Creepypastas y nuevas narrativas: el caso de Petscop

Creepypastas y nuevas narrativas: el caso de Petscop

28/05/2018 | Pauler | 5 comentarios

Hace unas semanas dedicamos un especial en el Podcast de Todas Gamers al tema de los creepypastas: un tipo de leyendas urbanas concebidas por y para Internet. La palabra creepypasta es un término compuesto de sonoridad similar a copypaste formado por creepy (espeluznante en inglés) y pasta (una deformación de paste, copiar). Generalmente giran en torno a temas relacionados con la tecnología y muy a menudo están basados en conocidos videojuegos. Uno o varios usuarios cuentan en foros o redes sociales una experiencia perturbadora relacionada con algún medio audiovisual, por ejemplo, y a partir de ahí se genera la neurosis colectiva que acompaña y alimenta a toda historia de terror.

Hay creepypastas muy bien hechos y elaborados, con meses de continuidad, que trascienden su propio medio y acaban por derivar en locas teorías y subhistorias. Otros no pasan de ser un texto más o menos bien redactado en un wiki cualquiera que los usuarios se dedican a compartir durante un tiempo. Sin embargo casi todos los creepypastas comparten la característica de ser espeluznantes y diabólicamente adictivos.

Algunos de los creepypastas más famosos son también de los mejor concebidos, como es el caso de Ben Drowned: un creepypasta basado en The Legend of Zelda: Majora’s Mask cuyo autor no solo se molestó en crear vídeos para corroborar su versión de los hechos, sino que desapareció sin dejar rastro tras insinuar que, después de jugar presumiblemente a un cartucho maldito del juego, creía que iba a morir.

Si queréis conocer más sobre los creepypastas y bucear en este peligroso abismo por vosotros mismos, podéis echar un vistazo a Creepypasta Wiki: una completísima enciclopedia online con todo lo que queráis saber sobre estas leyendas urbanas del siglo XXI.

Pero volviendo al tema que nos ocupa: al principio del artículo hablaba del podcast de Todas Gamers. Fue gracias a grabar el episodio sobre creepypastas que dos compañeras, Artemis y Kitttsune, me descubrieron la existencia de una cosa marcianísima llamada Petscop. Y de Petscop precisamente os vengo a hablar. Pero, ¿en qué consiste? Buf. Petscop es un canal de YouTube, eso por un lado. Pero es también un creepypasta. Y un videojuego. Y un alegato increíblemente sutil y bien hecho contra el maltrato infantil. Pero de eso ya hablaremos luego, de momento voy a centrarme en el canal de YouTube y los 13 vídeos que lleva subidos hasta el momento.

El 12 de marzo de 2017 una cuenta llamada Petscop subió un vídeo de un gameplay con una descripción breve y críptica que decía únicamente: “the game I found” (el juego que he encontrado). En este vídeo un usuario que se hace llamar Paul muestra a alguien, que en principio podría parecer la audiencia de YouTube, las primeras fases de un videojuego sin terminar desarrollado en 1997 para PlayStation. El juego, que también se llama Petscop, es colorista y tiene un aspecto inocente, aunque el avatar del protagonista resulta un tanto anómalo (es extraño y poco carismático, casi deforme) y su premisa es capturar una serie de mascotas que en un principio se muestran esquivas porque “no quieren irse de casa”. Precisamente porque las mascotas evitan al avatar, el juego plantea puzles al jugador para atrapar a cada una de ellas. Aquí os dejo el primer vídeo de la serie como ejemplo:

 

Durante los primeros minutos de juego Paul captura las mascotas explicando el procedimiento para cada una, haciendo evidente que no es la primera vez que juega y que está grabando el gameplay tras una partida previa. Lo extraño llega cuando, una vez hecho todo lo que puede hacer hasta ese punto, Paul revela que junto con el juego encontró una nota instándole a pulsar una secuencia de botones en una habitación concreta. Paul lo hace, claro, y adquiere entonces acceso a una nueva área, oscura y amenazante en contraposición a lo que había sido el juego hasta el momento, en la que empiezan a desplegarse capas y capas de referencias opacas y perturbadoras a los crímenes que presumiblemente alguien ha cometido contra una niña. El juego se revela a partir de ese momento y muy lentamente como un regalo envenenado, un testimonio acusador contra una o varias personas que no conocemos, quizá como una retorcida venganza.

