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Llevo jugando a los videojuegos desde que estaba en primaria, y es por ello que forman parte de mi vida, ya sea jugándolos o incluso haciendo chapucillas en la creación de los mismos usando el RPG Maker.

Pero no siempre disfruté jugando cada parte de un juego, y es que desde que tengo memoria he sido muy nerviosa y bastante cagueta. Ahí es donde entra en escena mi hermana mayor, que siempre estaba a mi lado cuando jugábamos a videojuegos. Normalmente yo era la que cogía los mandos ya que ella decía que prefería mirar, y se dedicaba a ayudarme con los puzles o indicarme a dónde ir, puesto que yo solía orientarme mal en juegos de explorar; pero en ocasiones le pedía que tomase el control del juego. Os pondré unos ejemplos de juegos muy variados que recuerdo que tenía que pedirle a mi hermana que jugase ella porque yo lo pasaba muy mal, quizás no siempre por tener miedo, pero sí por estresarme más de la cuenta.

Super Mario Land 2

Empezamos ya por algo que no creo que dé miedo a nadie, pero que a mí, cuando era pequeña, con mi primera Game Boy (la ladrillo) sí, al menos el mundo de la calabaza. El recuerdo que tengo es que solo la musiquilla de las fases ya me incomodaba, y las calaveras con cuchillos o fantasmas que merodeaban por ahí no ayudaban, aunque todo tuviera una estética propia de Mario y actualmente lo juegue y me parezca hasta adorable. Aquí os pongo un gameplay de las fases en cuestión.

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Socorrito qué mal rollo xD

Zelda Ocarina of Time

La saga Zelda es de mis favoritas, y guardo especial cariño al Ocarina of Time, puesto que fue el primer Zelda que jugué. De aquella fue una compañera del colegio quien me dejó el juego, ya que a ella le daba miedo y no se había pasado ni el primer enemigo de mazmorra (Gohma). A mí ese enemigo no me asustó y fui jugando, hasta que Link se volvió adulto… y ya no era todo tan bonito. El templo del bosque, como el resto de mazmorras del juego en la línea de Link adulto, inició un sistema en el necesitabas llaves para poder avanzar, lo cual me agobiaba un poco, porque pensaba que me podía atascar si abría una puerta que no era, y además aparecían nuevos enemigos como los re-muertos, los maestros del techo y otros más que hicieron que pasase tanto miedo que mi hermana tuvo que pasarse el jefe de la mazmorra, además de que esa noche apenas dormí nada.  Lo curioso es que actualmente el templo del bosque es de mis mazmorras favoritas del Ocarina of Time.

Donkey Kong Country 2

Este juego lo jugamos mi hermana y yo en una temporada previa y posterior a exámenes, yo manejaba a Donkey y ella a Diddy. El juego en general es muy bonito, pero había una fase que me ponía nerviosa y al final creo que mi hermana fue quien se la pasó en su mayoría, una llamada “stop and go station”, en la que los enemigos corrían como locos de un lado a otro y solamente se paraban si tocabas un interruptor, lo que hacía que se detuviesen durante unos segundos en los que tenías que correr hasta el siguiente para que siguieran quietos, puesto que el contacto de cualquier forma con ellos mientras corrían te mataba. Por cierto, documentándome un poco para hacer este artículo he descubierto que había un atajo al principio de la fase, y casi me doy de cabezazos contra el teclado, nos hubiera ahorrado muchos gritos histéricos.

Resident Evil 4

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Detrás de ti, imbésil

Bueno, aquí cambiamos mucho de tipo de juego (y época), y se supone que los Resident Evil son para dar miedo, pero lo cierto es que no fue al inicio del juego, donde mi hermana y yo nos reíamos con el acento sudamericano de los enemigos pese a que se supone que el juego estaba ambientado en España, ni tampoco cuando maté al señor vendedor sin querer, sino a cuando llegábamos a los laboratorios y nos encontrábamos con unos enemigos que tenías que derrotar usando unas gafas que detectaban la temperatura, disparando a las zonas más calientes del enemigo, creo recordar. Antes de que te cruzases con ellos, comenzabas a oír como una respiración entrecortada, y era empezar a oírlo y darle el mando a mi hermana automáticamente porque me bloqueaba y ya no quería jugar.

Fragile Dreams

Un juego que por desgracia no llegó a tener demasiado éxito pese a lo bonito que es. Es una especie de survival horror pero mucho más light y con estética anime. Aunque el juego tenía algún susto, solía jugar yo y mi hermana miraba, hasta que aparecía un enemigo en concreto que lo reconozco, me daba mal rollo. El enemigo en cuestión era una mujer que parecía sacada de “The Ring”, puesto que no se le veía la cara, iba en camisón y llevaba como unas agujas clavadas a la espalda, donde al rato se le abría como un ojo y tenías que atacarle ahí. La mujer levitaba y su voz pasaba de un lamento a un grito muy siniestro, así que en cuanto entraba en una habitación y aparecía “la señora”, que era como la llamábamos mi hermana y yo, le cedía el mando gustosamente.

 

Bueno, esos son los ejemplos que me vienen a la mente, pero seguro que vosotros tenéis anécdotas que contar sobre momentos de juegos que os costaron pasar por motivos varios, y pedíais ayuda a alguien u os armabais de valor y os lo pasabais vosotros. Estaré encantada de leer vuestros comentarios con más ejemplos.

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