Recientemente descubrí que existía en Steam una etiqueta que, aunque en un principio me pareció obvia e innecesaria, realmente engloba y designa un tipo de juegos a los que recurro cuando “no me apetece jugar a nada”: los walking simulator.

La etiqueta walking simulator hace alusión únicamente a las mecánicas de juego, por lo que puede abarcar, además, muy distintos géneros. No obstante, a pesar de que una categoría tan global incluya juegos muy variados, la mayoría de estos títulos sí tienen en común, además de la pasión por los largos paseos, una incógnita, una historia incompleta que es lo que mueve al jugador a continuar andando, hacia delante, buscando un desenlace, la resolución de un misterio.

Efectivamente todos los juegos catalogados como walking simulator presentan la necesidad de caminar y explorar un terreno más o menos amplio, interior o al aire libre, para poder ir descubriendo la historia que, por lo general, se oculta bajo nuestros pies o en las paredes que nos rodean.

1287881 (Layers of Fear)

Una característica de muchos de estos juegos es la presencia de coleccionables. A lo largo de nuestro recorrido encontraremos una serie de objetos que, o bien son elementos necesarios para hacer avanzar la trama principal, o bien simplemente presentan historias paralelas o fragmentos de otras narraciones relacionadas de alguna manera con el entorno. De cualquier modo, esta mecánica de andar se verá recompensada con el descubrimiento de elementos (cartas, objetos, fotografías, etc.) que completen o complementen el juego.

Este tipo de juegos suele tener en común, además, la ausencia de enemigos o el hecho de que, en caso de haberlos, estos no plantean un enfrentamiento directo. Quizás haya que andar con cuidado (perdón por el chiste malo), tratando de evitar ser descubiertos y atrapados, como sucede en Among the Sleep, pero en ningún momento tendremos la oportunidad de hacer frente a las amenazas y luchar.

En algunos juegos habrá puzles o pequeños rompecabezas que debamos resolver para avanzar en la trama o acceder al siguiente mapa. Ese es el caso, por ejemplo, de The Vanishing of Ethan Carter que, si bien no se etiqueta como walking simulator en Steam, presenta todas las características anteriores. Otros títulos, sin embargo, no plantearán juegos de lógica tan claros y básicamente se construirán a través de nuestro recorrido a lo largo de todo el escenario (como sucede en Everybody’s Gone to the Rapture).

TheVanishingOfEthanCarter_featured.jpg(The Vanishing of Ethan Carter)

Pero lo que hace de los walking simulator juegos tan especiales es que se adaptan perfectamente a esas situaciones en las que queremos pasar el rato con una historia suave y un juego que no nos requiera más esfuerzo que la atención y las ganas de disfrutar del entorno y la narración. No son juegos de mecánicas complejas, no piden al jugador que repita un nivel hasta perfeccionar su técnica. Estos juegos son amables, remansos de paz (o de horror, dependiendo del título) que piden un papel más pasivo al jugador, y no demandan de él más que la voluntad de conocer una historia y disfrutar de la belleza de sus escenarios.

Para desconectar de la toma de decisiones, de las mecánicas imposibles y de los bosses infernales, los walking simulator ofrecen una narrativa atractiva y un cuidado en el entorno que hace de sus paisajes, caminos, habitaciones y pasillos algo maravilloso. Quizás porque no hay mucho más que hacer, el detalle de cada escenario se aprecia en mayor medida que en otros juegos en los que estamos saturados de información. En los walking simulator la estética tiene un papel muy importante y a través de ella se configura un entorno acorde con cada distinto tipo de narración.

Everybody’s Gone to the Rapture es un juego precioso, de trama confusa y poco clara que, sin embargo, merece la pena sólo por la sensación, al mismo tiempo tranquila e inquietante, que sus desiertas calles y silenciosos entornos naturales transmiten con el color dorado de la luz.

the_town_of_light-3225517(The Town of Light)

En The Town of Light el juego busca señalar y denunciar el precario trato que se daba a los enfermos mentales en el siglo pasado; las grises y asfixiantes paredes de un manicomio italiano nos transportan a un universo de locura muda y dolor enjaulado.

Lo mismo sucede con títulos como Layers of Fear Neverending Nightmares. Con la única mecánica de caminar por salas y pasillos, quizás evitando aquello que acecha en la oscuridad, quizás rindiéndonos a ello, estos dos juegos de terror sintetizan a la perfección la belleza del silencio y la soledad con lo terrorífico de la oscuridad y las sombras que acechan en cada esquina, como avatares de nuestros pecados y errores.

Los walking simulator ofrecen toda una variedad de temáticas, entornos e historias. Firewatch recrea un paisaje natural con un dibujo no realista y una narración bellísima protagonizada por personajes tremendamente humanos. Year Walk, por su parte, presenta el folklore sueco a través de breves historias que buscan enmarcar la noche de un protagonista que se adentra en los nevados bosques en busca de visiones de futuro. The Stanley Parable es un título excelente si buscamos un entorno más sencillo a cambio de una narración mucho más compleja e interesante.

screen8(The Stanley Parable)

Para esas veces en las que sólo queremos una historia o un entorno digno de spammear la tecla F12, los walking simulator ofrecen la calmada experiencia de caminar, por muy variados entornos, ofreciéndonos una narración a cada paso que damos. Con enemigos o sin ellos, con puzles que resolver o con una interacción mínima con el entorno, la característica que aglutina toda una serie de juegos de diversa temática es esta mecánica tan distintiva: andar, observar, escuchar, disfrutar. Los walking simulator son un paseo a través de una narración, pero un paseo por los pasillos, caminos y praderas más cuidados y sobrecogedores que podamos imaginar.

firewatch-3840x2160-best-games-game-quest-horror-pc-ps4-8462.jpg(Firewatch)

(Imagen de portada de Everybody’s Gone to the Rapture)

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