Diálogo, equidistancia y otros animales

Diálogo, equidistancia y otros animales

Esto no ha sido una victoria. No estoy contenta, no tengo motivos.

A todos los que venís a decirme “Felicidades, habéis ganado, la censura bla bla” os digo que no habéis entendido absolutamente nada.

 

Basta con hacer una búsqueda inversa por Twitter para darse cuenta de que los insultos por los cuales Vávra no pisará el Gamelab no son terribles ni numerosos.

El motivo más que probable por el que este señor no va a venir es por armar barullo en redes sociales, porque es lo que hace.

No ha sido una victoria porque él estaba invitado al evento, porque negándose a venir ha tenido una publicidad fortísima y porque el Gamelab, lejos de lamentar haberle invitado ha lamentado que no viniese mientras sus fanboys se iban a insultar a mujeres desarrolladoras asistentes y profesionales del medio (no pongo nombres para que no les caiga más mierda).

La impotencia que siento ahora mismo os aseguro que no tiene nada de victoria.

 

Es hastío, es cansancio, es asco.

Es ver cómo día tras día os ponéis del lado de los agresores mientras preguntáis por qué las mujeres parecen salir corriendo de los círculos profesionales del mundillo.

No os habéis parado a escuchar. No habéis preguntado qué pasa, sin aspavientos, sin desprecios, sin insultos.

Os habéis limitado a tacharnos de locas, de exageradas, una vez más y para variar. Habéis llorado porque “Se ha perdido una gran oportunidad de oír hablar a un dev buenísimo” sin pensar en cuántas oportunidades se pierden solo porque gente como él sigue asistiendo a nuestros eventos. Nuestros. De todos.

No era el evento de Vávra. Ojalá hubiese sido su evento, en su sala, con sus fanboys. Era un evento para todo el mundo.

Habéis incluso tenido la osadía de decirme que era una oportunidad maravillosa para enfrentar y rebatir sus ideas, en un momento en el que él era la estrella rodeada de su séquito. ¿Y quién iba a rebatir? ¿Vosotros? ¿Vosotros que no sois capaces de dar la cara por nosotras ni una sola vez? ¿Vosotros ibais a rebatirle sus ideas en una sala abarrotada que espera que se hable de LO IMPORTANTE, o sea, los jueguitos? 

Y me lo tengo que creer.

O a lo mejor esperabais que fuera a ir yo, así podríais llamarme loca en la cara. Porque lo haríais. Porque es lo que hacéis.

Se os han pasado artículos del Washington Post, que vosotros contestáis con vídeos de YouTube. Se os ha dicho que esta persona se junta con la derecha norteamericana más peligrosa y os habéis reído.

Por si queda algo de decencia, de vergüenza o de simple dignidad en alguno de vosotros voy a detallar por qué este hombre nunca debió ser invitado al evento en primer lugar. Y más no puedo hacer.

A estas alturas, y después de unos 4 años del G.G., parece que todavía quedan muchas dudas sobre quiénes iniciaron este movimiento y su ideología política. Sus seguidores repiten como un mantra que “Es un movimiento que lucha por la ética periodística” pero, por desgracia, la realidad es que por lo único que luchan es por eliminar la voz de cualquier persona que no sea un hombre cishetero blanco (o que no les apoye). Y eso se podría resumir simplemente con una palabra: alt-right. Pero, ¿por qué ibais a creerme? Bueno, los datos no mienten, así que voy a hablar de algunos de los líderes e integrantes de este movimiento.

 

Comencemos con Milo Yiannopoulos. Este señor, que casualmente es colega de Richard Spencer *cofnazicof* y se van juntos de karaoke, es uno de los que más menearon el avispero gamergaita, cosa bastante graciosa porque antes de este movimiento él mismo expresó varias veces que no le interesaban los videojuegos. Pero eso cambió cuando pudo empezar a meter cizaña sobre las mujeres, minorías étnicas, discapacitados… esas cosas que tanto les gustan a los nazis. Perdón, alt-right. Y bueno, que como vio que recibía mucho apoyo (sobre todo de Gente Importante™ de Breitbart), se metió de lleno, publicando cada victoria (aka numerosos acosos) de sus amigos gamergaitas, y quejándose mucho y muy fuerte de la gente de izquierdas. Todo ello mientras explicaba que no podía ser nazi porque es gay, está casado con un hombre de color, y tiene antepasados judíos.

