“Es mejor elegir el mal menor.”

Si hay algo que Geralt de Rivia aprendió en Blaviken y hemos podido aprender en los libros y videojuegos protagonizados por él, es eso. Tenemos que pensar sus posibles acciones y llevar a cabo aquella que, para él (o nosotros), tendrá menores consecuencias.

Sin embargo, para nuestros amigos de CD Projekt Red, que no sepamos a ciencia cierta cuál será el mal menor es muy, muy divertido. Durante la última entrega de las aventuras del medievo del brujo, The Witcher: Wild Hunt (sobre el que hemos escrito bastante) nos encontramos con bastantes misiones en las que tendremos que elegir. Hoy, y como artículo especial para Halloween, vengo a hablaros de una de las decisiones que más me estremecieron: “La Loma de los Susurros”.

Antes de comenzar a explicaros el porqué de mi trauma, os recomiendo que hagáis lo mismo que esta simpática oca si no queréis spoilers.

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Spoilers no 🙂

Para comenzar con la historia tenemos que recordar que, antes de llegar a la parte de la que voy a hablaros, conocemos al Barón Sanguinario en Percha del Cuervo. Necesitaremos ayudarle para saber qué pasó con Ciri, así que como buenos padres nos ponemos a ello. La historia del Barón es relevante a lo largo de parte del juego y también lo será en las misiones relacionadas con las moiras. Aunque la historia del Barón también da para artículo, vamos a intentar resumirlo:

El señoro (porque sí, es un señoro) ha maltratado a su familia. De hecho, tras pegar a Anna, su mujer, ésta sufrió un aborto (sobre el que también tendremos una misión). Tanto a Anna como a Tamara (su hija) no les quedó más remedio que huir. Y nosotros debemos saber cuál es su paradero, aunque a Tamara la encontraremos pronto.

Dicho esto, podemos empezar a hablar de las protagonistas de este artículo:

Aunque son un monstruo más (Relictos, de hecho), las moiras Susurradora, Tejedora y Guisadora son mi trío favorito en el videojuego. Desde el momento en que las conocemos, CD Projekt busca meternos en una atmósfera única, dedicando una de las canciones que conforman la banda sonora del videojuego a nuestras damas del bosque.

Estos personajes están basados en mitos de diferentes culturas. En mitología nórdica tenemos a las nornas (Urd, Verdandi y Skuld) que en las raíces del Yggdrasil tejen nuestro destino en un telar, cuyos hilos representan nuestra vida. También encontramos personajes con la misma función en la mitología romana (parcas) o en Letonia y Lituania (laimas).

Sin embargo, es en la mitología griega donde encontramos a las moiras propiamente dichas. Cloto, Láquesis y Átropos manejaban, literalmente, los hilos del destino.

Hasta aquí, todo bien. Si leemos estas descripciones en mitología pensamos que son personificaciones el destino sin más, tienen una función clara que no tiene por qué ser mala.

En el universo de The Witcher: Wild Hunt, las damas del bosque cuidan y reinan en Velen. Ellas protegen a sus habitantes, aunque a cambio de niños que siguen su rastro de dulces y a los que, en teoría, “nunca les vuelve a faltar nada”. Por si todo esto no nos daba mala espina, resulta que nuestro primer encontronazo con ellas es a través de un tapiz que las representa y nos hablan a través de la entrañable abuelita que vive con ellas con unas voces que no son precisamente alentadoras.

Lienzo Moiras
Tócame, albino, donde más te guste

Cuando seguí el rastro de dulces para encontrar a estas simpáticas damas y encontré a un grupo de niños cantando esta cancioncilla, supe que estas misiones me iban a dar bastante repelús:

“El perro fue a la cocina y un pedazo de carne robó.

El cocinero le dio una paliza y de las patas lo colgó.

Después lo desangró hasta la última gota y lo despellejó.

El cocinero rio y exclamó: “¡Deliciosa, no he probado salchicha mejor!”

El cocinero es un asesino tonto, al cachorro no se debió comer.

¡Ahora encenderemos un fuego y lo asaremos a él!

Uno, dos, tres, te toca ir a buscar leña… A TI”

 

Después de esta canción tan interesante, como remarca Geralt, comprenderemos que durante nuestra estancia en los bosques de Velen solo nos esperan horrores. Tras una misión para conseguir que nos den información sobre las moiras, por fin podemos hablar con ellas y nos encargan una tarea muy, muy sencilla:

Eres muy directo. Bueno, quizá sea lo mejor. Dime, ¿tienes agallas? ¿Temes a las bestias del bosque?

Vivimos en tiempos difíciles, albino. Las luchas fraternales empapan la tierra de sangre. El mal reina con más fuerza que nunca.

Un poder oscuro ha emergido cerca de Madriguera Baja. Se alimenta del odio y del desdén. Destruye a la bestia y te lo agradeceremos contándote todo sobre la doncella del pelo ceniciento.

Necesitamos saber qué ha pasado con nuestra Ciri. Así que no tenemos más remedio que hacer la misión. Pero en este mundo lleno de monstruos e historias para asustar a niños y adultos no hay decisiones fáciles aunque yo sí que pensaba que podía obtener finales felices.

La misión nos llevará a conocer a una extraña criatura, ese poder oscuro del que hablaban las damas del bosque el cual también querrá contarnos su versión de la historia.

Nosotros ya sabemos que los niños que viven con las moiras no están a salvo, y esta criatura lo sabe muy, muy bien.

