«Ahhh… Otro verano a hacer puñetas» – Ume Matsuzaka

Análisis de Shin Chan: Mi verano con el profesor – La semana infinita

Análisis de Shin Chan: Mi verano con el profesor – La semana infinita

Desde el mismo instante en el que se anunció el juego para Nintendo Switch Crayon Shin Chan (basado en el manga y anime homónimos), el entusiasmo fue unánime. El clamor popular hizo que Nintendo se replantease su decisión inicial de lanzarlo únicamente en Japón para hacerlo también en Occidente. Fue así como llega a nuestro país titulado como Shin Chan: Mi verano con el profesor – La semana infinita. No es el primer juego del popular personaje, puesto que también pudimos disfrutar en España (entre otros) de Crayon Shin Chan ¡Llamando al viento! ¡El corredor de las llamas de Kasukabe! Sin embargo, este título pasó mucho más desapercibido.

Shin Chan: Mi verano con el profesor (permitidme abreviar el título) trata, como su propio nombre indica, del descanso estival de la familia Nohara. Aprovechando un viaje de negocios de Hiroshi, toda la familia se desplazará al pequeño pueblo de Asso, en la prefectura de Kumamoto. Allí es donde vive la mejor amiga de Misae, quien amablemente les acogerá en su casa durante unos días. Previamente, y a su llegada a la estación del tren bala, les aborda un extraño científico. Éste les propone una prueba gratuita durante una semana de su nuevo invento: una cámara de fotos, que tiene la peculiaridad de transformar toda fotografía en ilustración.

La vida en Asso es de lo más tranquila y, como tantas localidades del Japón rural, cuenta con un colmado, un par de restaurantes, la estación de tren y poco más. Pero para un niño de cinco años todo es nuevo y emocionante, más aún si tenemos en cuenta que el editor jefe del periódico local le ofrece a Shinnosuke el puesto de redactor infantil. Para tenernos entretenidos, los habitantes del pueblo nos pedirán ayuda para obtener determinados objetos a cambio de una modesta paga. Tanto Shin Chan como su familia disfrutarán enormemente de su estancia, pero no tardan en darse cuenta de un hecho curioso: varias personas tienen un parecido increíble con gente de su día a día. Sin ir más lejos, los hijos de la vecina son idénticos a Kazama y Nene. Todo tiene que ver, y mucho, con el profesor que les entregó la cámara en la estación, y a quien no tardarán en volver a ver. Se termina entonces la paz del pueblo, y Shin Chan se verá inmerso en una aventura llena de sorpresas.

Como niños que somos, nuestra energía no es infinita (tampoco la de los adultos, pero nos entendemos). Contamos con una barra que va descendiendo gradualmente conforme damos pasos por el pueblo, y si se agota no podremos avanzar más. Podemos recargarla mediante la alimentación, bien sea en las comidas importantes del día o utilizando las delicias que encontraremos en nuestro inventario en el menú “Merienda”. También es importante que seamos conscientes del tiempo: no tanto porque no podamos hacer determinadas cosas, sino porque nuestras capturas cambian dependiendo de la hora del día.

Hiroshi y ShinChan disfrutan de un relajante baño al final del día

Una cosa que se destaca, y mucho, en Mi verano con el profesor es la importancia de la rutina. Diariamente veremos a ambas familias realizar ejercicio nada más levantarse, seguido de un energizante desayuno. Y, cada noche, la vecina lee un cuento a sus hijos pequeños y nos daremos un baño antes de irnos a dormir. La sensación general que nos da el juego es de paz y tranquilidad. Podemos emplear el día cazando insectos y pescando, o ayudando en las tareas, o simplemente recorriendo el pueblo. Y, al final del día, será Nevado quien venga a buscarnos para que vayamos a cenar a casa, o los distintos personajes de los establecimientos si se nos ha hecho demasiado tarde.

Todos los descubrimientos y datos importantes son apuntados en el diario de vacaciones de Shin Chan, fotografías incluidas. En cuanto aparezca algo reseñable se nos mostrará un indicador en pantalla, y además podremos consultarlo en cualquier momento si nos apetece revivir los acontecimientos del día. También disponemos de un libro de insectos y otro de peces, en el que iremos desvelando nuestras capturas y sabremos cuántas nos faltan para completarlo. Para hacer más redondo el simulador agrario también contaremos con un huerto en el que cultivar hortalizas.

No hay logros como tales, pero sí objetivos diversos a conseguir. Algunos se basan en nuestras habilidades en la caza, pero también en la exploración, combate con dinosaurios y nuestra destreza en las entregas. Al conseguirlo, lograremos dibujar nuevas entradas en nuestro diario ilustrado, que también nos serán particularmente útiles en nuestra labor periodística. Nuestro progreso en la historia se ve reflejado en una pestaña especial, llamada “Recuerdos veraniegos”. En ella tendremos un total de 19 episodios, cuyos títulos se irán desvelando conforme hagamos descubrimientos en Asso y conozcamos más historias.

Los diálogos del juego son en japonés, pero está traducido al castellano en todos sus menús y textos. No faltan los chistes clásicos de Shinnosuke, baile del culo incluido, pero sí tiene un humor más ligero que el habitual de la serie animada. No en vano se trata de un título con PEGI-3 y por tanto las bromas deben ser aptas para todos los públicos. Los escenarios nos recuerdan al dibujo tradicional y los personajes animados en dos dimensiones, dándonos la sensación de estar jugando uno de los episodios de la serie. La cámara es fija, y puede ser un poco traicionera a veces y hacer que demos alguna vuelta más de la necesaria.

ShinChan se enfrenta al profesor y le pregunta si le gustaría conocer al

Aunque puede resultarnos un poco insulso si vamos con determinadas expectativas, lo cierto es que Shin Chan: mi verano con el profesor sigue la misma filosofía que juegos como Stardew Valley o Animal Crossing. El objetivo principal es que disfrutes de la trama a tu ritmo y sin meterte prisa en ningún momento. Puedes emplear el día en cazar bichos o pescar, y no pasa absolutamente nada por dejar transcurrir el día sin más. Incluso detenerte a leer carteles, buscar modos para convertirte en el DJ del bar del pueblo o hacer recados se convierte en relajante y satisfactorio. La elección de cómo deseemos vivir la aventura de Shinnosuke es completamente nuestra. A fin de cuentas, por algo estamos de vacaciones.

Shin Chan: Mi verano con el profesor – La semana infinita es un juego que no solamente nos trae a un personaje querido, sino también nuestros propios recuerdos veraniegos. Puede hacernos revivir la emoción de los descubrimientos infantiles, las aventuras en un ambiente tranquilo y los clásicos diarios con recuerdos. Un título que, tras su planteamiento aparentemente simple, puede darnos muy buenos momentos mientras acompañamos al pillastre que es Shinnosuke Nohara.

Clave proporcionada por NEOS Corporation.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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