Hoy vengo a hablaros de un juego con el que tuve hasta hace poco una relación complicada: Space Channel 5.

Durante demasiado tiempo oculté con vergüenza el hecho de que me sabía de memoria cada canción, cada baile, cada sonido bobo y estridente de esta joya noventera. La sensación de “haces algo mal, tú, la chica seria, oscura, que lee cosas sesudas en tertulias literarias”. El padrastro que mordisqueé toda mi adolescencia.

Pero ya no. Ya no más. He venido a hacer que améis Space Channel 5 tanto como yo.

La verdad es que seguramente a los de 30 y más ya os dirá algo el nombre, pero por desgracia casi ningún millennial con el que he hablado conoce a Ulala y su batalla épica por liberar al universo de los oscuros tiempos de esclavitud y baile coreografiado.

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El argumento del juego original era tan tonto como popi: unos malvados extraterrestres que sobreviven a fuerza de «energía de baile» están esclavizando al universo y haciendo danzar por la fuerza a todas sus criaturas.

El canal 5, una televisión pequeña que retransmite desde una estación espacial ve su oportunidad de oro para cubrir el suceso (y subir audiencia, ya de paso) y decide enviar a Ulala, una joven y aguerrida reportera con grandes dotes de baile, vestuario en tonos tan flúor que duele mirar y unas coletas más impertérritas que las de Steven Seagal.

Y así, Ulala «no me pagan bastante para esta mierda» deberá salvar al universo derrotando a los malos en su propio terreno.

Cuanta más gente salve la joven reportera bailando sin errores más chula queda su coreografía y por lo tanto más audiencia sube.

El juego contó con una segunda parte, mejor (y más larga) que la primera, de la que era continuación directa. Esta vez el rival era el locutor de una radio pirata al que habían hecho malo por… Bueno, no os lo cuento.

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En su viaje nuestra heroína encontrará aliados como Pudding, la hiperactiva reportera del canal 42, con la que al principio se lleva a matar (con duelo de guitarras incluido), o Michael Jackson (sí).

¿Es difícil? Sí. El juego requiere ritmo, rapidez, memoria y capacidad de abstracción.

¿Valen la pena? Pues también. Son juegos que no han envejecido nada mal para estar ya cercanos a los veinte años, y si os gustan los juegos de picarse fuerte o jugar cuando quedéis con colegas sin duda deberíais tenerlo en vuestra colección.

Ah, y cuando lo terminéis venís a contarme cómo de difícil era el Dark Souls, si es que aún seguís pensando eso…

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