Como dijo Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como
Análisis de Headbangers: Rhythm Royale
12/12/2023 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Para ser una persona a la que los juegos de ritmo se le dan tan mal que lleva toda la vida evitándolos, la verdad es que estoy en racha. Y si bien hace poco me liaba a tiros a ritmo de música metal, hoy quiero hablaros de Headbangers: Rhythm Royale. No tienen nada que ver, eso está claro, aunque ambos nos harán mover la cabeza de forma violenta al ritmo de la música (aka. headbanging del bueno). Pero vayamos por partes.
Headbangers: Rhythm Royale no es un juego de ritmo al uso. Más bien se trata de un battle royale compuesto por múltiples minijuegos musicales. En algunos, como cabe esperar, deberemos atinar las pulsaciones de una melodía, pero otros nos harán acertar los instrumentos o sonidos que escuchemos, por ejemplo. Todo ello enfrentándonos a personas de todo el mundo en un torneo con crossplay que es, sobre todo, divertidísimo.
Sí, lo digo sin haber ganado tanto como me gustaría, aunque habiendo llegado a varias finales. Y sí, lo digo aunque la única partida en la que triunfé fue contra una única persona real y varios bots. Pero a quién le importa, no soy una persona competitiva y aquí hemos venido a pasarlo bien. ¿Que qué es eso de los bots? Dejad que os lo cuente.
En este battle royale nos uniremos a otras 29 personas en un torneo que sólo podrá ganar una paloma. Sin embargo, el juego todavía no ha dado el petardazo y tiene poca afluencia de gente, por lo que a veces los huecos se rellenan con bots (con nombres graciosísimos como Bot-Man and Robin, todo sea dicho). Además, estos bots puntúan y podrían llegar a eliminarnos si no lo hacemos bien. Por suerte, una pequeña explicación en la pantalla de carga nos indicará qué debemos hacer, y algunos minijuegos cuentan con un pequeño periodo de prueba.
Como viene a ser costumbre en este tipo de juegos, lo más probable es que no ganemos el primer torneo. O que no pasemos a la siguiente ronda. Ello se debe a que, por un lado, hay que aprender a jugar y, por otro, a que hay gente que ya sabe hacerlo. Sin embargo, no nos llevará mucho hacernos a las mecánicas, sobre todo para quienes los juegos de ritmo no sean un problema.

En todo momento sabremos cuántas palomas pasarán a la siguiente ronda. En la pantalla de selección del minijuego con el que nos enfrentaremos nos indican cuánta gente podrá clasificarse. Y a menudo en los tutoriales de las pantallas de carga. Así podremos hacernos una idea de cuáles son nuestras posibilidades. Sin embargo, a la hora de la verdad, no prestaremos demasiada atención al resto de contrincantes, ya que nuestra supervivencia depende de hacerlo bien. De igual modo, al finalizar una ronda veremos quiénes se han clasificado y en qué puesto.
Cada minijuego se seleccionará al azar, sin que nada ni nadie pueda influir en lo que tocará. Esto hará que tengamos que enfrentarnos a aquellos que se nos puedan haber atragantado, pero también que nos topemos con otros que se nos den mejor. Sobre todo porque hay muchísima variedad y, como decía antes, no todos dependen de acertar pulsaciones. A veces será una cuestión de velocidad, otras de reflejos, otras de tener el oído fino, etc. Y esta es la magia de Headbangers: Rhythm Royale.
Además, a lo largo de los niveles podremos estirar el cuello e intentar alcanzar objetos voladores que nos ayudarán o perjudicarán, o nos permitirán entorpecer al resto de participantes. También desbloquearemos rondas de bonificación, consistentes en golpear sandías con la cabeza a cambio de recompensas, si hacemos headbanging en el momento adecuado. Aunque tanto intentar hacernos con los objetos voladores como girar la cabeza lo suficiente como para acceder a las rondas de bonificación podría perjudicar nuestra partida por despistarnos.
