Un-de algo hay que morir-ted

Análisis de Unsighted

Análisis de Unsighted

En algunas ocasiones hay juegos que pasan bajo nuestro radar, ya sea porque nos da la impresión de que son más bien flojitos o simplemente porque no son de esos géneros que llaman nuestra atención, solo para volver cual búmeran para darnos un buen golpe en toda la cara. He de reconocer que la segunda opción es un poco lo que me pasó inicialmente con Unsighted. Los metroidvania, a pesar de que me gustan, no suelen ser mi predilección a la hora de escoger el siguiente juego de La Pila. Mucho menos si encima tengo que analizarlo, porque en el fondo soy una señora con muy poca memoria y que llega a desesperarse cuando no sabe hacia dónde continúa el camino. Cosa bastante problemática cuando todavía no existen guías. Sin embargo, una conjunción de sucesos me llevaron hacia Unsighted a pesar de no haber oído hablar de él hasta ese preciso momento. 

Una campaña de marketing casi inexistente por parte de Humble Games hizo que la primera vez que leí algo sobre este juego fuese en Twitter, gracias a Paula Ruiz (fingerspit), que estaba chillando sobre lo bueno que era. Y yo lo ignoré, porque sé que aunque tiene muy buen gusto a la hora de elegir juegos, también le suelen gustar los títulos muy exigentes, y era la sensación que me daba con las capturas que había enseñado. La segunda vez que lo vi pasar, otra vez por el timeline de Twitter, fue de la mano de una de sus desarrolladoras, Tiani Pixel. Ésta se quejaba, y con razón, de que a pesar de que había mucha gente diciendo que el juego era buenísimo, la mayoría de los medios lo habían ignorado completamente. También añadía que aun así, estaba muy orgullosa de que ella y Fernanda Dias, dos mujeres trans de Brasil, hubieran conseguido crear por completo ese título y empezar a ocupar un pequeño hueco en la industria. Cómo no, nosotras teníamos que enterarnos bien de esto, que a las buenas señoras hay que apoyarlas, y atendiendo a esta señal decidí lanzarme a la aventura todavía un poco a ciegas. Y qué bien hice.

Unsighted es, sin intentar revolucionar el medio, un juego que hace muy bien la inmensa mayoría de todo lo que nos plantea. Yo, sin ser una gran fan del género, me he pasado horas sin poder despegarme de la consola. De hecho, mientras os estoy contando todo esto, no puedo dejar de pensar en empezar otra partida solo para ver si consigo desbloquear esas cosas que se quedaron obligatoriamente atrás. Y es que uno de los detalles que más me han gustado es que tú puedes completar el juego al 100%, pero no puedes “completar el juego al 100%”. Esto puede parecer un poco confuso, aunque la propia trama lo justifica perfectamente y quizá es el motivo por el que funciona tan bien esa idea.

La historia, siguiendo la estela clásica del tropo de “personaje protagonista tiene que salvar el mundo”, comienza presentándonos a nuestra heroína Alma, una autómata que despierta sin ningún tipo de recuerdo almacenado en su memoria. Pero esto no dura mucho, porque al poco de estar jugando nos empezamos a encontrar con diferentes autómatas de nuestro pasado que nos cuentan que, tras la guerra con los humanos y la supuesta desaparición del ánima, están sufriendo un destino horrible. Y es que resulta que ese ánima es un meteorito que cayó en Arcadia y provocó la activación de la consciencia de cada autómata, para ser bloqueado por una torre poco después. Ahora viven con una cuenta atrás, sabiendo en todo momento las horas que les quedan hasta que se acaben transformando en UNSIGHTED, que son, básicamente, todos y cada uno de los enemigos que nos iremos encontrando durante todo el juego. Tras perder todo el ánima se convierten en seres mentalmente anulados que no son capaces de pensar por sí mismos, salvo para atacar o defenderse, y esto acaba provocándonos cierto dilema moral mientras avanzamos a través de sus piezas rotas. A medida que transcurre el juego, iremos recordando todo lo que sucedió antes y durante la guerra, por qué estamos ahí, y nos guiará hacia alguna decisión importante en el tramo final.

Captura de Unsighted. Combate contra un jefe

Pero no nos adelantemos, porque en este tipo de género ya sabemos que la linealidad no es una característica, por lo que nos plantaremos ante un mapa del mundo con tres alturas diferentes que debemos ir desbloqueando a medida que lo vamos explorando. Algunas zonas son más libres, otras tienen más delimitación, formando una especie de mazmorras, y a otras solo podremos acceder cuando tengamos los objetos o armas necesarios, obligándonos a revisar una y otra vez el mapa hasta encontrar ese camino por el que debemos avanzar. Nada revolucionario, aunque cumpliendo perfectamente con su cometido. Sin embargo, lo que sí es bastante destacable es todo lo relacionado con los controles, el movimiento y las animaciones. Las sensaciones durante los combates son supersatisfactorias, las espadas tienen cierta velocidad y las hachas son más lentas pero potentes, permitiéndonos utilizar el arma con la que sintamos más comodidad al manejarla, haciendo que el combate cuerpo a cuerpo se ajuste a nuestro estilo de juego. El gunplay, a pesar de que personalmente el combate a distancia es algo que utilicé bastante menos, también tiene un buen equilibrio, siendo relativamente fácil dispararle al enemigo sin tener miedo a que el joystick apunte hacia donde quiere, cosa que se agradece bastante porque los enemigos no pierden el tiempo en tonterías si están lo suficientemente cerca para partirnos la cara. 

