Qué hago aquí y por qué me han dejado entrar

Qué hago aquí y por qué me han dejado entrar

Me encantan los videojuegos, disfrutar sus mecánicas, dejarme los sesos con los puzles, y repensar detenidamente su historia. Desde mi infancia he querido zambullirme en este maravilloso mundo, pero no tuve un entorno propicio ni podía permitírmelo. Ha sido ya llegando a mi edad adulta cuando por fin pude dedicarle mi tiempo y llamarlo hobby. A pesar de todo me limité a cierto tipo de juegos, mayoritariamente de PC. Ahora que tengo un poco más de perspectiva y quiero jugar y analizar contenido para Todas Gamers me asalta la duda de: ¿Me falta bagaje? Quiero disfrutar con nuevos títulos de sagas famosas pero ¿tengo derecho a escribir sobre ellos si no los jugué en su momento? También me pasa con licencias que aunque sean nuevas se basan en otras antiguas o bien conocidas. Es imposible que haga las pertinentes comparaciones si no las conozco. ¿Tengo derecho a estar aquí escribiendo estas líneas para vosotras? ¿Soy un fraude?

Veamos primero qué supone escribir para un medio sobre videojuegos. ¿Esta acción implicaría que soy periodista de videojuegos? ¿Estoy haciendo instrusismo laboral ya que no he estudiado periodismo? El periodismo es definido por la RAE como una “actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de información”. Esto es aplicable a cualquiera de sus especialidades, incluida la que aquí nos concierne: videojuegos. Cabe esperar una formación que te lleve a realizar correcta y eficientemente este proceso, sin embargo consultando a colaboradores de importantes webs internacionales vemos que esto no es así. Por ejemplo, Alice Bell, editora adjunta de Rock Paper Shotgun, no tiene formación en periodismo y no ve crucial estar en posesión de este título para realizar esta labor, pero obviamente no hace daño tenerlo (Marie Dealessandri, 2020). La mayoría de los profesionales del sector están de acuerdo en la importancia de la práctica y el aprendizaje a través de ésta. Pero también que es necesario saber escribir y expresarte. Tal vez esta situación de intrusión además se deba a la falta de cursos especializados, pero que ya hoy día no es el caso, por suerte, y seguramente las nuevas generaciones lleguen mucho más formadas y preparadas a estos puestos de trabajo.

En muchas ocasiones se repite el mismo mantra: lo que necesitas es pasión. Si le pones ganas y te mueves lo suficiente puedes conseguir llamar la atención tanto de medios como de lectores y conseguir tu trabajo soñado. Pero la pasión también lleva a la precariedad, a hacerlo por gusto (gratis) o a dedicarle más horas de las que corresponde. Una lacra patente en el ámbito de las artes, donde te quieren pagar muchas veces con “visibilidad”, y un gran problema en el sector del videojuego donde el crunch está normalizado. Trabajar de lo que te gusta está bien, pero no a cualquier precio.

Joystick retro gaming

Pero volvamos a la legitimación de mi trabajo como redactora. A pesar de que la situación no me desacredite por mis estudios yo prefiero definirme más como crítica de videojuegos (Cristina Sánchez, 2019) que como periodista. En mi caso no me dedico a profundas investigaciones ni noticias en el ámbito de los videojuegos. Todas Gamers no tiene ese enfoque, a diferencia de otras webs. Aquí probamos y analizamos juegos, retros y de actualidad, desde un punto de vista subjetivo, desde nuestra propia experiencia. Sin poner números que marquen unos estándares o valores, como si fueran aplicables a todo el mundo. Los gustos y las experiencias son subjetivas, no sirve de nada que te encante un juego y lo valores alto si a mí ese género no me gusta. Dale un diez o un veinte si quieres a Resident Evil IV, no voy a querer jugarlo debido a su temática de terror y violencia con muchos tiros.