Paul, por su parte, no es más que un mero agente. Mientras juega actúa como nuestra puerta al mundo de Petscop, descubriéndolo al tiempo que lo hacemos nosotros, pero revelando poco o nada en el proceso. Paul habla poco, cada vez menos conforme los vídeos aumentan en número, y nunca a la audiencia. De hecho, ya en el segundo vídeo podemos comprobar que Paul no está grabando el gameplay para YouTube, sino para una tercera persona desconocida que es a quien parece dirigirse. Paul no interactúa con sus seguidores, es completamente inaccesible, como si nunca hubiera pensado en subir sus vídeos a una red social. Pero lo más raro de todo es que la cuenta de Petscop estuvo inactiva durante más de seis meses y, a la vuelta, la descripción de los vídeos se refería a los propietarios del canal en plural, dando a entender que Paul ya no era el dueño del mismo (si es que alguna vez lo había sido). Estos misteriosos propietarios siguen subiendo vídeos al canal a día de hoy, el último y número 13 en la serie, el 11 de marzo de 2018.

Pero, ¿qué pretende Petscop? Creo que es justo decir que se trata un creepypasta o que, por lo menos, cumple todos los requisitos necesarios para ser uno. Pero, ¿busca asustarnos? Es difícil de decir. Personalmente pienso que generar desasosiego es sólo un objetivo tangencial en esta serie. Lo que de verdad creo que busca Petscop es transmitir un mensaje de honda gravedad, y que los creadores han encontrado en los gameplays una manera de hacerlo que resulta más efectiva que sencillamente decir “este problema me preocupa”. Han encontrado en los gameplays un nuevo medio narrativo.

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Las primeras fases de Petscop transcurren en un lugar de aspecto amable, aunque extraño, llamado Even Care. Algunas teorías dicen que este lugar representa la infancia

Esto se percibe fácilmente en cuanto nos asomamos a la comunidad que se ha generado en torno a Petscop. Desde que empezaron los vídeos no son pocos los seguidores que se han lanzado a hacer teorías intentando desenmarañar su red. Y creedme, no es tarea fácil. Los mensajes que esta serie nos lanza con cuentagotas son profundamente crípticos, como ya he señalado, y difíciles de encontrar. Hay sin embargo varias referencias bastante evidentes al caso Candace Newmaker, en el que una niña estadounidense murió al ser sometida por sus familiares a una terapia alternativa llamada “renacimiento” (aviso: este caso fue muy mediático en Estados Unidos por su crudeza, tenedlo presente si vais a clicar el link). No es que Petscop vaya sobre este caso en particular, pero lo utiliza de manera transversal para llamar la atención sobre una problemática concreta: el abuso y el maltrato de niños en general y de niños adoptados en concreto. De hecho conforme avanzamos en los vídeos se va desvelando una realidad perturbadora: que las “mascotas” a las que alude el título de este en apariencia inocente juego son en realidad una metáfora para describir la forma en que algunos adultos perciben a los niños, en concreto a los niños que deciden adoptar, y las consecuencias devastadoras que a la larga tiene esto para los pequeños.

Otro de los temas que toca Petscop es el de la conciencia atrapada en la máquina. Mientras juega, Paul afirma sentir que el juego intenta hacerle creer que hay una especie de IA o entidad pensante que se comunica con él. Escéptico, Paul señala que no está lo suficientemente bien hecho como para que se lo acabe de creer. De hecho Petscop, como juego, no es muy claro al respecto: a veces parece que de verdad haya alguien intentando comunicarse con Paul, otras veces se comporta como un videojuego normal, ofreciendo respuestas concretas a patrones concretos de comportamiento.

Sin embargo Petscop como obra sí referencia la idea de covertir la mente en código. Esto resultó evidente cuando la comunidad de seguidores descifró una de sus referencias más difusas. En el video 8 de Petscop hay un momento en que varios coches de color rojo y azul salen de un túnel en una secuencia concreta. Al trasladar la secuencia de colores a código binario y hacer una búsqueda en Google, uno de los resultados destacados era este artículo académico sobre transhumanismo en el que se explora qué podría pasar si de verdad fuera posible cargar mentes en el interior de las máquinas.

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Conforme Paul avanza en los gameplays, Petscop se vuelve más críptico e inquietante

Pero más interesante aún es que Petscop no se limita a intentar contarnos algo a través del supuesto gameplay de un hipotético videojuego retro. El propio Paul es un personaje dentro de la serie, con su propia evolución. Al principio solo juega para satisfacer su propia curiosidad, pero poco a poco el juego lo va atrapando hasta que lo convierte en parte de su narrativa. La realidad dentro del juego se entrelaza con la realidad de Paul, que al mismo tiempo es independiente de nuestra propia realidad como espectadores. En el momento actual de la historia es imposible decir si Paul está jugando realmente el juego porque quiere, o si por el contrario un agente externo y malévolo (o agentes, ¿los propietarios del canal quizá?) le está obligando.

