No Man’s skies

Análisis de Genesis Noir

Análisis de Genesis Noir

Una ciudad de noche, ambientada en un Estados Unidos que parece sacado de los años 50, un protagonista con abrigo y sombrero calado hasta las cejas vende relojes a los transeúntes. De este modo arranca Genesis Noir, el esperado juego de Feral Cat Den, colocándonos en un punto familiar para cualquiera que se haya acercado un poco al género noir. Hay un triángulo amoroso formado por nuestro protagonista, una cantante de jazz y un músico celoso. Por supuesto, este triángulo acaba mal y el músico dispara a la cantante. Ahí es cuando el juego lo revuelve todo, ya que el tiro resulta ser el Big Bang (sí, ese Big Bang, en el que se formó el universo).

Así Genesis Noir pasa de ser un relato que parece sacado de una película de cine negro a convertirse en una historia sobre la creación del mundo y la humanidad. El protagonista, mientras viaja por los planetas y las distintas eras, revivirá una y otra vez el fatal final de su amada preguntándose qué podría hacer para cambiar su destino. 

Este peculiar planteamiento viene acompañado de una excelente y original dirección de arte en la que predomina la línea blanca sobre fondo negro y pequeños acentos en dorado para señalar zonas de más importancia. El diseño de personajes y objetos sigue una línea muy geométrica y estilizada, con mucha atención prestada al diseño gráfico presente durante la aventura (destacable la cartelería o las portadas de los vinilos que vamos encontrando). Sus animaciones mezclan 2D y 3D, dándole un aspecto muy parecido a la animación tradicional. Se ha puesto mucho cuidado en toda la parte animada, cada uno de los planos está tan bien compuesto que podría ser perfectamente una ilustración.

Tampoco hay que desmerecer a la música, ya que sin ella muchos de los momentos no resultarían tan redondos, a veces hasta me recordó al corto de animación de Disney basado en la composición Rhapsody in Blue. Aunque en la banda sonora predomina la música jazz (al fin y al cabo parte de la historia se desarrolla en un club y en antagonista es saxofonista) el juego tiene reservado un estupendo tema de synth pop para una de las mejores escenas.

La imaginería desde el principio apuesta por el surrealismo y el simbolismo (dicen en el estudio que se inspiraron en la obra de Italo Calvino), las transiciones entre muchos escenarios y escenas no siguen una línea argumental directa y sus relaciones tiran más por la metáfora o la sensación de maravilla. Lo cual puede desconcertar un poco al principio pero pronto acaba resultando el principal atractivo del juego.

Genesis Noir está dividido en capítulos, cada uno con un pequeño texto introductorio. Durante el capítulo hay una serie de puzles y escenas. A pesar de que se podría definir como aventura de point and click, su estructura no es para nada la habitual entre los juegos de este género ya que en vez de una aventura lineal, accederemos a cada uno de los niveles desde un nexo (el disparo del Big Bang) en el que iremos acumulando pistas sobre el asesinato y escenas sobre astrofísica. Los niveles se pueden visitar con un cierto desorden y tienen una duración irregular, lo que hace de la experiencia jugable fresquita.

Precisamente por ser un juego visualmente tan potente y sólido, la diferencia entre unos niveles jugables y otros se acentúa aún más. Hay puzles, como en el que tocamos jazz, absolutamente brillantes, y otros que no saben comunicar bien a la persona tras el mando lo que hay que hacer. Todavía hay algunos niveles que he superado y no tengo ni idea de por qué. También resulta evidente que los controles han sido diseñados con una pantalla táctil en mente, siendo muchas de las soluciones más intuitivas y cómodas de hacer con los dedos que con el ratón o el joystick (por ejemplo, cada vez que hay que pinchar y arrastrar sobre una superficie grande). Sin embargo, estas cuestiones no dejan de ser muy secundarias y no llegan a empañar la experiencia.

Al igual que con una buena canción, el ritmo de este título va creciendo poco a poco, hasta llegar a un clímax emocionante y satisfactorio. Parece que el juego se suelta durante su segunda mitad, cuando pierde parte de la rigidez de su estructura y se vuelve emocionalmente más intenso. Lo que al principio no me convencía (los personajes, la jugabilidad) poco a poco iba creciendo en mí. A medida que la trama se salía de los raíles del noir con la inclusión de ciertos personajes y el uso de los colores primarios en las escenas, más apego sentía por lo que iba viendo. Más maravillada me sentía.

Genesis Noir es una aventura muy sólida. Estéticamente es de lo mejor que he visto en años. Tengo muchas ganas de comentar algunas de las mejores escenas y de la solución final que le dan a la trama, pero esa es una parte que es mejor que disfrutéis por vosotres mismes. Actualmente disponible en PC, Xbox y Nintendo Switch con voces en inglés y traducido al castellano.

Copia de prensa facilitada por Feral Cat Den.

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Kitttsune
Kitttsune

Ilustradora amante de los gofres y los gatos.

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