Finales que nos han marcado

Finales que nos han marcado

28/04/2019 | Rena | 3 comentarios

El vacío existencial es algo muy común cuando estás enganchade a algo y, de repente, se acaba. Es esa sensación que se conoce cuando terminas tu libro favorito, la serie que seguías fervientemente llega al último episodio o, en lo que nos concierne, un videojuego llega a su final. Es algo difícil de explicar que te obliga a tener un margen entre otro momento con emoción y lo que estás viviendo en ese instante. Una sensación parecida al dolor, al hueco y vacío de los incorpóreos. A nosotras también nos afecta acabar un videojuego y he reunido hoy a varias redactoras para contarnos qué nos ha dejado de lado agarradas a nuestras piernas.

Como estaréis imaginando, es un artículo lleno de spoilers. Por romper un poco la norma, los juegos irán en rojo, de modo que si se hace scroll la vista se irá a leer el título y ya, si os interesa, leéis lo que haya querido decir la redactora sobre ese juego. Algunos juegos tienen link a artículo, ¡no os los perdáis!

 

Rena

Me ha dejado muy impactada el final que me traje con Assassin’s Creed: Odyssey, ya que jugué de un modo poco habitual entre la gente, siendo una persona terriblemente cruel y manipuladora. Hasta los niños me escupían.

En toda la parte final, te tienen en vilo con lo que sucede en la vida de Kassandra, siendo el culmen final una batalla contra Deimos. Mi Kassandra mató a El Lobo en los inicios, cosa que llevo arrastrando muy culpablemente desde que sucedió porque tuvo sus instantes (tanto ella como yo) de arrepentimiento. Por culpa de esta decisión, muy probablemente, me sucedió una muerte que no quería y casi lloré, siendo Brásidas la víctima a manos de mi hermano. Por ello, decidí que él muriera en mis manos, clavándole la lanza de Leónidas por el cuello y tirándolo por el acantilado. Aun con todo, el final me dejó con el cuerpo cortado, disgustada por todo el camino que ha seguido, más de asesina que de mercenaria, Kassandra, la portadora del águila.

También me dejó impactadísima y con un vacío existencial el final de The Red Strings Club, donde Donovan habla por última vez con Brandeis mientras éste cae de un edificio muy alto hasta su conocida muerte, ya que al comenzar el juego es la primera imagen que ves.

Por muy de memoria que me sepa el juego, todo lo que es Tales of Symphonia me tiene maravillada. Un juego con puro dolor y sufrimiento por el racismo ferviente. Con oír alguno de sus temas ya lloro, no os quiero contar si veo el final. Es hasta casi un poco tabú, de lo que me afecta. Aunque es esperado y tienes que hacerlo para acabar, Lloyd está totalmente en contra de lo que va a suceder. Y lo vives con él. La desesperación por hacer cambiar de idea a una persona que se ha perdido totalmente en su delirio.

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Farewell, my shadow, you who stand at the end of the path I chose not to follow. I wanted my own world, so I don’t regret my choice. I would make the same choice all over again. I will continue to choose this path!


 

Azka

Creo que una buena historia debe tener un final inesperado, por lo menos en parte, aunque sepas que va a ganar tu personaje por lo menos que no sea como tú te esperas. Lo que yo realmente odio o me deja muuuuy fría es no tener final. Si quieres hacer una continuación del juego vale, pero dame algo mientras que luego pasan años o no acaba saliendo por lo que sea y se queda ahí el disgusto.

Esta situación la he vivido con juegos como Syberia 3. Una serie que te deja bien en las dos primeras partes y te mata en la última. En serio, cuando terminé el juego no me lo creía. A pesar de que no me gustó mucho, porque como fan de la saga me esperaba mucho más, me compré el DLC pensando que me dejaría mejor cuerpo, que contaría algo más concluyente pero no. Fue como echarle sal a la herida. Un extra flojísimo que solo añade desilusión a este esperado título (trece años entre el 2 y el 3).

Otra de mis sagas favoritas de aventura gráfica es The Longest Journey. La primera entrega fue tan deliciosa que la segunda se merecía muchísimo amor. No es mi favorita, pero tiene buena historia, sobre todo al final, y entonces se acaba y te quedas esperando a un tercer título que quiera responder a tus dudas, porque el final está hecho para dejarte completamente enganchada. Pero si la industria o los números no acompañan y el tercer título no llega pues acabo poniéndoles velas negras a los pobres desarrolladores. Por suerte para ellos sí llegó, aunque necesitó años y apoyo de la comunidad. No obstante deja cosas en el aire aunque este tercer título cerrara la saga, pero fue un buen final a pesar de que me queden dudas, y los perdono por ello. Gracias por ese juegazo que es Dreamfall Chapters, gracias por una saga tan bonita.

