Hace unos días apareció por las tarjetas de Google personalizadas una noticia sobre el Final Fantasy XII the Zodiac Age que me llamó la atención. El artículo en cuestión hablaba de por qué se había decidido hacer un remaster de este título y, entre otras afirmaciones, un directivo de Square Enix decía que el éxito del remaster del Final Fantasy X había sido esencial para tomar esa decisión.

El remaster del Final Fantasy X/X-2 había sido muy exitoso y muy vendido, por lo tanto si se hacía un remaster de este título, el hype aumentaría y básicamente sería un éxito de ventas.

Para los que todavía no me conocéis, soy una loca obsesionada del Final Fantasy X y haber visto esta comparativa tan rastrera me partió el corazón en mil pedazos. El remaster de este título triunfó porque el juego original en su día triunfó también, el juego es bueno, cuenta con una historia interesante y denuncia social, unos personajes diversos y que evolucionan con la trama, escenarios preciosos, banda sonora maravillosa… bueno, que me lío… el juego era destinado a ser recordado como un buen juego por aquellos fans de la saga de Final Fantasy.

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Siempre me las apaño para hablar de Final Fantasy X en todos mis artículos, lo siento.

El Final Fantasy XII, sin embargo, flaqueaba por muchos lados. Los personajes eran bastante sosos y era difícil conectar con ellos, la historia dejaba mucho que desear y quizá el sistema de combate había pegado un cambio demasiado radical con los títulos anteriores y quizá resultaba difícil acostumbrarse a él en un principio.

Lo que quiero decir es que un remaster no va a cambiar esto, los personajes van a seguir siendo unos sosos y la historia va a seguir flaqueando por aquí y por allá, sólo que se va a ver más bonito.

Os pongo el ejemplo del remaster concreto del FFX-2. En este remaster metieron nuevas formas de conseguir aquellas vestisferas que eran bastante más complicadas, además de meter nuevas y añadir nuevas estrategias de combate. Nerfearon los objetos que hacían mucho más fáciles las batallas contra grandes jefes e incluso buffearon a bosses que parecían muy fáciles. Además de eso, metieron nuevos minijuegos y torneos, que también facilitaban ciertas maneras de conseguir vestisferas y objetos.

Pero esto no cambió el desprecio general que existe hacia la trama del juego por parte de los fans. La gente sigue pensando que ese juego es pobre y que pierde la esencia de Final Fantasy, y desde mi punto de vista, al remaster del Final Fantasy XII le va a pasar exactamente lo mismo. Por muy bonito que pongas el exterior, el interior va a seguir siendo igual de pobre.

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Aquí tenemos a Vaan, siendo igual de irrelevante que siempre

Cuando salió el Final Fantasy XII, yo tendría unos 11 años aproximadamente y tenía el hype por las nubes. Después de haber jugado al FFX y FFX-2, títulos que me encantaron, esperaba un nuevo Final Fantasy como agua en el desierto.

Recuerdo perfectamente el día que fui a comprarlo, de camino a casa no paraba de mirar la carcasa, absorta en los nuevos personajes, y automáticamente enamorándome de Ashe y de Fran.

Pero a medida que jugaba aquel hype fue decreciendo, y las ganas de jugarlo se fueron desvaneciendo. Aquella niña que había disfrutado como nunca los títulos anteriores no estaba sintiendo lo mismo jugando a la nueva entrega, y cada vez que lo volvía a retomar, sacaba ciertas conclusiones:

He de decir, antes de que os lancéis a por mí con hachas y antorchas, que he sido incapaz de finalizarlo porque es incapaz de engancharme, y que, estas afirmaciones son en base a cómo iba progresando en el juego. Os animo a que comentéis si reaccionasteis de la misma manera o si al terminar el juego tuvisteis las cosas más claras con respecto a la trama.  

OJO SPOILERS, allé voy.

1.- No entendía por qué no reconocían a Ashe por Dalmasca, es decir, en la cinemática del principio vemos la ceremonía de su boda, que está repletísima de gente por todos los lados y eso me llevaba a pensar que alguien debería de reconocerla cuando es una fugitiva. Es cierto que supuestamente debería estar muerta, pero no sé, si ves a una chica igual a la princesa andando por la capital con la ropa de la princesa pues lo normal es sospechar. Además, la princesa era una figura pública bastante importante, debería de ser reconocida sobre todo por la gente de la ciudad.

2.- Siguiendo con el tema de los personajes, no sentía empatía alguna con Vaan y muchísimo menos con Penelo. No entendía por qué estaban ahí y por qué manejábamos a Vaan y no a Ashe o Bash. No paraba de pensar que la historia no tenía nada que ver con ellos y me sobraban en la trama la mayor parte del tiempo.

3.- Al sistema de combate me costó acostumbrarme. Al principio era de aquellas que decía, esto no es un Final Fantasy, dónde están sus turnos, pero a la larga me fue importando bastante menos. El problema que sí le vi al sistema de combate fueron las infinitas categorías de ataques que había y demasiados tipos de magia que a la larga no podías ni usar contra los enemigos más fuertes.

4.- El tema de Bash y su hermano también me flaqueaba. Me parecía y me sigue pareciendo cogido con pinzas, como si se les hubiera ocurrido en el último momento, como una solución fácil que quitaba de posibles problemas derivados de una trama mucho más enrevesada. Podría haberse resuelto de otra manera, que el asesinato ocultara más secretos que un simple hermano gemelo.

Todas estas afirmaciones a día de hoy las sigo manteniendo, no con la misma intensidad ya que no tengo 11 años. Pero todas primeras impresiones que aparecieron derivadas de la historia y de los personajes van a seguir ahí cuando quiera jugar al remaster.

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