Siempre hay más de una posibilidad.

Ensayar la empatía, ensayos con empatía

Ensayar la empatía, ensayos con empatía

Si me adhiero a los ritmos de la prensa de videojuegos tradicional, llego extremadamente tarde para analizar Essays on Empathy, el último lanzamiento de Deconstructeam distribuido por Devolver Digital. Tanto juego por juego como en lo que se refiere a la colección entera. En algunos casos, porque muchos de los títulos salieron hace años. En otros casos, porque personalmente ya he hablado de ellos y no creo que cuele el mismo texto otra vez. Pero bueno, es una copia de prensa (¡gracias, Deconstructeam!), así que va un resumen rápido: aquí tenemos años de experimentación, de gamejams, de juegos pequeños que se convirtieron en más grandes y marca de la casa. Aquí tenemos a Jordi, Marina y Paula hablando de procesos, de ideas, de cuándo sí y de cuándo no. Como regalito en la colección, aparte de una recopilación de imágenes y vídeos del equipo recordando el proceso de creación de cada juego, tenemos un jueguito nuevo exclusivo, De Tres al Cuarto. Un dúo cómico trabajando en un espectáculo de verano, y en nuestra mano (más bien nuestro mazo) está que al menos no salgan con medio público odiándolos. Sin olvidarnos de la voz omnisciente que nos habla de su pasado, de su presente (sus miedos, sus deseos, sus relaciones) y de lo que podría ser de ellos. Una hora y media, otro ejercicio para sentir desde sus entrañas. Ya está. Hasta aquí el análisis stricto sensu

Os dejo a vosotres que os hipnoticéis por el sonido

Porque no quiero escribir tanto de los juegos en sí solos, como parte o como todo. Lo que me lleva rodando más la cabeza, más de lo que debería, es el título del juego. Essays on Empathy. Cada juego, un intento (o un ensayo, valga la redundancia) para acercarnos a un mundo, a una situación, a unas personas que toman según qué decisiones en un pequeño momento de sus vidas. Sin obviar que, como desarrolladores de videojuegos, estas pequeñas historias han servido al equipo de Deconstructeam para experimentar sobre distintas mecánicas y cómo les pueden ayudar a, doblemente valga la redundancia, empatizar. Y junto con la evolución y experimentación de las mecánicas, narrativas y dirección artística, también noto una transformación en lo que el propio equipo quiere hacer con esta empatía. En casi todos los casos de esta colección quien empatiza no cambia (quien juega), lo que varía es lo que se quiere empatizar. Este objeto (o sujeto) empatizado siempre se encuentra a mucha distancia, casi todos los juegos son en universos muy lejanos, más cercanos a la fantasía (Eternal Home Floristry, Dear Substance of Kin) o la ciencia ficción (Underground Hangover, Zen and the art of Transhumanism, Supercontinent Ltd; siendo estos dos últimos finalmente partes del grandísimo The Red Strings Club) y cuyas situaciones raramente vivirá quien lo juega. Tardé un poco en entender que es gracias a esta distancia que se puede crear un tipo de sentimientos más cercanos a la imaginación, algo más próximo a pequeños (y muy buenos) juegos de rol. Aunque sea, si tenéis que jugar a uno de estos para vivir esta empatía desde la distancia, os recomiendo Eternal Home Floristry. Se podría argumentar que es el que menos usa esta separación, pero para poder rebatirme eso tenéis que probar, y espero que disfrutar, esta pequeña joya de Deconstructeam.