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Darkor

Puede que esta información os sorprenda, pero tras días, meses y dos años, no he superado el final de Final Fantasy XV. A estas alturas ya no sé que contaros que no haya dicho mil veces, porque ese final me pasó por encima como un camión emocional. El juego es dramático como él sólo, pero no esperaba TANTO drama: que Noctis se reencontrara con sus amigos, tras 10 años ausente, sólo para despedirse y cumplir su destino como el Entronado. El juego además se recrea en ello, haciendo que sientas cada uno de los golpes que recibe Noctis fuera de plano (llegan a estar en plano y me mato).

Reflexionando sobre esto, he caído que este truco no es nuevo en la saga, porque repasemos:

Final Fantasy IX termina haciéndote creer que Yitán ha muerto yendo a ver si Kuja está vivo, porque no se necesita una razón para ayudar a alguien. Luego hay habladurías sobre Vivi, pero me niego a creerlas.

– En Final Fantasy X el giro de la última parte del juego es que estás muerto. Y el final no es más que ver cómo desapareces, que si no fuera porque soy horrible, me hubiera conmovido.

– En Final Fantasy XII te hacen el truco de FFIX, porque los paralelismos entre juegos están a la orden del día, pero sólo pienso picar una vez.

Final Fantasy XIII termina con el sacrificio de Fang y Vanille para salvar el Nido.

En vista de la racha que llevamos, podríamos empezar a extender el dicho de “tienes menos futuro que un protagonista de Final Fantasy”.

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MissFreakAlice

En mis muchos años de vida, o pocos según se mire, he jugado a bastantes juegos, algunos de ellos me han dejado recuerdos memorables y otros han pasado sin pena ni gloria, entreteniendo lo justo pero sin dejar una huella palpable.

No suelo ser de las que juega a un juego con unas expectativas previstas, prefiero no juzgarlo por su apariencia y espero a vivir la experiencia para formar una opinión, cosa que es difícil muchas veces, si soy sincera. Esto le pasó a un juego llamado Lost Odyssey (Mistwalker, 2007).

Vi que este juego era obra de dos señores que han estado muy presentes en mi vida jugona, Hironobu Sakaguchi y Nobuo Uematsu, las grandes estrellas de la saga Final Fantasy y, a pesar de lo que estaréis esperando que diga, no, no fue un punto a su favor.

¿Pero por qué no es algo positivo que este juego esté creado por los mismos señores que crearon esa saga que tanto te gusta, señorita? Porque crea unas expectativas y no me gusta esperar algo para que luego no llegue al nivel de las expectativas creadas.

Básicamente, lo que quiero explicar es que empecé a jugar a Lost Odyssey como si fuera un Final Fantasy y esperaba que fuera un Final Fantasy muy malo (no me preguntéis por qué). Para mi sorpresa, y muy grata, no se parecían en nada. Son RPG con batallas por turnos, sí, pero con dinámicas muy distintas. Varias horas de juego, de farmeo intenso y de búsqueda de historias después, llegó el final.

Tras varias sorpresas y llantos entre medias, llegó el momento de ponerle fin a esta maravillosa aventura, la cual yo, inocente de mí, creía que iba a tener un final feliz para todos. “Bueno, seguro que ahora toca la pelea final con un jefe épico con varias fases y después una escena muy larga y bonita, o quizás sea emotiva, de esas en las que se despiden pero prometen volverse a ver”. Dulce e inocente corderito.

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, os dejo el vídeo del agridulce final para que compartáis el dolor de mi corazón.

Vídeo propiedad de ch0colatemilk

 

NeithVanCat

Night in the Woods salió en 2017 y he querido jugarlo desde aquellas. Por problemas de tiempo, de dinero… el tiempo fue pasando y al final no lo pude jugar hasta la semana pasada y, voy a ser sincera, ¿POR QUÉ NO ME ACORDÉ DE ÉL HASTA HACE NADA?

Menuda maravilla, me vicié en época de exámenes y estuve pegada al ordenador hasta que no lo terminé. La verdad es que aguanté tres años sin comerme spoilers solo sabiendo que había que hacer los crimes, PERO MENUDO GIRO DE GUIÓN. La primera parte sí, es hacer los crimes, pero telita la segunda mitad, ¡Menuda tensión! Casi casi cagada de miedo. Y bueno, el final… MENUDO FINAL. Por eso he elegido este juego, porque venía pensando que este juego era de memes y me he quedado tocadísima. Llevo pensando en él desde que lo terminé, estoy shocked. Fue un final muy confuso todo sea dicho, pero buff… me dejó el cerebro frito.

