(A este artículo le precede su primera parte, que se puede leer aquí.)

Seguimos donde lo dejamos en la parte anterior, con la afirmación de que hay algo de verdad en los mitos y leyendas de Thedas, el continente donde se desarrolla Dragon Age. En la primera parte me dediqué a hablar de la creencia mayoritaria en humanos, de la Capilla, de los Dioses Antiguos de Tevinter y de Andraste y su leyenda. Hoy vamos a continuar con creencias más minoritarias, y en concreto con la que probablemente sea mi parte del lore favorita: la que atañe a los elfos.

Primero una introducción. Los elfos en Dragon Age se apartan un poco de la noción tolkieniana de seres etéreos e inmortales. Antaño se dice que quizás pudieron ser algo parecido, poseyendo todos el don de la magia. Entre las prácticas de los antiguos elfos se incluye el Uthenera o, literalmente, sueño interminable: como los elfos no morían por entonces de viejos, llegaba un momento en que, cansados de la vida y sus tribulaciones, dormían por siglos y después despertaban. Cuando llegaba el momento del Uthenera, los elfos más jóvenes les despedían con una ceremonia y les cantaban una canción que ha pervivido hasta hoy.

Pero todo eso cambió cuando la nación del fuego atacó… perdón, cuando se formó la nación humana de Tevinter y conquistaron Arlathan (en élfico, “la tierra que amo”), la capital del que por entonces era el imperio élfico, llamado Elvhenan. Se dice que los elfos empezaron a notar, tras tratar con los recién llegados humanos, que empezaba a acortarse su esperanza de vida y a padecer enfermedades que no habían tenido antes, y aterrorizados se retrajeron en la capital, cortando sus lazos con los humanos. Por supuesto, eso en Tevinter se lo tomaron como una ofensa y decidieron invadir Arlathan y esclavizar a los elfos supervivientes. Como nota, lo único que queda de Arlathan hoy es un bosque que lleva su nombre al este del actual Imperio de Tevinter, y sabe el Hacedor (o los Creadores, o lo que quiera que sea en lo que creáis) lo que se encuentre ahí ahora.

Los elfos pasaron siglos esclavizados, en los que la mayor parte de su cultura y su capacidad para hacer magia se perdieron en el olvido, esta última conservándola unos pocos. No fue hasta después de la Primera Ruina que empezaron las primeras revueltas de esclavos, con su líder Shartan a la cabeza. Precisamente este Shartan hizo un pacto con Andraste para ayudar a aquella con su propia rebelión, y como le salió bien pese a todas las bajas sufridas, Andraste prometió a los elfos liberados que les ayudaría a encontrar un nuevo hogar. Y este hogar estaba en los Dales, al sur de Orlais, a muchísimas millas de Tevinter. Estos elfos son los que se hicieron llamar después dalishanos.

“Lo llamamos “La Larga Caminata”, pues eso es lo que era. Caminamos con lo poco que teníamos a nuestras espaldas (…). Familias enteras, mujeres con niños, tanto ancianos como jóvenes; todos ellos emprendieron su camino a pie. Y si alguno ya no podía caminar, le llevábamos a cuestas, o a veces se le dejaba atrás (…).

Y los dioses nos recompensaron a aquellos que no desistimos (…). Nuestra gente llamó a la nueva ciudad Halamshiral, “el final del viaje”. Y, por un tiempo, fue nuestro hogar.

-Parte del códice “La Larga Caminata”, escrito por Gisharel, Custodio del clan Ralaferin de los elfos dalishanos.

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Los dalishanos se mueven en aravel, o literalmente, “barcos de tierra”, caravanas distinguibles por sus velas rojas.

Y efectivamente fue por un tiempo, porque aquello no iba a durar para siempre. Siempre hubo roces entre los elfos de los Dales (que fue traducido en el juego como “los Valles”, pero por coherencia de idioma mantendré el nombre original) y Orlais, que recordemos era y es la sede de la Capilla en el sur de Thedas, y se hizo sobre todo evidente cuando los primeros decidieron mantenerse al margen en el momento en que la Segunda Ruina, que asoló Orlais, tuvo lugar. Se sucedieron una serie de conflictos que culminaron con una Marcha Exaltada de la Capilla (o lo que vendría a ser el equivalente de una Guerra Santa) contra los Dales y, así, los elfos también perdieron su segundo hogar.  Los que decidieron no someterse a los humanos viviendo como ciudadanos de segunda en guetos llamados elferías se vieron obligados a errar de un sitio para otro, siempre en clanes y evitando los asentamientos humanos en la medida de lo posible. Pues bien, son estos últimos los que se enorgullecen de ser los guardianes de los escombros que es su cultura, su idioma, y su tradiciones. De hecho, los clanes de Halamshiral que quedaron hicieron el siguiente juramento:

“Somos los dalishanos, guardianes de la sabiduría perdida, caminantes del camino solitario. Somos los últimos del Elvhenan. Nunca jamás volveremos a someternos.”