La criatura nos cuenta que el bosque le protege y sabe que Susurradora, Tejedora y Guisadora quieren acabar con él.

Son unas asesinas.

La maldición de Velen.

Nos cuenta algo que nosotros, en realidad, ya sabemos: Lo oyen todo a través de orejas cercenadas, tejen cabellos y truncan vidas. Comen carne humana.

Espíritu bosque
Vago eternamente por un laberinto de ramas… Me deslizo en vano sobre las hojas susurrantes.

Pero hay un momento en su discurso en el que tomé, sin darme cuenta, una decisión horrible.

“Los niños… Lo sé todo… Sé lo que les aguarda… Libérame, por favor… Tengo que ayudarlos.”

Yo decidí ayudar al espíritu. Lo liberé dándole todo lo que necesitaba para ello: plumas de cuervo, un caballo y… sus restos.

“Deja que vuele sobre alas de cuervo… Pon los huesos entre las plumas… Deposita todo debajo de mi corazón… Mi corazón has de atravesar… y trae el corcel.”

De nuevo el juego me daba la opción de engañar al espíritu, pero… ¡¿es que nadie piensa en los niños?!

Seguí adelante con el ritual:

– Ofrezco las plumas de cuervo.

Una vez fui libre… y volveré a serlo de nuevo.

– Ofrezco tus restos.

Una vez fui de carne y hueso y volveré a serlo de nuevo.

Le atravesé el corazón y acerqué el caballo, que bebió de su sangre. Liberé al espíritu y recibí el pago correspondiente: una oreja más a través de la que escuchar para las damas del bosque.

El espíritu responsable de los asesinatos cumplió su promesa, pero el precio a pagar fue mucho mayor:

Veremos cómo un pueblo se autodestruye. Una yegua endemoniada llega al pueblo y todos sus habitantes se matan los unos a los otros. Vemos cadáveres de aldeanos en el suelo. El espíritu se vengó de ellos y podemos ver el reguero de cadáveres que deja a su paso: mujeres, niños, hombres. Sangre por todas partes. Todos en el suelo recordándonos nuestra decisión. Liberamos a la muerte.

mama
¿Mamá?

Presenciamos cómo las moiras han convertido a la entrañable abuelita que vivía con ellas (que descubrimos que era Anna, la mujer del Barón) y cuidaba a los niños en una Bruja del Agua. Por si fuera poco, las damas del bosque nos hacen creer que podemos salvarla, pero Anna termina muriendo, convertida ya en humana, ante nuestros ojos.

También veremos cómo Johnny, que nos ayudó a llegar hasta las moiras, tiene que escapar, pues las tres hermanas quieren castigarle.

Por último, cuando volvemos para ver al Barón… ha decidido colgarse. Ha perdido a su familia (aunque nunca la trató bien) y decide ahorcarse.

¿Los niños?

Ah, sí. Los niños escapan. Aunque no volvemos a saber nada más de ellos.

Velen, como nos cuentan sus habitantes, es una tierra difícil. Para sobrevivir hay que tomar medidas desesperadas. Elegir el mal menor. Protegerse. Una lección que no vamos a olvidar fácilmente.

Bonus: ¿Quién es en realidad el espíritu de la loma de los susurros?

En realidad y como descubriremos en el libro “La que sabe” (el cual aparece en el juego), el espíritu del bosque era, en realidad, la madre de Susurradora, Tejedora y Guisadora.

Como nos cuenta el libro, la dama del bosque llegó a Velen de tierras muy, muy lejanas y creó a sus tres hijas del agua y del barro. La Madre terminó reinando en Velen y sus hijas eran sus representantes frente a los habitantes de la zona: hablaban por ella y transmitían las peticiones de los aldeanos a su madre.

Para honrarla se realizaban sacrificios de animales, cosechas y hombres en su honor cada primavera. Sin embargo, los sacrificios no la libraron de su destino: terminó siendo presa de su propia ira y los habitantes de Velen huyeron asustados hacia los cenagales, muriendo la mayoría en fauces de monstruos y bestias.

Velen estaba destrozado y bañado en sangre.

Las tres hermanas, al ver sus dominios destruidos, decidieron que había que salvar Velen. Así, en la siguiente noche de los sacrificios, acabarían con su madre. Tras esto, la enterraron en el cenagal y su sangre regó el roble sobre Aard Cerbin (algo que nos menciona el espíritu), el cual proporcionó de por vida frutos a su pueblo.

Finalmente, aunque sí abandonó su cuerpo, la dama se negó a abandonar sus tierras. Sus hijas la encarcelaron en la loma de los susurros, donde continúa descargando su ira.

Hasta que Geralt de Rivia, al menos en su historia conmigo, decidió liberarla.

Si vosotros tomasteis otra decisión, ya sabréis que Anna sigue viva, aunque nunca volverá a estar bien. Y, por supuesto, las moiras se dieron un festín con los pequeños. Parece que esta vez no tendremos final feliz.

“Si tuviera que elegir entre un mal mayor o un mal menor, preferiría no elegir ninguno. Lo normal es que esté en juego algo muy importante. A veces, con un mal mayor, acabas haciendo el bien, aunque sea en menor medida. Cuando salvé a los huérfanos del pantano, era imposible saber que Anna moriría. Y nunca pensé que el Barón dejaría a su esposa donde está, cogería una cuerda y se colgaría.

Casi siempre tomas decisiones y no miras atrás”.

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