Este pasado sábado 29 de abril Final Fantasy Distant Worlds llegaba por primera vez a España, haciendo su primera parada en Madrid, antes de ir al día siguiente a Barcelona. Para quienes no lo conozcáis, FF Distant Worlds es una gira internacional de conciertos, que este 2017 cumple 10 años, y se encarga de tocar con orquesta temas de los diversos Final Fantasy. Es similar en concepto al VideoGames Live, el cual nació en 2005 pero con música de videojuegos, en general. En ambos casos, tenéis discos disponibles en Spotify, aunque no todos, y pese a que no es lo mismo que oírlo en directo, te ayudan a sobrellevar el mono.
Nota: He preferido poner links a los discos de FF Distant Worlds disponibles en Spotify antes que vídeos, ya que la calidad es mucho mejor. Algunas canciones no están disponibles, por desgracia.

No voy a poder evitar comparar el concierto con el VideoGames Live (VGL) del 4 de abril de 2016 en Madrid, por ser similares. En este caso, el concierto fue en el Palacio de Vista Alegre, un recinto de acústica mejorable para eventos de este tipo, que me habían contado, por lo que iba sobre aviso. Si bien los instrumentos no sonaban mal, el coro es otro cantar, lo cual puede llegar a estropearte algunas canciones donde éste lleva el peso (como en Apocalipsys Noctis).
Nosotros conseguimos un buen sitio en primera fila de las gradas, justo delante de la mesa de mezclas, que si me descalabraba podía leer el programa. Desde allí se podía ver la pantalla sin problemas, y sin distracciones de la gente del patio grabando (me distraigo fácil con brillos), así que no tengo queja de sitio, pese a que estuvimos haciendo sólo 3 horas de cola.
Y es que la pantalla es parte del espectáculo, como en el VGL. Durante las canciones, se iban proyectando vídeos con imágenes del juego, y en la mayoría de casos, con imágenes relacionadas con la canción (ya hablaré de los vídeos más adelante).

El concierto no podía empezar de otro modo que no fuera con el Prelude, presente de una forma u otra en casi todos los juegos de la saga, y cuyos primeros acordes tengo grabados a fuego. Sin ningún tipo de pausa, empezó el segundo tema, Liberi Fatalli, de Final Fantasy VIII. Una vez terminó la música y los aplausos, Arnie Roth, el director, dio la bienvenida y dio las gracias al público por venir (el sitio estaba casi lleno, tanto el patio como las gradas) y como muestra de ello, tocó el inicio de la Fanfarria, cuyas notas iniciales son comunes en todos los juegos. A continuación, presentó los dos siguientes temas: Not Alone, de Final Fantasy IX, y Main Theme  de Final Fantasy VII. El nombrar los temas antes de tocarlos ahorra los gritos al inicio de la canción, pero también quita el factor “ES MI CANCIÓN”, que viví en el VLG.
Sobre las canciones, bueno, obviamente lloré muy fuerte con Not Alone, como todos sabíamos desde que la vi en el programa (algunas se sabía que se iban a tocar, mientras que otras eran una sorpresa total). Sobre Final Fantasy VII, bueno, tengo una relación complicada y de no agresión con sus fans, pero tiene temas muy bonitos.

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Así lucían los vídeos durante el concierto. D Foto cedida por Koch Media

El concierto siguió, anunciando las dos siguientes canciones: Blinded by light, de Final Fantasy XIII (el director preguntó por las fans del juego y existen); y Balamb Garden, de Final Fantasy VIII. Ambas anunciadas en el programa ya, y no están mal, aunque a mí no me han llamado nunca.
A continuación, vinieron Apocalipsys Noctis, de Final Fantasy XV y Cosmo Canyon, de Final Fantasy VII. De la primera, es quizá la canción que mejor transmite la sensación de épica en un combate, pero como ya he comentado antes, el coro es muy importante y la acústica del lugar no ayudó nada a que quedara tan espectacular como merece, dando la sensación de que no les llegaba la voz, lo que es una lástima. Sobre Cosmo Canyon, es una canción bonita y pausada y que casi descubrí en el concierto (bendito Curtain Call).
Justo antes del descanso, se tocó unos de los medleys, concretamente el Chocobo Medley, que mezcla las distintas canciones dedicadas a los chocobos en los juegos, y que es una de estas canciones que te dejan buen rollo en el cuerpo al oírla. En este descanso, se podía salir a comprar algo de merchandaising a los tres puestos repartidos por la entrada (yo pasé antes de que empezara todo). Los precios de algunas cosas eran muy caros, incluso para ser oficial, 45 euros por un peluche de Chocobo me resulta muy caro. También tenían las bandas sonoras de FF VII, FF VIII, FF IX, FF X y FFXV, camisetas del concierto, un póster de Uemastu y Roth, y un libreto con un par de imágenes de los juegos (los numerados) y algo de texto por lo que pude ojear.

