Costume Quest es un juego de 2010 de Double Fine, el estudio de Tim Schafer, que salió en PC, Mac, Linux, PS3 y Xbox360. Yo lo probé en una demo para PlayStation 3, y me resultó un juego simpático, así que cuando sacaron un bundle con juegos de Double Fine y estaba Costume Quest, lo pillé para probarlo. Me puse a jugar, pero me resultaba muy complicado el movimiento usando el teclado del portátil, así que lo dejé abandonado hasta que conseguí un mando para poder jugar más cómodamente.

La historia nos sitúa en Halloween, con unos hermanos mellizos, Reynolds y Wren, que se acaban de mudar al lugar y van a salir a buscar caramelos. Como son hermanos, están peleándose, la madre interviene y elige qué hermano será el responsable del otro, si Wren o Reynolds. La única diferencia entre ambos hermanos es el aspecto exterior, y que en la traducción no tuvieron en cuenta la posibilidad de que la líder sea Wren (ya hablaré de esto más adelante). La primera casa a la que van resulta que no hay ningún humano, sino un bocadito, una especie de monstruo. Como nuestro hermano va disfrazado de caramelo de maíz, será secuestrado y deberemos rescatarle de las garras de los monstruos, que se lo quieren comer.

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Ups, puerta incorrecta. Fuente: Captura propia del juego

Para ello, deberemos recolectar disfraces, caramelos y aliados por tres zonas distintas, subdivididas en diversas áreas, que se desbloquearán cuando cumplamos los objetivos marcados. Nos encontraremos también personajes que nos darán misiones secundarias de buscar niños escondidos, intercambiar cartas, o encontrar algo perdido, además de algunos minijuegos.
Para pasar de zona, deberemos recolectar caramelos en las distintas casas, donde habrá dos opciones, que un amable ser humano nos dé caramelos, o tendremos un combate contra diversos bocaditos.
El sistema de combate es muy simple y por turnos: podremos atacar, donde si realizamos correctamente las instrucciones de la pantalla, haremos más daño. Después realizarán su ataque los monstruos, de los que podremos defendernos pulsando la tecla indicada en pantalla. Si acertamos, recibiremos menos daño. Cada dos rondas podremos ejecutar el ataque especial asociado al disfraz que llevemos.
Esta parte es la que me resulta más curiosa, el cómo se pasa a un mundo distinto en los combates, gobernado por la imaginación. Y es que, cuando Wren vaya a pedir ayuda a los adultos diciendo que unos monstruos han secuestrado a su hermano, no le harán caso y pensarán que es una broma, o la imaginación que tiene esta chica. Así que deberemos montar nosotras nuestro propio comando de rescate, ya que los adultos pasan de nosotras. Este mensaje me gusta bastante en el juego, y es de lo poco que lo salva.

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Con el ataque especial a punto. Fuente: captura propia del juego

Y es que este juego es bastante imaginativo pero tiene un gran problema. Es muy repetitivo. Mucho. Los combates se acaban volviendo tediosos ya en la segunda área, y la diferencia entre zonas es que son más grandes y con una decoración distinta, salvo alguna misión propia de cada área. Incluso el DLC (que me venía con el bundle) sigue el mismo patrón de tres zonas y recolectar caramelos en casas.

A nivel de diseño artístico y gráfico, es simpático, pero también resulta muy repetitivo. La estética que usa le queda muy resultona y pega con el estilo más enfocado a niños que lleva el juego.
Sobre la banda sonora… pues ahí está, sonando. No es muy memorable, la verdad. Como el resto del juego, se repite mucho.
En el tema traducción, que he mencionado antes, está traducido al castellano correctamente, aunque con el error de usar el masculino un par de veces para referirse a Wren (no me dio tiempo a sacar captura). Por lo demás, no hay ningún fallo gordo y es legible.

Como ya he dicho, es un juego simpático, aunque muy simplón y repetitivo. Yo creo que este juego está orientado más hacia un público tirando a infantil, que le pueda servir como primer RPG, a lo mejor. No es un mal juego, pero para alguien acostumbrada a RPGs largos, de mundos grandes y con un millón de misiones secundarias, sabe a poco.

Fuente imagen de cabecera

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