Vamos con la parte de creencias y religiones. Los elfos tienen un panteón a los que llaman “Creadores“, y estos constituyen buena parte de las pocas leyendas que han podido recuperar. Estos Creadores son ocho: Elgar’nan, Mythal, Andruil, Dirthamen, Falon’Din, Sylaise, June y Ghilan’nain, cada uno patrón de algo relacionado con la vida cotidiana élfica, y todos con sus leyendas, algunas más importantes que otras. Quizás la deidad más importante del panteón sea Mythal, la protectora y la “Madre de Todos”, diosa del amor y de la justa retribución. Cuando los elfos requieren protección es a Mythal a quien hacen sus plegarias… o cuando claman justicia. Y en cuanto a justicia, Mythal es implacable. Ella, también, es la esposa de Elgar’nan y su contrapartida, ya que éste representa al sol, a la paternidad y a la venganza ciega, y quien está a la cabeza de los Creadores.

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Estatua de Mythal en el Velo. Suele representársela como a una mujer con alas de dragón.

Los dalishanos honran a sus dioses de varias maneras, pero una de las más conocidas quizás sea la práctica de vallaslin (“escritura de sangre”), o lo que vendría a ser lo mismo, las características marcas que llevan tatuadas en la cara. Una ceremonia de vallaslin es algo sagrado que se celebra cuando un elfo o elfa es mayor de edad, la cual se practica en absoluto silencio. Si quien recibe el vallaslin no soporta el dolor de recibir sus marcas, inmediatamente se suspende el proceso hasta que esté listo/a. Esto no es motivo de vergüenza para los jóvenes que no logran recibir su vallaslin a la primera, sino más bien un recordatorio de que deben seguir forjando su carácter. Todos los dioses tienen un diseño de vallaslin asignado.

Todos excepto uno.

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Imagen oficial de los diseños de vallaslin de Dragon Age Inquisition y sus respectivos dioses. Yo no digo nada, pero hay cuatro diseños alternativos para Mythal. Cuatro.

Porque no puedo hablar de los Creadores sin hablar, por supuesto, de una novena deidad: Fen’Harel, o el Lobo Terrible. A este no se le suele añadir dentro del panteón por una serie de cosas que explicaré a continuación. Por un lado están los Creadores que he nombrado, que suelen pintarse la mayor parte del tiempo “benévolos”, y por otro lado están los Olvidados, deidades que, como bien su nombre indica han caído en el olvido la mayor parte y son un oscuro reflejo de los Creadores que sólo busca representar los peores aspectos de la existencia, como las enfermedades, la corrupción o el miedo y la malicia.

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Los lobos están muy presentes en las leyendas dalishanas. Tanto que me daría para hacer OTRO artículo

Fen’Harel no pertenece a ninguno de estos grupos; por el contrario, podía ir y venir libremente entre ellos como le placiese, ya que entre ambos estaba bien visto. Cuenta la leyenda que en un momento dado, Fen’Harel engañó tanto a los Creadores como a los Olvidados para realizar una tregua, y les encerró a ambos en lugares distintos: a los Creadores en los cielos, y a los Olvidados en el más profundo de los abismos. Este es el motivo por el que los dioses de los elfos están ausentes, y los dalishanos consideran a Fen’Harel un traidor y un ser malicioso contra quienes deben ser resguardados. Los Custodios llevan un anillo de madera de silvano con la escena del Gran Engaño grabada en él, para recordarles su deber de proteger a su clan del Lobo Terrible. Se menta su nombre para maldecir a alguien o para mostrar desazón. Y en los campamentos dalishanos siempre hay una estatua de Fen’Harel apartada del resto y mirando hacia fuera, como recordatorio de que deben estar alerta siempre ante intrusos.

A partir de aquí, spoilers importantísimos para la trama principal de Dragon Age Inquisition y su DLC, Trespasser, así como spoilers sobre el romance de Solas. No sigáis leyendo si no habéis jugado.

En Dragon Age Inquisition y Trespasser encontramos muchísimos aspectos sobre las “deidades” élficas que han sido olvidadas y tergiversadas por el tiempo, como la mayoría del lore dalishano. Para empezar, una de las misiones principales en Inquisition es ir al así llamado Templo de Mythal en la Espesura Arbórea, uno de los pocos reductos que quedan del antiguo imperio de Elvhenan que hasta ahora no ha sido hollado por humano o elfo alguno. Al llegar allí nos atacan centinelas del templo, ya que para ellos somos intrusos pisando un lugar sagrado. Dentro del templo, también, podemos ver algunos mosaicos sobre los Creadores, y darnos cuenta de que no son tan “benevolentes” como los dalishanos los pintan. Al cabo, nos encontramos con Abelas, líder de los centinelas, que explica que llevan siglos allí sirviendo a Mythal. Al principio he hablado de la práctica del Uthenera. Por lo visto estos elfos han estado en Uthenera por mucho tiempo, y algo les ha hecho despertar: el conflicto que está sucediendo en su templo, y su deber de proteger el Pozo de las Penas, que es lo que está buscando el villano de turno, Corypheus.