Por otro lado tenemos la cuestión de los años de experiencia jugando, experimentando los videojuegos. ¿Cuánto tiempo es suficiente y necesario para que tus artículos sean válidos? Nadie habla de una cantidad concreta de tiempo, más bien sugieren que tengas pasión por ellos como se ha mencionado. Dan por supuesto que no vas a conseguir hacerte un hueco en ninguna web especializada sin un bagaje a tus espaldas, sin un blog o similar donde se pueda ver cómo te desenvuelves en este ámbito. Por supuesto tampoco necesitas saber de todo, que te gusten y juegues a todos los géneros. Puedes centrarte en alguno, controlar más una rama. Todo parece depender del medio en el que publiques, qué buscan y qué quieren. Claro que también encuentras al señor que dice que necesitas quince años a tus espaldas… Yo llevo veinte y me estoy haciendo estas preguntas…

Así pues, parece que tanto mis estudios como mi experiencia son suficientes para poder plantarme aquí y contaros qué opino de videojuegos. Entonces ¿por qué siento que no es así? Uno de los motivos puede ser por el síndrome del impostor, siempre tan presente en cualquier trabajo que hagas gracias a las exigencias de tu cerebro. Nunca eres suficiente para nada. Todos son mejores. Otro motivo puede venir de haberme sentido minusvalorada en anteriores webs en las que he trabajado, llegando a estar ignorada y apartada por el resto de miembros de la plantilla. Además eran mayoría hombres, tal vez por eso me decanté en probar suerte con Todas Gamers, un entorno seguro, y no puedo estar más contenta de mi decisión. Que por cierto tardé dos meses en enviarles mi artículo. ¡Viva la confianza!

Gamer Zone Loading

También nos podemos sentir apartadas de este mundo por la pura fuerza que desprende el machismo en los videojuegos y en lo pesados que son los reparte-carnés. Este mundo en el que las únicas voces que resuenan, por desgracia, son las de señores que se quejan de personajes femeninos sin sexualizar o de representación LGTB con calzador. Este mundo en el que para entrar tienes que jugar al Dark Souls con una mano a la espalda y saltando a la pata coja porque los juegos de móviles o Animal Crossing no son juegos de verdad. Tal vez todas estas cosas influyan, no solo a mí, sino a todas las que escriben o quieren escribir sobre videojuegos.

A pesar de estas barreras y sentimientos que todos los días me asaltan, y me hacen plantearme la calidad y validez de mis artículos, sigo adelante, quiero seguir adelante. Primero porque los videojuegos me gustan demasiado como para apartarme de ellos. Me hacen sentir muchísimas cosas y me mueven a querer compartirlas, a gritar que esto o aquello es maravilloso y deberíais probarlo (o no deberíais). Segundo porque en Todas Gamers estoy en un ambiente inclusivo y constructivo gracias al cual ahora me siento valorada y me da el ánimo necesario para seguir escribiendo con la cabeza bien alta.

Me gustaría que lo expuesto aquí diera fuerza a quienes deseen escribir y hacer opinión de videojuegos. Que no os paren ni los gamergaters ni los gatekeepers. Tenemos derecho a escribir pero no obligación de sufrir, apoyaos en webs que compartan vuestra filosofía y que os reconozcan como personas capaces y válidas. El mundo de los videojuegos está cambiando, tanto en contenido como en derechos laborales, tal y como vemos en los nuevos títulos triple A más inclusivos y en las noticias de denuncias a miembros de grandes empresas. Es un proceso lento pero está en ello y podemos aportar nuestro grano de arena dando nuestra perspectiva, porque hace falta diversidad. Ni a todo el mundo le gusta lo mismo ni todos tenemos acceso a los mismos recursos ni vivimos las cosas de la misma manera, y nada de eso hace nuestro discurso peor, solo diferente, rico e interesante.

 

Bibliografía:

Sánchez Caballero, Cristina (2019). Self-Awareness in gaming journalism; gaming journalism after Gamergate (MA New Media & Digital Culture MA Thesis). Universiteit Utrecht

Dealessandri, Marie (2020). How to get a job in the games press. GamesIndustry.biz

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