¡Guías, guías, dubidú! ¡Si no las quieres, allá tú!

¡Guías, guías, dubidú! ¡Si no las quieres, allá tú!

Si tuviera que decir cuáles son las grandes afirmaciones de la comunidad gamer que más me hacen poner los ojos en blanco, sin duda serían las que se refieren a que las mujeres no jugamos a videojuegos y aquellas que fijan su objetivo en hacer sentir mal a quienes usan el modo fácil o las guías. Que las mujeres jugamos, hemos jugado siempre y seguiremos jugando es algo que ya traté en su momento. El tema de los modos de dificultad, cómo influyen en la accesibilidad, y atacar de forma despectiva mandando a jugar a Los Sims lo han comentado a su vez mis compañeras. Así que la idea de este artículo es levantar la ceja muy alto a quienes se atreven a juzgar a esas personas que deciden buscar ayuda para avanzar en un videojuego.

¡Dejad que la gente juegue como le salga de las mismísimas gónadas! Sería una forma de decirlo mal y pronto, pero ya que estáis invirtiendo vuestro valioso tiempo en leer ésta, nuestra web enfundada de insolente color rosita, trataré el tema con la profundidad y ceño que merece.

Como ya he comentado en anteriores ocasiones, todo aquel que me conozca sabe que poco menos que nací con un mando en la mano. Mis padres tuvieron hijos relativamente pronto y encasquetárselos a los abuelos no era una opción, así que las consolas siempre han formado parte del mobiliario doméstico. Por supuesto, en cuanto mi hermano y yo tuvimos edad para sujetar un mando, formaron parte de nuestras vidas también. Y si bien es cierto que nunca llegué a ver guías para ciertos juegos y consolas, la verdad es que desde que entró la primera PlayStation en casa, llegaron numerosas revistas con sus trucos y guías. Y no es que las compráramos por las fotos o los artículos, es que estos apartados de ayuda —por llamarlos de alguna manera— eran especialmente útiles.

Cualquiera que haya crecido en mi misma situación sabe que existían (y siguen existiendo, aunque en otro formato) revistas de renombre que ofrecían los típicos tips llenos de comandos casi imposibles de memorizar para hacer las cosas más variopintas. Y digo casi, porque a menudo los repetíamos tantas veces —bien porque controlábamos el mando o bien porque dictábamos concienzudamente lo que aparecía en la revista— que lo difícil era no aprendérselos. O al menos parte de la secuencia. Sobre todo, porque fallar implicaba tener que empezar a introducir el código desde el principio y algunos eran especialmente largos.

soluciones de puzles

Estos puzles no se me quedaron ni a base de repetirlos

Habrá quien diga que no es lo mismo utilizar estos trucos para desbloquear ciertas cosas ocultas en un videojuego, como el jetpack de Grand Theft Auto: San Andreas en PlayStation 2 o el dinero en Los Sims, por ejemplo, que mirar una guía y seguir paso a paso las indicaciones a la hora de jugar un título. Y, sin embargo, algunos de estos tips marcaban la diferencia a la hora de superar un nivel, avanzar en la historia o simplemente disfrutar del juego en sí. Y, en base, es precisamente para lo que están las guías. A fin de cuentas, no deja de ser una opción: si quieres, utilizas estos recursos, y si no, no lo haces.

A nivel personal, las guías de videojuegos han sido una constante en mi vida. De pequeña las leía aunque no fuera a jugar a ese título y actualmente puedo ver diferentes walkthroughs de diversas personas, juegue yo o no al final o, simplemente, para ver qué otras opciones existen. Por ejemplo, hace un par de veranos jugué a Until Dawn, tras haber visto a al menos a dos personas hacerlo cuando salió en su día. Aun así, disfruté la experiencia como la primera vez, me asusté cuando tocaba, noté la presión de los eventos de respuesta rápida y se me murieron un buen número de personajes. Y si no fuera porque me da mucha pereza jugar estos títulos varias veces —principalmente por falta de tiempo en comparación a la cantidad de juegos que tengo en la lista de pendientes—, seguiría una guía para obtener diferentes resultados como salvar a todos, no salvar a nadie o salvar solamente a los personajes masculinos o femeninos.

Otro ejemplo más reciente y de un título al que entré sin conocer nada más allá de cómo se veía es Horizon Zero Dawn. Tras jugarlo completo, disfrutar de su historia, del DLC The Frozen Wilds, recorrer todo el mapa de cabo a rabo en busca de datos, coleccionables y cosas que hacer, beber de sus personajes, su ambientación y su música, me propuse obtener todos los logros. Algunos más complicados que otros, evidentemente. Y entre éstos los relativos a los Terrenos de caza, es decir, una serie de zonas que te ofrecen determinados retos para superar a contrarreloj. Intenté superarlos por mí misma y obtuve la mayoría de Soles Abrasadores. Sin embargo, hubo un par que me resultaron tan complicados que no me quedó más remedio que buscar cómo proponían hacerlo otras personas, probar de nuevo y adaptar dichos consejos a mi jugabilidad. Fin. Todos los Terrenos de caza superados. Aonia contenta. Aonia tan contenta que decidió conseguir el resto de los logros, aunque ello implicaba iniciar una Nueva Partida+ en modo Ultradifícil y completarla. Algo que no había hecho nunca antes. Y, en cambio, ahí está, logro conseguido en 10 horas como 10 Soles Abrasadores.

palomitas y guía

Para qué estresarme

Las razones por las que una persona decide utilizar una guía o no, bien durante toda su partida o bien en momentos puntuales, van desde la falta de tiempo hasta las pocas ganas de complicarse la vida. Habrá quien decida seguir una guía porque el juego es poco intuitivo a la hora de dictar el camino —porque los hay que se las traen— y habrá quien lo haga para avanzar más deprisa. Cada cual es un mundo y todas las razones son igualmente válidas. Eso por no hablar del trabajazo que supone crear estas guías. O que, a menudo, aquellas personas que las critican son las más propensas a dar consejos no pedidos cada vez que ven a alguien jugar. En cualquier caso, si tuviera que sacarle una pega al tema de usar este recurso o no, me centraría más en el hecho de que algunas guías incluyen spoilers de la trama y ello puede afectar a la experiencia si no se tiene cuidado.

Va siendo hora de dejar que cada cual disfrute de los videojuegos a su manera. En el modo de dificultad que considere, escogiendo los títulos que mejor le parezca y eligiendo la forma en que quieren afrontar la experiencia. Ir a ciegas y descubrir paso a paso lo que nos ofrece un videojuego es tan válido como dejarse guiar por otra persona en forma de vídeo o de texto. Al final, no difiere mucho de pedirle a alguien que nos aconseje o nos oriente porque ya lo ha jugado, solo que sin depender de que ese alguien esté disponible en el momento en el que vamos a jugar. Necesitar ayuda no hace a una persona más inepta o peor jugadora. No necesitarla no le hace más capacitada o mejor jugadora. Simplemente cada cual tiene sus ritmos, sus habilidades y su forma de afrontar las situaciones. ¿Por qué te molesta tanto que la gente utilice guías? ¿Porque tú lo hiciste sin ayuda? ¿Y qué? ¿En qué te afecta a ti, como individuo, cómo juegue o deje de jugar otra persona? En absolutamente nada. Por lo que no tiene ningún sentido atacar, menospreciar o tratar de controlar la forma en la que cualquiera que no seas tú decida cómo invertir su tiempo con un videojuego.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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