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Los “benevolentes” Creadores. Porque que tu furia destroce todo lo que tocas es muy benevolente, ¿verdad, Elgar’nan?  Ah, sí, y Fen’Harel está por ahí también.

Abelas nos revela la verdad sobre Arlathan y Tevinter: antes de que los humanos llegaran, ya había una guerra civil en Arlathan. Para cuando Tevinter fue a invadir a Arlathan se encontraron con los reductos de la guerra y fue mucho más fácil para ellos subyugarles. Pero la decadencia de los elfos se debe, sin duda, a ellos mismos. Y más aún: nos revela que Mythal fue traicionada y asesinada. Y que esa fue una de las causas de la guerra.

Respecto a la traición y asesinato de Mythal, Abelas nos dice que Fen’Harel no fue el responsable. De hecho, Fen’Harel ha hecho muchas cosas… pero pocas de las que se le atribuyen son verdad por entero. Recordemos que los dalishanos creen que Fen’Harel es la única deidad que tienen rondando por allí. Y en buena parte esto es verdad. Esto lo podemos saber gracias a Trespasser, y a la revelación del final de Inquisition de la identidad de uno de nuestros compañeros, Solas. En Inquisition también tenemos una revelación importante sobre Mythal, que resulta estar muy ligada a cierta otra figura legendaria en Dragon Age… y con esta revelación, aún tenemos muchas más preguntas y más misterios pendientes.

Con todo, ni Fen’Harel ni los Creadores fueron, realmente, deidades, pero en Arlathan se les reverenciaba como tales. A los Creadores en el tiempo de Arlathan se les llamaba Evanuris, magos muy poderosos que podían equipararse a los Soñadores de Tevinter, capaces de manipular el Velo a su voluntad. Por aquel entonces no existía la separación entre el Velo (mundo de los espíritus) y el mundo de los vivos como tal, de ahí que se viera como algo tan natural como el respirar. Pero más importante aún es que tenían al resto de los elfos subyugados a su voluntad. Si como una elfa tienes un romance con Solas, éste te explica en un momento dado que los vallaslin de los dalishanos en realidad no son más que marcas de esclavitud, dedicadas, eso sí, a uno de los Evanuris en cuestión (cruel ironía para aquellos que juraron nunca jamás volver a someterse). Y si Fen’Harel no tenía vallaslin consagrado a él era, precisamente, porque era él quien los quitaba. De hecho, si tu Inquisidora elfa así lo quiere, puede pedirle a Solas que le quite el vallaslin… antes de que él decida romper vuestra relación. Aunque esto último lo haga independientemente de que te quites el vallaslin o no.

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Harellan” es en élfico una palabra que puede significar tanto “traidor” como “rebelde”. Y, además de Solas, es otro nombre por el que conocían a Fen’Harel, quien se dedicó a rebelarse contra el resto de Evanuris y liberar a los elfos esclavizados. Solas tomó el nombre de Fen’Harel como marca de orgullo, ya que inspiraba tanto esperanza en sus amistades como miedo en sus enemigos. Como curiosidad, “Solas” en élfico significa “orgullo”.

La muerte de Mythal, a quien Fen’Harel consideraba “la mejor entre los Primeros de su Pueblo” y una voz de razón entre los tiranos Evanuris, fue el detonante para que éste decidiera actuar. Considerando que los Evanuris habían ido demasiado lejos, como castigo decidió aislarles, creando la separación entre el Velo y el mundo de los vivos que antes no existía y encerrándoles en el otro lado, condenándoles al tormento. Este es el verdadero motivo de su”Gran Engaño” de las leyendas. Pero separando el Velo del mundo de los mortales también causó que Thedas quedase tal y como lo conocemos ahora, y la decadencia de los mismos elfos a quienes se dedicó a proteger y liberar. Solas, lleno de remordimientos por el daño que les ha hecho sin pretenderlo a su gente, se ha jurado restaurar la gloria de los viejos tiempos al Pueblo Élfico y deshacer lo hecho… hasta las últimas consecuencias, incluso si eso implica destruir el Thedas moderno que conocemos.

Aquí terminan los spoilers de Dragon Age Inquisition y Trespasser.

Y creo que ya os he dado suficiente la chapa con los elfos por hoy, pero aún me dejo demasiadas cosas: los enanos, los qunari, y creencias minoritarias entre humanos. Pero, una vez más, será algo que contar en otra ocasión.

Dareth shiral.

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