Pero no hace frío

Análisis de Neva

Análisis de Neva

“Este juego tiene pinta de querer hacernos llorar” fue una de las primeras cosas que comentamos durante la revelación de Neva al mundo. Y es que, más allá de su estilo colorido, se percibía el aroma de la emotividad. En el buen sentido, ojo. Parecía dejar entrever que llenaría nuestros corazones de calidez para luego apuñalarlos sin piedad. Así pues, como no podía ser de otra forma, preparé una caja de pañuelos y me dejé envolver por esta historia de apariencia amable. Pero Aonia, a ti los videojuegos no te hacen llorar. Bueno, ¡por si acaso!

Neva es una aventura de desplazamiento lateral en la que iremos dando forma a la historia conforme avancemos. No habrá diálogos, no habrá notas con fragmentos de información, no habrá otros personajes que nos cuenten qué hacemos ahí o qué se espera de nuestra protagonista. Descubriremos qué ocurre y cuál es nuestro papel en lo que sucede al darle sentido a lo que hacemos. Al observar lo que sucede a nuestro alrededor con el paso de las estaciones.

Así, nos pondremos en la piel de Alba, una joven que se embarca en un viaje en compañía de una lobezna, Neva. Por el camino, unirán fuerzas para enfrentarse a unos peligrosos seres que parecen estar consumiendo todo a su paso. Y conforme vayan pasando las estaciones, Neva dejará de ser una cachorra y aprenderá nuevas formas de ayudar a Alba. Aunque su aventura no se reducirá a combatir y abrirse camino con sus nuevas habilidades, también deberán enfrentarse y adaptarse a cambios cotidianos. Y es que la vida sigue su curso, con todo lo que ello conlleva.

Me gustaría ser algo menos críptica, pero estamos ante un juego de apenas 4 horas en el que cualquier detalle entra en el terreno de los spoilers. Además, merece la pena ir descubriendo todo aquello que nos tienen reservado con la calma que acompaña al título. Algo en lo que nos guiará su linealidad, donde habrá momentos en los que podremos escoger si ir primero hacia la derecha o hacia la izquierda, pero recorreremos ambos caminos. No habrá grandes desvíos más allá de intentar recoger algún coleccionable.

Zona de plataformas de Neva.

Y dado que será fácil que nos perdamos alguno antes de descubrir que lo son, os recomiendo disfrutar de la aventura y volver en una segunda vuelta si queréis recogerlos. De este modo, fluiremos con la historia sin perder el hilo ni la paciencia, ya que habrá algunos tramos que harán que nos rompamos la cabeza con el camino a seguir. Y es que aquí es donde Neva nos complicará las cosas, ya que cuenta con algunas zonas de plataformas bastante complejas. En especial cuando encaremos el tramo final del juego.

Además, cabe decir que podremos escoger entre dos modos de dificultad —historia y aventura—, pero esto no facilitará siempre las cosas. El nivel más sencillo hará que podamos movernos sin preocuparnos por perder vidas, lo que nos permite lanzarnos al vacío sin miedo. Pero no cambiará la disposición de los elementos que complican nuestros saltos ni aumentará las zonas de agarre o seguridad. Por lo general, superaremos las plataformas a base de intentarlo de diversas maneras o con mayor precisión.

Por su parte, el combate no resultará especialmente complicado, si bien es cierto que encontraremos diferentes enemigos y todos requerirán varios golpes antes de caer. La dificultad reside en sus movimientos y combinaciones, que tendremos que aprender para bailar a su son y evitar machacar botones sin más. Es importante saber cuándo golpear, cuándo esquivar y/o saltar, y cuándo alejarnos para establecer una distancia de seguridad. Y Neva nos ayudará de diferentes maneras conforme avancemos.

Además, no contaremos con elementos curativos consumibles. Por el camino, descubriremos una especie de altares que restablecerán nuestra salud al pasar por delante. Y también lo hará nuestra acompañante en determinados momentos. Por lo que la única forma activa que tenemos para curarnos será atacar a nuestros enemigos sin recibir daño. De este modo, iremos restableciendo salud hasta recuperar nuestras tres vidas. Sin duda, una forma de hacer que afrontemos los combates con cabeza, ya que nos curaremos menos de lo que nos quitan los enemigos. Y con mayor lentitud. Eso sí, echaremos en falta tener alguna oportunidad extra en más de una ocasión.