Esto ha quedado un poco cutre pero es que, si no lo habéis jugado, de verdad, quiero que lo juguéis como yo, sin saber nada. Merece la pena.

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Laura Tejada

Una de las cosas que tienen las redes sociales es que es un hervidero de spoilers. Se comparten imágenes, memes y contenido de todo tipo que directamente te destripan un acontecimiento importante o del que es fácil inferir lo que va a pasar. Eso me ha jodido muchísimos finales que debieron impactarme o al menos pillarme desprevenida, pero afortunadamente hay algunos videojuegos que se salvaron de la implacable cuchilla del spoiler, y uno de ellos fue Bioshock Infinite, la tercera entrega de la saga, en la que viajamos a la preciosa y escalofriante ciudad de Columbia para, supuestamente, rescatar a una chica que no conocemos (jaja sí). Hay muchas razones por las que adoro Bioshock Infinite, pero creo que nunca he hablado de ellas a pesar de que analicé aquí los motivos por los que considero que es una saga destinada a trascender. Una de esas razones, entre muchas otras, es que juega con saltos temporales y dimensionales, algo que me APASIONA cuando está tan bien hecho como aquí, porque lo mejor no es que Booker sea en realidad Comstock en una dimensión diferente, ni que Elizabeth sea su hija, ni que los Lutece sean la misma persona en versiones dimensionales distintas. Lo mejor son todas las pistas y guiños que has ido viendo y oyendo a lo largo de todo el camino sin poder entenderlas y que de pronto, como un cubo de agua fría que te tiraran a la cara, encuentras de golpe, conectadas, comprensibles, con sentido al fin. Recuerdo perfectamente la sensación de quedarme un rato en silencio delante de la pantalla, pensando, asimilando toda la información que siempre estuvo ahí: la estatua cambiante de Rosalind en una plaza de Columbia, el dedal de Elizabeth, la pizarra de los Lutece y sus anotaciones del head or tails, esa chica random que al cruzarse con Elizabeth la reconoce, pero por otro nombre. Montones de pequeños detalles que están ahí para nosotros y que, después de tanto tiempo, sigo disfrutando cada vez que vuelvo a jugar a Infinite.

 

Tejada-Bioshock Infinite

 

Aonia Midnight

NieR: Automata fue directo a mi top de juegos favoritos sin dudarlo ni un momento. Disfruté cada segundo que pasé recorriendo sus diferentes escenarios, en busca de misiones o simplemente escuchando su maravillosa banda sonora mientras luchaba o pescaba para completar al 100% los archivos, los datos de unidad y la enciclopedia de pesca. He disfrutado de cada final —de la A a la Z— y de la consecución de cada logro.

Cuál sería mi sorpresa cuando durante uno de los finales, el dichoso juego te pide nada más y nada menos que BORRAR TODOS LOS DATOS DEL JUEGO. Borrar de un plumazo todo el esfuerzo invertido. Borrar todas las partidas guardadas y no solo la que estás continuando. Borrarlo todo. Y no es sencillo. Decidas lo que decidas, te hará dudar. Si decides borrar los datos, insistirá en varias ocasiones en saber si estás completamente segura de tu decisión. Y si decides no hacerlo, tratará de convencerte con insistencia.

Yo había completado todo lo que había por hacer en el juego. Literalmente no quedaba nada. No había misiones, no había cosas que recolectar. Nada. Si volvía en algún momento, sería sin ningún objetivo concreto. Luchar por luchar, pescar por pescar, recorrer el mapa por desconectar del mundo real. Y aun así, borrar la partida me parecía algo horriblemente aterrador. Esa pérdida del control indirecta, donde borrar los datos del juego es una decisión propia pero no deseada… Por una buena causa o no… Me estaba suponiendo una angustia tremenda.

Al final decidí borrar todos los datos del juego. Y tras reafirmarme en varias ocasiones de que quería hacerlo, mientras me autoconvencía de que no quedaba nada por hacer en el juego y que, de todos modos, más pronto que tarde acabaría desinstalando el juego y eliminando la partida, comenzó la purga. Porque NieR: Automata no pretende hacerlo rápido e indoloro. No. Va sección por sección eliminando los datos y tú solamente puedes ser testigo de cómo tu progreso se evapora. No, se evapora no, es destruido. Y ha sido por voluntad propia. Ha sido tu decisión. Ahora no llores.

