Que Dragon Age es uno de los juegos preferidos por prácticamente la mitad de la redacción (incluida la autora de este artículo) seguro que no le ha pasado desapercibido a nadie. A mí este juego me ha dado mucho: momentos buenos y malos, mucha desesperación y gritos y llantos y sobre todo, un re-descubierto amor por los videojuegos (y los RPG específicamente) gracias a él. Como pasa con su mellizo de ciencia ficción Mass Effect en muchos aspectos, Dragon Age no es tanto el destino sino el viaje que emprendes, y los personajes que conoces y todos los detalles sobre el universo en el que se desarrolla el juego que nos ha atrapado a tanta gente. Y de eso os vengo a hablar hoy: del lore (¿saber? ¿Mitología?) de Dragon Age. O de parte de él, al menos.

Dejando aparte inevitables agujeros de trama, retconning y demás fallas que pueda tener a día de hoy, el lore de Dragon Age es tan extenso que daría para muchos artículos donde hablar sobre él y todos los recovecos que tiene de por sí el mundo de Thedas (que, a todo esto, el origen del nombre del continente donde suceden los hechos del juego es lo más simple y tontorrón que os podáis echar a la cara: acrónimo de THE Dragon Age Setting. Tal cual). Para este artículo en concreto voy a centrarme en lo que concierne a mitología y religión o al menos una parte de ella, y teniendo en cuenta que Dragon Age bebe muchísimo de ello y es muy relevante en los hechos que suceden en el juego, tomad asiento porque puede ir para largo.

Este artículo puede contener spoilers de la saga de Dragon Age, especialmente de Dragon Age: Origins. Si no los habéis jugado, quizás es mejor que os los paséis y volváis cuando lo hayáis hecho. Si aun así queréis seguir leyendo, hacedlo bajo vuestra cuenta y riesgo. No digáis que no avisé.

Comenzaré explicando brevemente la manera de medir el tiempo en Thedas. La Capilla, la institución religiosa más poderosa, y su creación es fundamental para medir el paso de los años en la Thedas “moderna”: a partir de ese acontecimiento comienzan a contar de cien en cien años, siendo cien años una Edad. La cabeza de la Capilla, una mujer a quien denominan Divina, escoge en el año 99 de una Edad un acontecimiento que haya tenido una importancia especial para poder denominar la Edad siguiente. Así, en el momento en que acontecen los juegos han pasado 9 Edades desde la fundación de la Capilla, y esta era es la llamada (a ver si lo adivináis) Edad del Dragón, debido a que en el año 99 de la edad anterior se avistó un dragón sobrevolando las Montañas de la Espalda Helada, que actúan como frontera entre dos países en ese momento en guerra: Ferelden (en el cual transcurre el primer juego por entero) y Orlais. Este acontecimiento es especial porque, hasta ese momento, a los dragones se les creía extintos. La Divina de aquel entonces predice que la Edad del Dragón traerá consigo convulsiones y violencia. Y por lo que vemos en los tres juegos que hasta ahora han sacado no estaba muy equivocada. No obstante, las convulsiones y la violencia no es algo tan sólo característico de esta Edad, pero eso es algo que se explicará más adelante.

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Fiel a su correspondiente en la vida real, la Capilla es tanto la institución como los lugares en donde se practica la creencia en el Hacedor y en Andraste.

En verdad, los dragones son una figura muy importante en la historia de Thedas, quitando el hecho de la afición de sus habitantes por cazarlos y en algunos casos aislados, beber su sangre para conseguir fuerza sobrehumana (sí, esto es algo que en el lore pasa, y mucho). Hace miles de años, antes de la creación de la Capilla y de la corriente de pensamiento que trajo consigo, a los dragones se les veneraba como a dioses en el Imperio de Tevinter, la primera nación humana en Thedas. Había siete dragones en el antiguo Tevinter que recibieron el nombre de Dioses Antiguos: Dumat, el Dragón del Silencio; Zazikel, el Dragón del Caos, Toth, el Dragón del Fuego; Andoral, el Dragón de las Cadenas; Urthemiel, el Dragón de la Belleza; Razikale, el Dragón del Misterio y Lusacan, el Dragón de la Noche.

Cada dragón tenía a su representante, un Sumo Sacerdote. Dicen las malas lenguas (o la doctrina de la Capilla llamada el Cantar de la Luz, que vendría a ser lo mismo) que estos siete Sumos Sacerdotes, poderosos hechiceros todos ellos, se reunieron incentivados por los susurros de sus “falsos dioses” y mediante magia de sangre y sacrificios entraron de forma consciente en el mundo de los espíritus, aquí conocido como Velo (no confundir con la separación metafísica entre este mundo y el mundo de los vivos: en inglés, lo primero tiene el nombre de Fade y lo segundo, Veil), esperando poder optar a entrar a la Ciudad Dorada, donde vivían los dioses. Corrompiendo la Ciudad Dorada y a ellos mismos en el proceso y creando a los primeros Engendros Tenebrosos, monstruos que acabaron en las profundidades de Thedas asolando los reinos de los enanos y, después, al mundo entero. Esto fue, también, el inicio de las Ruinas, puesto que empezaban con los Engendros Tenebrosos encontrando a uno de los Dioses Antiguos encerrados en las profundidades y corrompiéndolo con la aflicción que portan, convirtiéndole así en un Archidemonio y llevando la catástrofe a los reinos de la superficie. La primera Ruina duró casi doscientos años antes de que se pudiera detener matando por completo al Archidemonio y tuvo consecuencias devastadoras para todos los habitantes de Thedas, tanto humanos como elfos y enanos (los qunari no llegaron al continente hasta mucho, mucho tiempo después). Como muchos recordarán, el conflicto principal de Dragon Age Origins es acabar con la Ruina en Ferelden, la quinta desde que dichos sucesos empezaron. El Archidemonio de la Quinta Ruina es nada más y nada menos que Urthemiel corrompido.