Monstruo de Neva.

Y es que si bien la mayoría de enemigos que encontraremos serán bastante asequibles, también nos enfrentaremos a algunos más duros. A veces combinados con otros menores, lo que puede complicarnos un tanto el enfrentamiento. Y, del mismo modo que con las plataformas, aprenderemos observando y, por supuesto, fracasando. Por suerte, no utilizarán movimientos imposibles y no será difícil hacerse a la dinámica de cada uno. Ni siquiera durante los enfrentamientos contra jefes. Puede que alguno nos lleve más intentos que otro, pero son asumibles en general. Y, en cualquier caso, siempre podemos cambiar la dificultad y afrontar el combate sin miedo a morir.

Se nota que el foco de Neva no se sitúa sobre el combate, siendo una mecánica que pasará bastante desapercibida, a pesar de no llegar a sentir que sobre en ningún momento. Los encuentros serán puntuales, sin enfrentarnos a enemigos a cada paso que demos ni oleadas infinitas que no vienen al caso. Si algo destaca en las mecánicas del juego serán las plataformas y la forma en que nos tendremos que devanar los sesos a veces para calcular nuestro siguiente paso. O para descubrir qué accionar para seguir avanzando.

Aunque, sin ningún lugar a dudas, lo que más brilla en Neva es su apartado audiovisual, en especial en lo que a arte se refiere. Y es que tal y como ocurría en GRIS, Neva nos atrapará con sus escenarios y su uso de los colores. Cada estación tiene una paleta fácilmente reconocible, de forma que los lugares que atravesemos no cambiarán demasiado, pero identificaremos la estación en seguida, más allá del título del capítulo. Y el cuidado que se ha tenido en la colocación de los elementos nos hará volver sobre nuestros pasos sólo para apreciar los cambios. Cuándo desaparecen nuestros personajes, cuándo se ven reflejados y cuándo cambian los colores. Y ello sin entorpecer nuestro camino a la hora de subir plataformas, usando guías de forma integrada e intuitiva.

Además, si bien nuestros personajes no conversarán, merece la pena dejar activado el sonido tanto por la fantástica banda sonora como por escuchar a Alba llamar a su compañera. Y es que la melodía se irá adaptando a nuestro viaje, tanto en los momentos más emotivos como en los más tensos. Sin interferir o resultar molesta en ningún momento, sino acompañándonos en la aventura y jugando con nuestra capacidad de inmersión. Y nuestra protagonista modulará su tono de voz según sus emociones, pudiendo sentir su angustia o alegría en cada situación.

Paisaje de Neva.

Cabe decir que si bien no habrá diálogos o fragmentos de historia escrita, encontraremos Neva traducido a múltiples idiomas, entre ellos el catalán y el español (tanto de España como de Latinoamérica). Y los equipos al cargo se encuentran debidamente acreditados. Su labor se verá reflejada cada vez que aprendamos una nueva acción para nuestra aventura, ya que irá acompañada de una breve explicación. También podremos consultar los controles, capítulos y coleccionables de cada uno de ellos en los apartados correspondientes.

Neva es ante todo una obra de arte. Uno de esos títulos que le pasa la mano por la cara a cualquiera que ose negar que los videojuegos lo son. Cuenta con un estilo que recuerda a GRIS, pero que se aleja lo suficiente como para tener esencia propia. Y por este motivo podremos identificar su conexión con su desarrolladora considerándolos de forma independiente. Y esto mismo se traslada al resto del contenido: a su historia, su combate y sus plataformas. Todo ello elementos que no hacen sino diferenciarlo y construirle su propio espacio, como dos hermanos que crecen de forma independiente.

Además se trata de uno de esos títulos que merece la pena rejugar en busca de detalles que hayamos pasado por alto. Aprovechando, si queremos, para conseguir coleccionables que hayamos dejado atrás, pero sin ser necesario para volver a disfrutar de la aventura. O activar el modo historia y sumergirnos en el paso de las estaciones, dejándonos llevar por el juego de colores y una banda sonora que atrapa. Y, por qué no, permitiendo que nuestras emociones fluyan en sintonía con la historia, sonriendo al acariciar a Neva. O tirando pañuelos cuando toque llorar, porque que no os quepa duda de que este juego sabe cuál es nuestra fibra y cómo tocarla.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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