Esa angustia me dejó un mal cuerpo que no creo que fuera capaz de repetirlo. O quizás sí, puesto que ya lo hice una vez y sabría lo que me esperaría. Nunca lo sabremos.

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Dunkel

Creo que podría extenderme horas y horas hablando sobre The Witcher 3, tanto de lo bueno como de lo malo. Pero una de las cosas positivas que tiene para mí este videojuego es que absolutamente en cualquier misión, ya sea principal como secundaria o incluso en el más mínimo contrato de brujo que aceptas por subir experiencia, te puedes encontrar de bruces un giro inesperado. Las decisiones no son blancas y negras, y muchas en las que crees haber obrado bien, terminas por descubrir que tus acciones han desencadenado algo horrible y un final trágico que no esperabas para nada. Cómo no recordar, por ejemplo, la misión y las repercusiones en la Loma de los Susurros con las Moiras

Pero yo vengo a hablar concretamente del final en The Witcher 3, así que a partir de aquí si no lo has jugado te aviso de que se vienen spoilers grandes. Toda la trama de este videojuego gira en torno a encontrar a Ciri, la hija del emperador de Nilfgaard, pero que ha crecido con Geralt y este la siente como hija propia. No extendiéndome con la trama y centrándome únicamente en el final, la sorpresa que te da el videojuego y que no esperas es que a través de pequeñas decisiones has sellado el destino de la propia Ciri. A través de pequeños flashbacks verás las meteduras de pata que has podido cometer (o no) para obtener uno de los tres finales que tiene el videojuego: que Ciri siga la senda de brujo y sea feliz cazando bichejos, que se convierta en la emperatriz de Nilfgaard o… que termine muriendo.

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Y así, con el corazón encogido después de que el videojuego me golpease en la cara con todas las cinemáticas de decisiones y contestaciones que había dado durante mi aventura, afronté la última misión para descubrir el final que me había tocado la primera vez que jugué a The Witcher 3, desconociendo por completo lo que podía pasar… Que por si te lo estás preguntando, creo que teniendo en cuenta los deseos de Ciri, saqué el mejor final que podía haber sacado. 🙂

 

Kaals

Realmente a mí hay pocos finales que me hayan sorprendido. Es decir, los hay, claro, pero muchos son porque “Jaja, sí, pensabas que el juego se había terminado pero es una primera parte de ocho mil” o porque me sorprende más que muera algún personaje concreto antes del final propiamente dicho; por eso me ha costado mucho recordar algún juego cuyo final me no me haya dejado indiferente.

El primero de todos (y lo suelto así ya rápido) fue Mass Effect 3. Que pese a estar ya en preaviso de cómo acababa todo, las puñaladas una detrás de otra dolieron más de lo que yo esperaba *saca la caja de pañuelos y llora*.

Otro cuyo final me sorprendió fue El Profesor Layton Y La Villa Misteriosa. Todo el juego invita a que te lo tomes como un juego donde la magia y la fantasía están a la orden del día, así que cuando llegué al final del juego y la trama dio un pequeño giro y expuso una lógica factible, me sorprendió bastante. Es una dinámica que se ha repetido en la saga (salvo en la tercera entrega, que hay algún que otro detalle que sí que es inviable en la realidad) y es una cosa que me sigue sorprendiendo porque los juegos juegan (valga la redundancia) con el propio jugador, haciéndolo dudar de si realmente es magia o es un truco.

Y ya para terminar, me quedo con el final de The Secret Of Monkey Island. Y aquí sí que haré un poco de spoilers porque el descubrir que la persona que lleva un traje de novia no es realmente Elaine, sino dos monos y que ella está bien y no necesita ser salvada es un puntazo; pero derrotar a LeChuck rociándole con un mejunje como si se estuviese gaseando a un moscardón fue la gota que colmó el vaso de la absurdez. Jugarse el Monkey Island por favor y gracias.

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3 comentarios
Rena
Rena 28/04/2019 a las 11:01 am

Por suerte he podido leer las de las otras porque o he jugado, o no voy a jugar nunca xDD y es emocionante ver lo que nos puede marcar un juego. Me encanta.

yomi
yomi 27/05/2019 a las 3:33 am

Muy de acuerdo sobre el final de FFXV, lo recuerdo y aún duele pero en un dolor muy bonito que hará que jamás me olvide del juego a pesar de los altibajos.

P.S. Me alegra que sea comentado el final original y no los añadidos.

Mosky
Mosky 10/09/2019 a las 10:23 am

Hahaha! El final de Monkey Island.
Yo me acuerdo mucho de Undertale y de Grim Fandango

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