Las (pocas) zonas sin enemigos son las que nos permiten disfrutar tanto de los escenarios como de los detallitos que implementaron para darle un poco más de vida a ese mundo tan pixelado como bonito. Cosa que también se enfatiza con su apartado sonoro, dándonos una musiquilla de ambiente que encaja perfectamente con cada situación, y unos efectos de sonido justos y necesarios. Todo está tan bien colocado que realmente te sorprende que sea un juego hecho por tan pocas personas, y la verdad es que da un poco de rabia no poder pararse un poco más a disfrutar del paisaje. Porque si algo hay que destacar es que lo que os he dicho antes, que a los autómatas se les está acabando el tiempo, es literal. Aquí no pasa como en la inmensa mayoría de los juegos, en los que el mundo se va a terminar en media hora pero puedes pasarte 200 horas haciendo misiones secundarias. Aquí, como te despistes y te atasques en una zona, al regresar al pueblo central te puedes encontrar con que quizá alguien se haya convertido en UNSIGHTED y la esté liando pardísima. Para evitarlo puedes utilizar unas bolsitas de polvos meteóricos que iremos encontrándonos por el camino y que aumentarán en 24 horas la vida de cualquier autómata. Al mismo tiempo, al darle una de esas bolsitas a alguien aumentará el nivel de nuestra relación, porque entienden que pudiendo quedárnoslo todo y vivir muchas horas más, decidimos compartirlo para evitar su desaparición. El único problema es que el número de polvos meteóricos es limitado y están bastante escondidos, por lo que podremos ayudar a muy poca gente. Y por esto insisto en que, por mucho que lo intentemos, no podemos completarlo al 100% de verdad. Tenemos que tomar decisiones, y esas decisiones tendrán sus consecuencias. O podéis ir muy rápido y a ver qué pasa, pero no garantizo nada bueno.

Captura de Unsighted. Robot acariciando la cabeza de otra, que está tumbada en su regazo

Otra de las cosas que más me ha gustado es algo que probablemente viene derivado del horrible debate cíclico de Twitter: los juegos exigentes y su forma de tratar los modos de dificultad. No os voy a engañar, Unsighted es un juego difícil, de los que quizá te hagan repetir una y otra vez cada jefe o incluso zonas objetivamente más fáciles (con la consecuencia de que cada vez que mueres, pierdes una hora de vida, por lo que Unsighted te chilla que espabiles porque te vas a meter en un problema). Sin embargo, tiene cada detalle pensado al milímetro. Tú, si quieres ser valiente, puedes poner la dificultad normal (Action Girl) o la más alta (Robot Apocalypse) y retarte al máximo, que no es poco. Allá tú y tus decisiones vitales, aquí no vamos a juzgar. Pero si quieres o necesitas una experiencia menos exigente, tienes el modo fácil (Explorer), que realmente de fácil tiene poco. Al contrario de como pasa en muchos otros juegos, el modo fácil no es solo pasear para que te vayan contando la historia. Si no modificas ninguna de las opciones predefinidas, te ofrece un reto asumible y con la tranquilidad añadida de que a los NPC no les disminuyen las horas de vida, por lo que tienes bastante más margen de maniobra, exploración y muertes. Pero os he dicho que hay opciones, y concretamente son cuatro. Por un lado puedes activar y desactivar el paso del tiempo para los personajes, pero también se mete un poco en los combates dejándote activar una lucha un poco menos severa, un aumento de estamina e, incluso, un modo de invencibilidad por si llega el momento en el que no consigues pasar de ese maldito boss tan complicado. Probablemente no os hagan falta ni la mitad, porque aunque sea un juego difícil no castiga porque sí y está bien equilibrado, pero tener esas opciones ahí nos permiten jugar con la tranquilidad de que, pase lo que pase, vas a poder continuar. Porque el juego te quiere aunque te dé alguna colleja.

En definitiva, cuando decidí jugar a Unsighted no me esperaba encontrar algo con tantísima calidad en todos sus ámbitos, que hiciese tan bien tantas cosas que en juegos mucho más grandes acaban siendo un desastre, y que iba a querer a Alma como si fuese mi hija robótica. Es un muy buen juego que creo que se merece que todo el mundo le dé una oportunidad, y es que además se encuentra disponible en numerosos idiomas, incluyendo el español de Latinoamérica. Y sobre todo debéis probarlo si queréis descubrir a Studio Pixel Punk, un pequeño estudio que sin duda acabará haciendo maravillas de las que quitan el hipo. Eso, sin olvidarnos de lo más importante: en Unsighted hay varios perretes que puedes acariciar y darles manzanitas para que sean felices y te quieran mucho. Y que, una vez más, señoras bien, señoras fetén.

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Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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