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Contemplad al… eh… Dragón de la Belleza. Sí.

También en Dragon Age Origins, una de las misiones principales es ir al templo donde se guarda la Urna de las Cenizas Sagradas de la profetisa Andraste, una figura importantísima en la Capilla, puesto que es junto con el ente denominado Hacedor el centro de su religión. Se dice que un pellizco de estas cenizas puede curar cualquier enfermedad, y tu personaje las necesita para curar al único noble en Ferelden que sería capaz de ayudarte en las circunstancias en las que estás. Pues bien, el Templo de las Cenizas Sagradas está guardado por fanáticos que piensan, irónicamente, que el dragón que habita el templo (que por cierto, es el mismo que dio nombre a la Edad en la que estamos) es una reencarnación de Andraste. Cabe decir que esta gente es de las que bebe la sangre de dicho dragón para adquirir habilidades sobrenaturales en batalla, así que es normal que anden tocados de la cabeza, pero los paralelismos con los antiguos Tevinterianos adorando dragones son bastante evidentes. Es aún más irónico cuando se tiene en cuenta el papel de la antigua Tevinter en la leyenda de Andraste.

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Y Andraste al tercer día resucitó de entre los… ah no, que no va así.

Andraste (que en un principio iba a llamarse Augusta en una versión primitiva del juego) es, según el Cantar de la Luz, la “novia del Hacedor” y su voz, y su vida está envuelta en una serie de leyendas que es difícil contrastar con los hechos históricos. Nació en la época en la que el Imperio Tevinteriano aún adoraba dragones, y tras casarse con un poderoso jefe bárbaro de una de las tribus que poblaban Ferelden por aquél entonces, se alzó contra Tevinter, aliándose con los elfos que entonces estaban esclavizados por el Imperio. La Primera Ruina, que había sucedido hacía poco, había debilitado considerablemente al Imperio de Tevinter, siendo víctima de numerosas revueltas de esclavos y disidencias civiles debido a la duda de si los Dioses Antiguos aún estaban con ellos. Los estragos de la Primera Ruina aún seguían presentes, pudiendo muy bien ser estos los “milagros” que la Capilla le atribuye a la profetisa. Por supuesto, en estas condiciones la rebelión que lideró aquella fue un éxito.

No obstante no todo fue gloria: el marido de Andraste, Maferath, tuvo celos de que su esposa fuera “la voz del Hacedor” (o dicho de otro modo, que tuviera más carisma y liderazgo que él) y la vendió al líder político del Imperio de Tevinter de entonces, el Arconte Hessarian. En la capital del imperio, Minrathous, Andraste murió quemada viva. Hay quien dice que en el último momento el arconte se apiadó de ella y le concedió una muerte rápida por su espada. En las leyendas, a esta espada se le conoce como “Espada de la Merced”. Este acto no hizo más que convertir a Andraste en una mártir, y el Arconte Hessarian, poco después de esto, se convirtió a las creencias que dictaba el Cantar de la Luz, revelando la traición de Maferath al público, con lo que el plan no le salió muy bien. Poco después de la muerte de Andraste, el arconte Hessarian convirtió los templos que se habían dedicado a los Dioses Antiguos en los primeros Círculos de Magia, se fundó la Capilla y la primera Edad, la Edad Divina, dio comienzo.

No deja de ser curioso cómo, en homenaje a Andraste, todas las personas en cargos relevantes y poderosos en la Capilla son mujeres, empezando por la mismísima Divina, la cabeza de la Capilla. Algo que contrasta con la Capilla en el Imperio de Tevinter donde todos los sacerdotes importantes son hombres (y sí, al líder de la Capilla de Tevinter se le llama Divino), y esto sucede desde la escisión que ocurrió cuatro siglos después de que la Capilla se crease. A razón de que en Tevinter, que es una región dominada por magos, tuviesen la teoría de que Andraste es una maga y la Capilla en Orlais lo considerase sacrilegio, seguramente en parte porque los magos en Thedas están muy mal vistos a raíz de lo que los Sumos Sacerdotes de los Dioses Antiguos hicieron en su día. A día de hoy, es una diferencia irreconciliable y siguen enfrentados por ello.

En cualquier caso, lo que parece claro es que, en el mundo de Thedas, las religiones y los mitos tienen cierta parte de verdad que, a día de hoy, no nos ha sido desvelada por completo, ni siquiera como jugadores. Tal como sucede en la vida real, los hechos reales son más extraños y más aterradores que en las leyendas, si cabe. Aún quedan muchos misterios por descubrir, y la pregunta a hacerse sería si sería mejor que, en vista de los acontecimientos sucedidos y por suceder, se descubriesen o no. Eso me lleva a que aún me he dejado muchas leyendas y creencias thedosianas por el camino… pero serán contadas, de nuevo, en otra ocasión.

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Todas las imágenes provienen de la wiki de Dragon Age y de Dragon Age Keep (la cabecera).

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