Ya he hablado de que Final Fantasy IX trata el amor principal del juego de forma demasiado romántica, usando un chico duro y ligón, que va al buen camino gracias al poder del AMOR de Garnet. Pero por otro lado tiene también uno de los momentos más divertidos que recuerdo en un videojuego, donde se plantea una comedia de enredos en el que nadie es dañado, ni forzado a enamorarse ni besarse por la presión. Estoy hablando de la escena de la carta de amor.

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A lo mejor no hubiera estado de más especificar un poco. Fuente: Captura propia del juego.

En este caso tenemos a Eiko, la niña criada entre moguris de 6 años que  se enamora de Yitán. Dejando de lado el tema edad y lo creepy que me resulta, el caso es que Eiko actúa como se espera que haga una mujer: odia a Garnet y es una rival con la que competir. Eiko no dejará de mencionarlo, pero como Garnet y Yitán son más tontos que una piedra, no se enteran de que: 1. A Eiko le gusta Yitán. 2. Yitán se ha enamorado hasta las trancas de Garnet. 3. Garnet piensa que Yitán es un niñato que va de sobrado y le ignora por eso (sí). 4. Garnet piensa que Yitán trata de meterle mano sólo por que es su rollo, no porque sienta algo por ella.
Es muy fácil que la comedia y el enredo implique a estos tres, que acabe en una escena de Yitán contando sus sentimientos por Garnet a Eiko, mientras la primera oye oculta detrás de una cortina, descubra la verdadera pasión, y todo acabe con el ansiado beso entre la reina y el ladrón en un fundido a negro, entre suspiros de Darkor adolescente. O puede llegar Baku y liarla pardísima porque no se entera ni del nodo.

Empezemos desde el inicio, os dejo el vídeo de la escena abajo para que lo veáis, pero como en el caso de You’re not alone!, os lo contaré, porque es mi rollo.

Todo empieza con una tímida Eiko, pidiendo ayuda al profesor Toto, para que la ayude a escribir una carta de amor para Yitán, ya que él es un señor serio que sabe escribir bien y usará las palabras adecuadas para conquistar a Yitán. Una vez Eiko ha conseguido su carta, sale del palacio y es arrollada por Baku, quedando suspendida en el aire y perdiendo la carta. Le pide a Baku que se la entregue a Yitán, pero la pierde por el camino, encontrándola Beatrix, quien cree que es de Steiner.

Llega la noche y Eiko acude al embarcadero, esperando encontrarse con su amado. Le entran dudas, sobre todo por el hecho de que Yitán no ha reparado en lo que siente por ella. Arrepentida, decide irse pero llegan ladrones, pero no el que ella espera sino Blank, acompañado de Marcus. Blank ha venido a encontrarse con su admiradora secreta que Marcus pone mucho en duda que exista, ya que nunca le ha visto ligar con ninguna. Ambos oyen ruido, y corren a esconderse también, en el lado opuesto a donde está Eiko, por fortuna. Resulta que quien aparece es Steiner haciendo su guardia. Encuentra la carta y justo en ese momento aparece Beatrix.

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Claro que sí Blank, todo el mundo te cree. Fuente: Captura propia del juego.

Y aquí comienza la parte bonita del enredo: Steiner está enamorado de Beatrix, fruto en parte a la admiración que siente por ella como guerrera y cumplidora de su deber para con el reino. A Beatrix le gusta Steiner un poco también. El problema es que ambos tienen una relación monoamorosa con otra cosa, su deber: la protección de la princesa y del reino, respectivamente. Pero este momento es demasiado romántico como para que no caigan en el embrujo de la luna y empiecen a darse cuenta de las cosas, y empiecen a aproximarse, con los tres espectadores ocultos, al borde del infarto, esperando el ansiado beso entre ambos.

Esto es por hacer feliz a Mar
¡¿YYYYYY…?!

“¡Achís!… ¡Achís!”

El ataque de risa que tuvimos mi hermano y yo con esta frase fue de los buenos. A día de hoy, me sigue sacando una sonrisa cada vez que la recuerdo, aunque mi cerebro la complete con un “¿Qué hacéis todos aquí?”.
La escena termina sin beso, sin amores confesados del todo y sin corazones rotos.
Y es que lo más bonito de esta secuencia es que el balance de todo el lío no es tanto positivo, como que no es negativo. En los enredos de este tipo siempre hay alguien que acaba con el corazón roto por no ser correspondido, o hay declaraciones amor forzadas. Aquí no. No se hacen declaraciones de amor forzadas, ni nadie sufre, más allá de su vanidad: Eiko se lo pasa bien y sabe que Yitán no ha venido porque la carta no le llegó; Blank es herido, pero por su propia vanidad de creerse tener una admiradora secreta tímida; Marcus está de comparsa; y Steiner y Beatrix salen rápido del hechizo de amor, aunque se les quedará esa idea en la cabeza; y Bakú, bueno, pasaba por allí, sin querer o queriendo, es algo que deberemos decidir nosotros.

Aunque el juego te vende una relación de cuento de hadas, tóxica, como bien he dicho, está bien ver que es capaz de hacer humor no ofensivo, pese a recurrir elementos tópicos que permiten tener esta situación en bandeja. Y estos pequeños detalles son los que hacen que acabe amando tanto este juego.

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