 

Podemos seguir por Carl Benjamin, más conocido como Sargon of Akkad, un YouTuber famoso por sus vídeos apoyando a G.G., antifeministas o pro alt-right. Solo con esto ya vemos por dónde van los tiros. Básicamente, este señor dedica su vida a perseguir el trabajo de cualquiera que considere que sigue la “agenda feminista” (como, según él, hace DiGRA), aprovechando incluso amenazas de violación a la política Jess Phillips. Él mismo se define como liberalista clásico, pero eso que también dice de preferir a Trump como presidente nos sugiere algo más.

 

También tenemos a Adam Baldwin, que no por ser famoso se libra de su asociación con los gamergaitas y, oh, sorpresa, Milo Yiannopoulos, quien le hizo una entrevista (ya borrada) para Radio Nero única y exclusivamente para hablar de G.G. Asimismo, podemos verlo publicando tweets con los vídeos de Internet Aristocrat contra Zoë Quinn, además de ser el precursor del hashtag de los gamergaitas en Twitter. Y bueno, ya sabemos que los Baldwin no es que expresen mucha aprensión a los alt-right

 

Pero el nombre que estabais esperando es el de Daniel Vávra. ¿Por qué decimos que este señor es nazi? Bien. Quizá sea por sus camisetas, una en la que se define con una retahíla de palabras que bien podrían definir a cualquier supremacista blanco, o quizá sea por la de Burzum, ese grupo de black metal que pertenece a Varg Vikernes. Qué casualidad, que Varg es un señor que se autodefine como nazi, detenido hace años por el asesinato de un hombre, y tiempo después por planear una masacre. Y como esto no nos llega para decir que Vávra es lo que es, podemos seguir. En sus redes sociales podemos encontrar una multitud de referencias a G.G., podemos ver la época en la que decidió acosar a mujeres y menospreciarlas utilizando un Patreon (cerrado por la propia plataforma) en el que pedía dinero defendiendo que “estaba siendo oprimido y es especial”, podemos ver su apoyo a Milo Yiannopoulos (otro más, todos acaban siendo amiguitos), podemos ver su apoyo a Trump (¡que hasta tiene una taza!), a James Damore, Paul Joseph Watson, Donald Trump Jr., Eric Trump, Jack Posobiec, Gavin McInnes o Charlie Kirk (qué casualidad que todos sean alt-right), apoya a Israel, e incluso hace referencias a Pepe the Frog, el meme ya conocido por ser utilizado en discursos de odio al nivel del KKK. Además, todas sus referencias a árabes, asiáticos o negros siempre son de forma despectiva. ¿En serio os parece que decir que sus antepasados fueron judíos y murieron en campos de concentración nazis le sirve para invalidar todo lo mencionado anteriormente? ¿De verdad? ¿No creéis que debería morirse de vergüenza por menospreciar así a sus propios abuelos? Llamemos a las cosas por su nombre. Este hombre quizá no lleve una esvástica tatuada, o tenga en su casa un altar a Hitler, pero con TODOS sus actos está defendiendo la supremacía blanca. Llámalo supremacista, nazi, neo-nazi o alt-right. Llámalo como quieras, pero la ideología de Daniel Vávra es más que peligrosa, y no deja ningún lugar para el debate.

Porque no es que sea alguien pegado a una ideología más o menos arcaica, es alguien pegado a una ideología que defiende que algunos de nosotros no merecemos ser tratados como seres humanos.

No hay debate. No hay plataforma. ¿Quiere montarse su evento? Que haga lo que le dé la gana. Pero no le deis voz en los eventos que son de todos porque al final os vais a quedar solos.

Y como final debo decir que voy a cerrar los comentarios porque yo también he tenido un abuelo en un campo de concentración y a mí sí que me quedó claro que a los nazis y a sus defensores ni se les da voz ni se les escucha.

loki agent of asgard

Imagen de cabecera: Pieter Huys, The Bagpipe Player. 1571.

 

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Reina de los gatos
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Bi. No neurotípica. Transhumanista democrática. Mis bragas son de oro.

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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