Análisis de Trek to Yomi

Análisis de Trek to Yomi

La romantización del periodo samurái es clara. Hay multitud de títulos basados en la era Edo (siglos XVII-XIX) y su predecesor, el periodo Sengoku.  Aparecen aquí juegos de todo tipo, desde títulos serios y grandilocuentes como Ghost of Tsushima a otomes mamarrachos (siempre en mi recuerdo Ikémen Sengoku). Lo cierto es que es difícil que al hablar de Japón no nos vengan a la cabeza guerreros feroces que valoran el honor sobre todas las cosas.

Trek to Yomi es el último título lanzado por Devolver Digital, desarrollado mediante una colaboración entre Leonard Menchiari y el estudio polaco Flying Wild Hog. La primera noticia que tuvimos de él fue durante el E3 de 2021, con un tráiler reveal que hizo las delicias de quienes, como yo, disfrutamos de explorar (y combatir) en el Japón tradicional.

La trama está directamente relacionada con Yomi, la Tierra de los Muertos del folklore japonés. Encontraremos referencias constantes a Izanagi e Izanami, la (incestuosa) pareja celestial protagonista del mito de la Creación. Tras la muerte de Izanami durante un parto, su esposo acudió al Inframundo para rescatarla y traerla de vuelta con él. Sin embargo, y al igual que ocurre en el mito de Perséfone, ella refiere que no puede volver ya que se ha alimentado en esas tierras. Izanagi rechaza esto y le insiste vehementemente, pero estas súplicas se convierten en rechazo cuando él descubre que, en lugar de su bella esposa Izamani, es ahora un cadáver putrefacto lleno de alimañas y demonios. Comienza entonces un conflicto entre la expareja que culminará con ella transformada en Diosa de la Muerte y encerrada para siempre en el Inframundo.

Nuestro protagonista se llama Hiroki, un joven aprendiz de samurái. La introducción, que nos sirve para aprender controles y mecánicas, está centrada en la invasión de su aldea por el bandido Kagerou y sus hombres. Durante la misma conseguiremos salvar el pueblo, pero a costa de perder a nuestro maestro y padre de la contraparte femenina, Aiko. Hiroki entonces promete proteger tanto a los campesinos como a ella, quien lidera la aldea de forma eficaz. Sus planes se verán truncados por nuevos ataques, e iremos descubriendo progresivamente tanto al Japón del shogunato como a sus gentes.

Un escenario rural de Trek to Yomi donde se ve un gazebo sobre un lago

Contaremos con una barra de vida y otra de resistencia, pudiendo mejorar ambas mediante objetos coleccionables. Al derrotar a ciertos enemigos también obtendremos técnicas de lucha nuevas, tanto ofensivas como defensivas. Además de nuestra katana, utilizaremos armas clásicas como el arco y los bo-shurikens, pensados, como es lógico, para el combate a distancia. La munición no es infinita y necesitaremos abastecernos constantemente, pero cada cierto tiempo podemos encontrar mejoras del carcaj y la bolsa para poder cargar más materiales.

No aparece un mapa, pero no lo necesitamos al ser el juego prácticamente lineal. Sin embargo, debemos prestar mucha atención, ya que en algunas zonas sí podremos movernos en direcciones menos obvias que la sugerida por el juego. En ellas encontraremos objetos tradicionales (los coleccionables principales del juego), recargas de munición y mejoras para nuestra resistencia o salud.

La estética del juego es sencillamente impresionante. Recuerda al cine clásico japonés en blanco y negro de Shindô, Mizoguchi y evidentemente Kurosawa. Toda la trama se muestra como una película, cosa que apreciaremos no solo en el grano que aparece en nuestra pantalla sino también en los planos. Las luchas se realizan desde una perspectiva lateral, y muchas veces están resaltadas, además, por un escenario en el que hay luces intensas o fuego. Evidentemente la banda sonora sigue en esta misma línea, empleando para crearla instrumentos del periodo Edo. Éste es el caso de multitud de instrumentos de percusión, flautas o tambores taiko. Por si fuera poco, la ejecución musical corre a cargo de una orquesta tradicional o Gagaku.

El doblaje original japonés ayuda mucho a esta sensación cinematográfica, aunque también podemos seleccionar las voces en inglés. Los subtítulos aparecen en varios idiomas incluido el castellano, con lo que no tendremos problemas de comprensión. Las voces son un recurso para añadir más dramatismo y personalidad a la obra, situación que también podremos ver en Sekiro: Shadows Die Twice y Ghost of Tsushima. Trek to Yomi cuenta con un reparto de doblaje impresionante, incluyendo actores que han participado en Naruto (Masayuki Katō) o Ghost in the Shell (Akio Otsuka).

Un combate entre Hiroki y un enemigo con arco en un puente, con el pueblo en llamas de fondo

Respecto de la ambientación se nota, y mucho, el mimo que han puesto los desarrolladores. No solamente en sus referencias al cine asiático de los 50-60, sino también en aspectos como la mitología y los objetos cotidianos. Se ha consultado tanto al museo Edo en Tokio como a expertos nativos japoneses, y toda esta cohesión consigue que el juego sea tremendamente inmersivo.

Si tengo que encontrarle un punto negativo, éste se encuentra sin duda alguna en el combate. Aunque ya he nombrado que aparecen multitud de combos, solamente los utilizamos en contadas ocasiones o en combates contra jefes. El resto del tiempo la mecánica es más bien sencilla, basándonos en esquivar y hacer un parry con contraataque a tiempo. Esta simpleza quizá haga que el resultado final desluzca un poco si buscamos un desafío. Contamos con tres modos de dificultad crecientes, pudiendo desbloquear un cuarto una vez terminemos la historia principal.

Jugar a Trek to Yomi ha sido, sin duda, toda una experiencia. A pesar de que las peleas se quedan cortas, me resultó muy fácil dejarme llevar por la historia y considerar el combate como un trámite para saber mucho más. La caza del coleccionable es bastante placentera sin ser complicada en exceso, y la estética y la música han convertido a este título en uno del que he disfrutado durante el viaje que es la historia de Hiroki y Aiko.

 

Clave de prensa proporcionada por Devolver Digital.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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