Algo más que especial, querido Gordon

Porque la empatía que más me llamaba, la que más me interesa(ba) se encontraba en las excepciones, los juegos que se encuentran fuera del “casi”. En este caso entrarían Behind Every Great One y The Bookshelf Limbo. Porque en este caso no se usa la distancia para crear la empatía, sino un tipo de cercanía. Las dos situaciones que nos presentan son mucho más reales para nuestro mundo y para nuestros tiempos que los juegos anteriores. O quizás que a mí, como jugadora, a la que le toca empatizar en esos momentos, me resulta mucho más fácil y mucho menos imaginativo. En este caso, el sentimiento no se crea con la distancia de la fantasía o la ciencia ficción, sino con todo lo que está en juego: el propio personaje. Eso hace que Behind Every Great One (que, en mi opinión, el mejor juego de la colección), sea prácticamente imposible rejugarlo, incluso si no has sufrido ninguno de los eventos de la protagonista; y que con aparentemente tan pocos elementos y tan claramente bien cuidados, entendamos la importancia de saber qué regalar en The Bookshelf Limbo para le protagonista. Dos instancias en las que les protagonsitas ponen su identidad, su salud mental, sus ambiciones, sus necesidades y su relación con sus seres queridos en juego y que, en ambos casos, el juego deja claro que lo más certero es que se convierta en un todo o nada, con unas altas probabilidades de perder.

A la izquierda, Behind Every Great One. A la derecha, The Bookshelf Limbo

Tras toda esta colección de juegos, desde Underground Hangovers hasta el ya mencionado The Bookshelf Limbo estaban disponibles previo al lanzamiento de esta colección. Como regalito para la persona que decida a comprarse este pack, Deconstructeam nos presenta De Tres Al Cuarto. Como siempre, siguiendo la línea de la experimentación de hace años, una mecánica nueva para contar una historia nueva: una pareja de cómicos mediocres cuyos espectáculos completamos creando un mazo de buenos remates, remates normales y cagadas durante su tour veraniego en una isla. Una hora y media de juego en la que no solo luchamos por que el público no se muera de vergüenza ajena ante el patetismo de estos dos señores, sino por conocer lo que fue y será de este dúo de creadores durante sus últimos bolos de verano. A través de los protagonistas De Tres Al Cuarto, tras toda una colección, Deconstructeam nos pone en el lugar de quien crea. Estas terceras personas son mucho más cercanas, no para cada persona de la desarrolladora de forma individual, sino como equipo, que quieren contar historias y utilizan el videojuego como medio para ello, como personas que tienen la seguridad —sea verdadera o infundada— de que raramente recibirán aplausos o ni siquiera tendrán un público al otro lado del escenario o pantalla. Que tienen miedo del futuro, que se preguntan siempre qué habría pasado si; de ahí la importancia del narrador omnisciente de este pequeño ensayo: es un desahogo. Una forma de reflexionar sobre todas las opciones, oportunidades e incluso personas que se podrían alcanzar a lo largo del camino pero que se rechazaron, e intentar buscar una razón y un sentido al camino que sí se ha elegido.

Y así, el dúo cómico se precipita a las estrellas o al estrellato

Y es extraño que, con tanta empatía, tantas historias de gente que está fuera de lo cotidiano, que ponen tanto en juego, que sufren en silencio, al llegar a los créditos de este juego me encuentre con un nombre que no me esperaba: Antonio Castelo, en calidad de Comedic Consultant. Para quien no recuerde, durante los años 2018 y 2019 fue acusado por múltiples personas de ligar con menores de edad por redes sociales junto con otras acusaciones más serias. Sólo necesitó 8 meses de silencio para volver a la televisión nacional, a los programas de humor y a producir e incluso participar en podcasts como Yo Interneto u Omar se muere. Con esto no quiero decir que todo lo presentado en este juego se emborrone, ya no existe o no sea válido, pero me cuesta mucho quitar esa imagen de la cabeza, esa pequeña mancha a algo que era prácticamente perfecto. Para quien quiera separar, en este caso, colaborador de la obra, Essays of Empathy es la forma más cómoda y sencilla de conocer a Deconstructeam como desarrolladores y como equipo de personas, tanto a través de los propios juegos como de los vídeos e imágenes que los acompañan, con uno de los apartados sonoros más bonitos y coherentes que yo recuerdo. Pero, tristemente, esa mancha sigue ahí. Me cuesta mucho no ponerme del lado de todas las chicas que hablaron, y que confesaron para más tarde comprobar que no pasa nada. Que, en este caso, sus ensayos han fallado o que han alcanzado el límite de ciertas empatías.

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kelerele
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"No estoy muerta, estoy en alguna mazmorra de parranda. O escribiendo, que quién sabe con estos tiempos". Me puedes encontrar como @anus_kele en Twitter.

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