Por suerte, a base de jugar, nos desenvolveremos con mayor facilidad por los niveles, pudiendo llegar a ganar un torneo sin mayor problema. Una pequeña mezcla de habilidad y suerte con un resultado la mar de satisfactorio, la verdad. Y dado que las comparaciones son inevitables, permitidme que mencione como ejemplo Fall Guys, donde no tienen por qué dársenos bien las plataformas, ya que aprenderemos jugando.
Como en el título de las alubias, finalizar una partida, al ganar o por eliminación, hará que consigamos cierta cantidad de experiencia. Gracias a ésta avanzaremos en una temporada —actualmente está activa la Temporada 2—, desbloqueando diferentes recompensas, como vestuario para nuestra paloma o créditos del juego. Créditos, o más bien Crumbs (Migajas), que podremos invertir en la tienda del juego y así obtener más elementos para personalizar a nuestro personaje. Y cabe decir que el nombre “migajas” le viene al dedo, porque la verdad es que tardaremos en acumular suficiente para conseguir las cosas más interesantes. Aunque claro, la intención es que sigamos jugando.

El nivel de personalización de nuestra paloma es maravilloso. Podremos añadirle accesorios a diferentes partes del cuerpo, como pelo, gorras, gafas y ropa. Pero también cambiar el sonido que emite al hacer headbanging o lo que llaman “voz provocativa”, una pequeña frase que escucharemos si pulsamos el comando asignado. Además, podremos guardar varios conjuntos creados y que nos hayan gustado, para no tener que buscar de nuevo la combinación perfecta. Así como desbloquear conjuntos completos bien subiendo de nivel o bien cumpliendo Desafíos.
Y es que Headbangers: Rhythm Royale ofrece una serie de retos extra por si llegar a ser la mejor paloma del torneo no nos parece suficiente. Así, nos propondrán desafíos permanentes como jugar mucho, invertir Crumbs en la tienda, llevar cierta cantidad de accesorios o conseguir ciertas puntuaciones en determinados minijuegos, entre otras muchas cosas. Y podremos ver nuestra evolución tanto en los Desafíos como en la Temporada en los menús correspondientes.
Al tratarse de un battle royale de ritmo, mucha gente se preguntará qué pasa si la latencia de respuesta nos juega una mala pasada. Es por esto que no sólo nos recomiendan jugar con mando y auriculares, sino que, además, lo primero que haremos será calibrar la latencia. Aunque podremos volver a hacerlo en cualquier momento en las opciones del juego. Así como escoger nuestra región preferida o si queremos desactivar el crossplay. Cabe decir también que el juego se encuentra en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, algo que es de agradecer a la hora de entender qué debemos hacer en cada minijuego. Y veremos acreditada la labor de los equipos de traducción en el apartado correspondiente.
Headbangers: Rhythm Royale es un título divertidísimo y capaz de hacer que alguien a quien los juegos de ritmo se le atragantan se lo pase bien en un torneo. Y no sólo eso, sino que pueda llegar a clasificarse en la mayoría de minijuegos, aunque no siempre gane la competición. Y siendo de este modo, no me cabe la menor duda de que se trata del battle royale ideal para quienes adoran los juegos musicales.
Por otro lado, debo admitir que mi detalle favorito son las palomas, tanto por sus movimientos de cabeza como por los sonidos que emiten. Además, sus voces me recuerdan enormemente a los Minions de Gru, mi villano favorito. Y en mi punto de mira hay unos cuantos artículos de la tienda del juego que no me extrañaría que consiguieran que me vuelva un hacha del ritmo. Aunque algunos minijuegos, por sí mismos, ya están entre mis favoritos. Y es que acertar pulsaciones no es lo mío, pero no veáis qué oído tengo para identificar sonidos. No, en serio, ¿eso que oigo es el juego llamándome?
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

