemption 2 y daré saltitos de emoción cuando vaya a buscar mi copia de The Last of Us: Part II. En una industria en la que fallar cada vez está menos permitido y el riesgo está quedando relegado al sector indie, se agradecería que los estudios ampliaran horizontes para ofrecernos algo que vaya más allá de lo que han hecho hasta ahora, más allá de copiar el mismo esquema y simplemente meterle más fuegos artificiales. Necesitamos más Firewatchs, más Ori and the Blind Forest y sí, aunque hayan tardado diez años, muchos más trabajos de Fumito Ueda. Obras que te llenen el corazón, te encharquen los ojos y te hagan gritar: ¡Que vivan los videojuegos! 

3. Igualdad, dentro y fuera.

Y en el último lugar, el deseo más importante. Poco a poco, y aguantando mucho, el feminismo está consiguiendo más y más visibilidad gracias a la voz de muchas autoras y propuestas que están floreciendo a través Internet. El camino sigue pareciendo muy alargado, pero la hermandad es más grande que nunca. Si en el cine mainstream se están empezando a dar pasos por introducir y empoderar a más personajes y autoras femeninas (con sus respectivas y rancias críticas: véase el caso de Las Cazafantasmas, Rogue One o incluso El despertar de la fuerza), en nuestro medio ha sido un año en el que hemos tenido de todo. Desde grandes ejemplos como ReCore o la nueva Lara Croft (amarás a Rhianna Pratchett por encima de todas las cosas) a vergüenzas absolutas como, otra vez, Final Fantasy XV, Dead or Alive Xtreme 3 o cualquier otro caso que ejemplifique que esta industria continúa siendo “por y para chicos”.

No solo necesitamos que haya más personajes femeninos, es absolutamente necesario que las voces de las mujeres empiecen a emerger en la industria desde los puestos de creación, ya sea en guión, diseño, programación u, ojalá, dirección. Documentales como GTFO (Get the F&#% Out), que os recomiendo encarecidamente ver, demuestran que nuestra presencia desde dentro continúa siendo mínima, y si no, mirad dos ejemplos de fotografías de grupo cuando dos famosos videojuegos pasaron a ser Gold. 

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Para ello, también necesitamos mucha, muchísima educación desde abajo. Aunque el paradigma está cambiando y cada vez más niñas juegan, la diferencia continúa siendo abismal, sobre todo en el caso de videojuegos para consolas o PC (los porcentajes de jugadoras mujeres se equiparan a los jugadores hombres, pero solo si metemos smartphones y tabletas en la mezcla, algo que daría para otro debate o artículo muy largo). Y es que si como jugadoras seguimos siendo minoría, también lo seremos como creadoras y críticas. Con todo, esto no significa que haya sido un mal año aunque tenga un gran margen de mejora, y me gustaría reconocer a todas y cada una de las mujeres que luchan por abrirse paso en este, muchas veces hostil, boy’s club que han sido históricamente los videojuegos. Hagamos que 2017 nos haga olvidar 2016.

(Fuente de la imagen de cabecera: Jenny the Pug)

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