Wholesomeness to the max

Ooblets, la opción cuqui de los juegos con mascotas

Ooblets, la opción cuqui de los juegos con mascotas

Las mascotas. Esos compañeros fieles tan importantes en la historia de la humanidad. Y, como no podía ser de otra manera, así lo refleja nuestro arte, como es el caso de los videojuegos. Tanto para acompañar al personaje protagonista como para ser el foco principal de la historia, las mascotas son un elemento muy importante. Es tan así que siempre que vemos alguna aparecer, pensamos: “¿Podré acariciarla?”. Incluso hay una cuenta de Twitter dedicada a ello. Ha acabado siendo una mecánica que, desde hace algunos años, está prácticamente presente en todos los juegos que tengan algún animalito. Porque podemos. La programación no nos limita, sino que deja volar nuestra imaginación, pudiendo acariciar bichos de todo tipo. ¡Ah, el placer!

Y así también se ha reflejado en el éxito de los títulos que se centraban en mascotas, como es el caso de Pokémon. Una franquicia que no necesita presentación ni en jóvenes ni mayores. O también en la fama de un título más modesto como Stray. Quién no va a querer ponerse en la piel de un gatito solitario y ayudarlo a salir adelante. Es que nos saltan todos los instintos, ainsss. Sin embargo, en otros juegos y géneros apenas podemos disfrutar de su compañía, sin más acción ni interacción. Solo son un detalle, pero siempre sentimos que nos falta un algo más. Tal vez con un sentimiento similar, y con mucho amor por las mascotas y las cosas cuquis, Glumberland puso en nuestras vidas Ooblets, un juego de granjas con coleccionismo de bichitos fantásticos del que me gustaría hablaros un poco.

Está claro que en Ooblets tocan la idea de Pokémon al contar con un gran repertorio de criaturas que nos acompañan y combaten a nuestro lado, pero os aseguro que lo hacen muy de lejos. En este título nuestro objetivo principal, por historia, es ayudar al pueblo en el que hemos comenzado una nueva vida. A cambio de una casa destartalada y un terrenito donde plantar deberemos intentar que Pueblo Insignia (Badgetown) supere los problemas en los que anda envuelto. No nos piden que seamos la mejor domadora de ooblets ni que tengamos muchísimos, solo nos invitan a formar parte de algún club en el que empezar a conocer estos bichicos. Y así tener nuestro primer amiguito adorable, pero nada más. El simple hecho de saber que hay, que están ahí esperando que nos hagamos con todos sus tipos y variedades, es suficiente motivación para cualquier amante del género. El coleccionismo es un género, ¿verdad?

Ooblets - Enfrentamiento de baile para conseguir semilla

Ah, he dicho que combaten, pero no es lo que pensáis. El nivel de adorabilidad de todo en este juego es tal que los “combates” son simplemente enfrentamientos de bailes. Sí, estos monísimos seres mueven su cuerpecito al ritmo de la música en un intento de ganar más puntos que sus rivales. Y, aunque en general no son retos difíciles, son una de las mejores partes del juego. Cada especie tiene tres movimientos de baile básicos, y podremos combatir con un solo ooblet o con un grupo, según las circunstancias. Está en nuestra mano elegir a los que mejor nos pueden ayudar a ganar, o simplemente nos llevamos a los más monos porque lo importante es verlos ahí, siguiéndonos en fila, como pollitos detrás de su mamá gallina *se derrite*. Obviamente para avanzar en la historia deberemos ganar muchos bailes, pero en general son fáciles y no necesitamos tener muchos ooblets.

Aprovecho que acabo de mencionarlo para hablaros de uno de los aspectos más sencillos pero que más enamoran: llevar a tus bichitos contigo. ¿Por qué? Pues porque los llevamos detrás, en fila, siguiéndonos. Nada de en un bolsillo mágico o solo uno fuera. Todos los que estén en el grupo en ese momento, que varía desde uno hasta ocho ooblets. Así podemos apreciar sus encantos en todo momento, sus andares, sus brillibrillis y adornos. A veces puede ser un poco caótico a la hora de entrar y salir de zonas o tiendas, o verse un poco feo al coger el globo (la forma de viajar entre zonas) porque se queda alguno en tierra. Pero es que merece la pena, porque eso de tener solo uno acompañándote, como si fuera tu favorito, me pone triste. Una quiere a todos sus hijos bobos por igual.

Pero ¿cómo se consigue tener ooblets? También a base de bailes. Encontraremos grupos sueltos y salvajes por todas partes, a los que podremos retar a cambio de su semilla. Pero no nos va a salir gratis, deberemos alimentarlos con lo que más les gusta. Su comida favorita cambia completamente de unos a otros, y se complica a medida que avanzamos en el juego. Aquí es donde entra un poco nuestro interés por cultivar en el terreno que tenemos frente a nuestra casa. Convencerlos a través del estómago me parece un gran acierto, y casa a la perfección con toda la idea que transmite el juego. De todas formas deberemos ganar si queremos nuestra recompensa, pues en caso de perder deberemos volver con más comida. Si ganamos nos preguntarán si queremos su semilla, que es como nacen los ooblets. Pero sin necesidad de flores ni pistilos ni na. Pura clonación. Uno de los derrotados se acercará a nuestro personaje y le cagará una semilla de su especie y rareza. Así, tal cual te lo cuento. Con pedo y todo. Es un juego maravilloso.

Ooblets - Rocardo

Sin embargo, aunque está lleno de humor, cosas cuquis y detallazos, también es un juego sencillo. Inicialmente Glumberland apenas estaba formado por dos personas, por lo que no es un título con mucha complejidad ni profundidad. Y es en el tema de los cultivos donde hace un poco aguas. Los ooblets pueden ayudarnos con la tarea. Asignándolos a una casita, llamada gallineroob, cuidarán de todo lo que haya plantado alrededor de esta. En la medida del nivel de la casita, pudiendo desde simplemente regar, pasando por quitar malas hierbas o incluso plantar semillas que se les den. Los que no tengan este trabajo ni estén en nuestro grupo correrán libres por todo el terreno, mientras que los que están trabajando no se alejarán de su casa. Es más, las semillas podemos plantarlas y cuidarlas personalmente, pero las máquinas para materiales procesados necesitarán de un ooblet que se encargue. Para siempre. Esclavizado. Tal vez me diréis que exagero con esta perspectiva, pero es esa sensación la que transmite ver a esos pobres ahí, haciendo su labor y nada más, todo el rato. Por lo menos los que nos siguen ven mundo y bailotean. ¿Debería intercambiarlos a menudo para que no se cansen?

Quitando este último detalle, creo que Ooblets ha sabido enfocar muy bien otra forma de tener mascotas y disfrutar de su compañía en videojuegos. El título tira muchísimo de nuestra necesidad de coleccionismo, pues hay 51 tipos (por ahora), y dentro de cada uno los hay de color común, inusual y brillante. Además de que tienen momentos de aparición y zonas concretas. Y es que, ¿por qué no aprovechar la fórmula que ya han creado otros y mejorarla? Puede que no esté a la altura de grandes títulos, pero la cercanía y disfrute de estar con bichitos cuquísimos está muy bien conseguida. Por ejemplo, cuenta con una zona de liberación de ooblets, para que vuelvan a lo salvaje, que podemos visitar. Esta se llenará de bichines según vamos soltando, y acabamos dándonos una lluvia de amor al andar entre ellos, mientras nos siguen esperando que volvamos a quererlos en nuestro grupo o nos huyen porque se han vuelto tímidos. Sean como sean, son un amor. Y sí, podemos acariciarlos.

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Azka
Azka @AzkaLaura

Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

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