¡Atención! ¡Acolcharse antes de jugar!

Análisis de No Longer Home

Análisis de No Longer Home

Hola. Mi nombre es Ainhoa y pertenezco a la generación millennial. Con esto digo todo y no digo nada. Sin embargo, cualquiera que lo lea entiende o se hace una idea de cuál será posiblemente mi situación. Como a otras muchas personas de mi grupo de edad —y algo mayores y algo menores, claro—, se me instó (mucho) a estudiar para labrarme un futuro. Y no cualquier cosa, por supuesto, tenía que sacarme una carrera. “Si estudias, llegarás lejos” ha sido, es y será una de las mayores mentiras jamás contadas. Pero eso hice. Y al terminar la universidad, me encontré con una mano delante y otra detrás, ante un mundo que no tardó en comerme viva. Y de eso trata No Longer Home. De enfrentarse al mundo al terminar los estudios superiores.

No Longer Home es un point-n-click basado en texto en el que asistiremos a un momento corto y concreto de la vida de sus dos protagonistas. Ao y Bo acaban de finalizar la universidad y se disponen a abandonar el piso que han compartido en el último año. Debido a las limitaciones de su visado, Ao debe volver a Japón y dejar atrás a Bo, en Inglaterra.

Nos introducirán suavecito, proponiéndonos jugar primero a un pequeño preludio de unos diez minutos, Friary Road, totalmente opcional, aunque bastante recomendable. En él, no solo conoceremos a Bo y Ao, sino que observaremos el tipo de relación que tienen y cuáles son sus inquietudes antes de afrontar el último año de carrera. Asimismo, veremos cuál es la dinámica del juego, su tono pausado y nuestro papel durante el mismo.

Tiene un corte relajado, aunque en ocasiones se siente demasiado lento. Y el apartado audiovisual lo acompaña a la perfección. Gráficamente nos encontramos un juego envuelto en tonos suaves y con personajes sin más rasgos faciales que nariz y orejas; con algún cambio de pelo y vestuario. Nos moveremos por un entorno bastante simple, aunque lleno de detalles que aportan vida y algo de contexto a lo que vamos presenciando. De hecho, podremos explorar el piso de Ao y Bo y, para ello, nos permitirán rotar la perspectiva para alcanzar todos los puntos. Apenas interactuaremos con nada, pero aquello con lo que podemos vendrá marcado con el símbolo correspondiente.

Me atrevería a decir que el apartado sonoro es el punto fuerte de No Longer Home. Y, como bien recomienda la desarrolladora, es mejor jugar con auriculares, dado que forma parte de la experiencia, enriqueciéndola. Se trata de un apartado tan discreto como el gráfico, pero que no pasa desapercibido. Más bien encaja con lo que cabría esperar de él.

Escena de No Longer Home jugando a videojuegos

En cuanto a la mecánica, no tiene mayor misterio. Si bien podremos explorar el apartamento de Bo y Ao, lo cierto es que la mayor parte de la partida consiste en leer y elegir diálogos. Esto puede resultar un problema debido a que, de momento, el juego solo se encuentra disponible en japonés, chino simplificado e inglés. Además, se trata de un título con bastante texto y no es precisamente una lectura ligera.

La ausencia de más idiomas en un juego basado en texto nubla un tanto la experiencia. Sobre todo, porque No Longer Home hace las cosas realmente bien en cuestión de accesibilidad. Desde el primer momento, por ejemplo, nos mostrarán un aviso de contenido para quienes ciertos temas les disparen la ansiedad. Además, cuenta con opciones de accesibilidad muy variadas, entre ellas la posibilidad de hacer los textos más grandes o una fuente adaptada a personas con dislexia. Y también tiene una especie de registro de diálogos, donde podremos consultar los últimos momentos de la conversación, por si nos hemos distraído o nos cuesta seguir el hilo.

La dinámica del juego me recordó a los libros de elegir nuestra propia aventura, aunque sin sacarle el partido que debiera. Esto se debe a que, en la mayoría de diálogos, seleccionaremos frases independientemente del personaje. Y no solo ocurre con Ao y Bo, sino que escogeremos también algunas frases de nuestras amistades. En cualquier caso, nuestras decisiones no tendrán ningún peso en la historia, lo que hará que la mecánica resulte confusa y algo insípida.

Aunque visto con perspectiva, tiene cierto sentido. No Longer Home es un título autobiográfico, y se nos avisa de ello desde la primera toma de contacto. Tiene una historia que contar y una forma de hacerlo, por lo que quien juega es un mero espectador de los hechos. Poder mover a Bo y Ao en determinados momentos, explorar el entorno, o seleccionar líneas de un diálogo son meras mecánicas para darle algo de dinamismo. Pero su único objetivo es contar algo.

Por suerte, y al contrario de lo que ocurre con otros títulos autobiográficos, No Longer Home no se escuda en ello como forma de catarsis personal. Lo que Hana Lee y Cel Davison quieren hacernos llegar a través de su juego es un drama generacional. La millennial es una generación que se ha visto arrollada por la realidad tras crecer aferrada a unas expectativas predefinidas. Se nos ha instado con fuerza a estudiar una carrera porque era “lo que tenía salida”, pero una vez terminada, nos hemos dado de bruces contra la realidad. De poco sirve una carrera cuando todas las puertas están cerradas.

Escena de No Longer Home hablando en la cama

Somos una generación que ha conocido antes lo que son los ataques de pánico, ansiolíticos y antidepresivos que un contrato de trabajo. Recae sobre nosotros un peso que no nos corresponde. No es que no queramos independizarnos, casarnos, tener descendencia o casa propia, es que las condiciones laborales en las que nos movemos no nos lo permiten. Y son solo unos pocos ejemplos de la enorme mochila que vamos cargando desde el momento en que terminamos los estudios y nos enfrentamos a la realidad.

Además, por si esta situación no fuera per se agobiante, la misma gente que nos metió en la cabeza que estudiar nos garantizaría el futuro, ahora presiona y ahoga. Lidiamos con nuestras propias expectativas fallidas, con el peso de nuestro propio fracaso, con el sentimiento de no haber elegido bien o no haber hecho (y/o hacer) suficiente. Y, a su vez, nos vamos echando sobre los hombros comentarios de terceras personas que nos minan aún más. Que se unen a lo que ya cargamos y nos van hundiendo poco a poco.

En No Longer Home, asistimos como público a esta realidad tan generacional como internacional. Este contexto millennial, sumado al ritmo pausado de la historia, hace que no sea un título para todo el mundo. Quienes no formen parte de este grupo de ya-no-tan-jóvenes o no empaticen con la situación no serán capaces de disfrutar de igual manera lo que el título muestra y ofrece.

De hecho, por el tono con el que está escrito, puede echar para atrás incluso a su, digamos, público objetivo. A fin de cuentas, no se trata de un título alegre y optimista, sino más bien frío y realista. Se muestra la situación tal y como la viven muchas personas, sin generalizar ni aportar ningún tipo de luz o solución mágica. Es una exposición a las heridas abiertas de toda una generación.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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