Esta dinámica que sitúa a Paul, nuestro intermediario, en un plano separado e inaccesible consigue amplificar el tono ominoso de la serie y al mismo tiempo hacerla aún más críptica y misteriosa. ¿Con quién habla Paul en los vídeos, si no es con sus seguidores? ¿Por qué sigue grabando gameplays? ¿Cuál es su relación con el juego? Imposible saberlo de momento, pero estas preguntas y muchísimas más que se plantean al ver los vídeos son precisamente lo que hace que nos apetezca seguir a pesar de encontrarnos ante una narrativa tan extraña y nueva para nosotros.

No voy a seguir destripando la historia de Petscop en parte porque es mucho mejor descubrirla por uno mismo, y en parte porque resulta del todo imposible transmitir el contenido de esta serie de manera fidedigna solo con palabras. Petscop es una historia concebida para un medio concreto, el de los gameplays de YouTube, y explicada pierde toda la gracia. Si queréis ver los vídeos no tenéis más que curiosear el canal. Os recomiendo también, si los veis, echar un vistazo a la serie The Petscop Investigation en la que el usuario Nightmare Masterclass hace un análisis brillante del contenido de los vídeos originales y ofrece puntos de vista muy interesantes sobre las referencias que lanza Petscop y su forma de integrarlas en la narrativa. Si además queréis ser unos expertos en el tema, tenéis a vuestra disposición este documento que están elaborando los usuaios de Reddit en el que se recogen todos los personajes, lugares, referencias, pistas y teorías en torno a este peculiar creepypasta. De hecho tanto ha movido Petscop a los usuarios a compartir teorías que incluso The New Yorker le dedicó un artículo.

Llegados a este punto supongo que os estaréis preguntando: pero, ¿es Petscop real? ¿De verdad alguien encontró un juego y descubrió cosas oscuras en su interior? ¿De verdad alguien programó un juego como venganza? ¿De verdad alguien ha sido arrastrado a una cadena de acontecimientos siniestra y ahora no puede parar de jugar? Precisamente en esto reside la magia de los creepypastas, en que nunca contestarán este tipo de preguntas. Mientras nosotros creamos que es real, la historia de Petscop podrá ser real. Y Paul estará condenado a mantener su PlayStation encendida durante horas y horas, meses y meses, años y años hasta que el juego lo libere o hasta que nosotros perdamos el interés en sus andanzas. ¿Cómo saberlo? O mejor aún, ¿para qué?

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Gracias por jugar, Paul

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Pauler
Pauler

Tengo carnet de friki pero también de moderna. Me verás deambulando por FNAC o Ruzafa adquiriendo cultura y saqueando buffets gratuitos. Los videojuegos ocupan un lugar en mi Top 10 junto a la música, los libros y las tostadas con tomate.

5 comentarios
Crofty
Crofty 28/05/2018 a las 4:06 pm

Me ha encantado el artículo, voy rauda a conocer Petscop y eso que soy muy miedica xD

Pauler
Pauler 28/05/2018 a las 4:10 pm

Yo soy muy miedica también pero es más el mal rollo que otra cosa, tranqui XD

Darkor_LF
Darkor_LF 01/06/2018 a las 2:20 pm

“Hace unas semanas dedicamos un especial en el Podcast de Todas Gamers al tema de los creepypastas” Traicionandome en el proceso, dilo todo, ¿eh?

GloomyMonday
GloomyMonday 01/06/2018 a las 5:00 pm

Wow, no tenía ni idea de esto y me ha llamado muchísimo la atención!

Xoluto
Xoluto 08/06/2018 a las 5:33 pm

Wou! No conocía para nada ese juego-proyecto. La verdad esque con esto de internet y las redes sociales, se está combinando todo, y dando lugar a esto mismo que comentas: nuevas formas de narrar. Nuevas formas de entretenernos. Y es muy interesante. Está bien que la gente se lo curre tanto para “engañarnos” con estas cositas. Y más si es para dar mal rollo. Pocas cosas en la ficción de hoy en dia dan miedo. Para miedo y terror, el mundo real, poca broma Xb. A mi me molan mucho estas cosas que se monta la gente, como el Petscop. Aunque sepa que sean falsas. Molt bon reportatge, xiqueta :).

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