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Todo el mundo sabía que esto iba a pasar. Fuente: Foto propia.

La vuelta del descanso vino con otra canción de Final Fantasy VII, el Opening Bombing Mission, después de la cual el director volvió a tomar la palabra para dar las gracias a los fans de la saga y presentar los dos siguientes temas, Torn from the Heavens de Final Fantasy XIV y Ronfaure de Final Fantasy XI. El segundo tema lo conocía de oírlo en los discos del Distant Worlds y se ha vuelto una de mis canciones favoritas, así que fue un placer escucharlo. El primero, este concierto (y Curtain Call) me han hecho descubrir que FFXIV tiene temazos, además de Answers, canción que lamenté que no tocaran, la verdad.
Las dos siguientes canciones fueron Roses of May de Final Fantasy IX y JENOVA COMPLETE de, adivinad, Final Fantasy VII. Rose of May fue una sorpresa, ya que es una de mis canciones favoritas de la banda sonora de FFIX, aunque el vídeo que pusieron no quedaba nada bien con la música lenta y tranquila, al ser momentos frenéticos o de persecución. Sobre JENOVA COMPLETE, bueno, pues ahí estaba, con sus notas.
A continuación, tocaron Zanarkand, de Final Fantasy X, y The Man with the Machine Gun, de Final Fantasy VIII. La primera, a pesar de mis sentimientos contra el juego no deja de ser una tema precioso también, mientras que el segundo lo usaba mucho para pelear en los Dissidia.

Para cerrar, escogieron dos nuevos medley: Battle theme y Final Fantasy Theme. Eché en falta imágenes de Final Fantasy XV en ambos, aunque siguen siendo preciosos y se me escapaba una lagrimilla con el segundo, por culpa de la Boy Band. El concierto terminó, con todo el mundo levantándose y pidiendo un bis, que se cristalizó en One Winged Angel, de Final Fantasy VII. Arnie Roth pidió en esta ocasión que el público hiciera los coros gritando “Sephirot”, cuando nos lo indicara. Pese a que tengo algo atravesada la canción, fue un momento divertido y lo disfruté. Tras terminar la canción, se volvió a pedir un bis, pero aquí ya no pudieron cumplir, lo que fue una lástima.

En general, la sensación del concierto fue algo agridulce. Lo disfruté mucho, pero tocaron muchos temas de Final Fantasy VII (esto es algo personal, entiendo que el VII es un juego con mucho fandom en España, PERO mira que sois pesaos), y se echaron en falta temas de juegos más antiguos, como el Terra’s Theme de Final Fantasy VI o el Theme of Love de Final Fantasy IV. También está el problema de la acústica, que con los instrumentos no pasaba nada, pero Apocalypsis Noctis quedó muy deslucida porque el coro no se oía bien. Para terminar, el tema de los vídeos que ya he mencionado un poco y es que se nota que no están actualizados y podrían tener algo más de cariño, no sólo por el 25 enorme que aparecía durante el Chocobo Medly, es que en ese vídeo no aparecieron chocobos de FFXV, ni FFIX (probablemente de algún juego numerado más tampoco, pero no los conozco todos); o cosas como lo que he mencionado del tema de Rose of May; o que en Apocalypsis Noctis aparecieran imágenes antiguas de la batalla contra Leviathan. Pequeños detalles que pueden ser perdonables, pero a mí me sacaron un poco de la experiencia, que por lo demás, repetiría sin dudar (bueno, en un lugar con mejor acústica), aunque esta vez se agradecería algo menos de Final Fantasy VII.

Si no la ponía reventaba.

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