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Análisis de Metal: Hellsinger + DLC Purgatory y Modo Horda (Leviathan)
06/12/2023 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Si algo quedó patente en mi época de estudiante es que no sé seguir bien el ritmo. Algo especialmente gracioso teniendo en cuenta que acabé juntándome con un muchacho que tocaba la batería. Por la razón que sea, no termino de procesar las pulsaciones y acabo fallando por adelantarme, retrasarme o bloquearme. De hecho, aquellas veces que consigo sincronizarme con la música, no es raro que me distraiga y vuelva a perder el ritmo. Sin embargo, esto no impidió que jugara Metal: Hellsinger cuando salió, aprovechando el Game Pass y llegando a completarlo e incluso disfrutarlo muchísimo. Así que, cuando hace unos días The Outsiders anunció el DLC de Purgatory y el nuevo modo horda Leviathan, volvió el hype. Y el miedo. Pero vayamos por partes, porque en Todas Gamers nunca os hemos llegado a hablar de este juego de ritmo y ya va siendo hora.
Metal: Hellsinger es un FPS rítmico que nos pondrá en la piel de la Extraña y nos hará pasar por un Infierno… o, mejor dicho, por varios. En las aproximadamente 4 horas que dura el juego, visitaremos hasta 8 Infiernos en busca de la Inquisidora Roja. Por el camino, nos enfrentaremos a múltiples criaturas demoníacas, a cada cual más letal, a las que deberemos derrotar por tandas para avanzar.
Aquí es donde reside la magia del título. Lejos de empuñar un arma y disparar sin ton ni son, deberemos sincronizar nuestros ataques con las pulsaciones de la música del juego. Infierno a Infierno, desbloquearemos diversas armas, pudiendo escoger cuál llevar antes de adentrarnos en uno. De esta forma, podremos adaptar nuestro equipo al ritmo que más cómodo nos resulte, sea la velocidad de una espada o lo pausado de una escopeta.
Mantener el ritmo no sólo hará que aumente una puntuación que se mostrará en la tabla de clasificación de cada Infierno, sino que nos permitirá hacer más daño. Para que esto sea posible, dispondremos de varios indicadores, como las propias pulsaciones acercándose a la mira o el de furia. Comenzaremos con un nivel reducido de furia e iremos multiplicándola conforme encajemos ataques perfectos. Esto hará que escuchemos las voces de las canciones, tras las que se encuentran personalidades famosas como Alissa White-Gluz, de Arch Enemy, o Serj Tankian, de System of a Down.

Pero la Extraña no será la única en seguir el ritmo en Metal: Hellsinger, ya que tanto enemigos como elementos del mapa, por ejemplo, el fuego, se sincronizarán con la música. Algo que facilitará enormemente dejarse llevar. Incluso a quienes más les cuestan este tipo de mecánicas. En cualquier caso, podremos escoger entre varios modos de dificultad, aumentando tanto las veces que podremos resucitar a la Extraña tras ser derrotada como el margen de respuesta. Aunque debo decir que a mí me resultó más sencillo moverme en la dificultad intermedia que en la fácil. También podremos activar una opción de accesibilidad que nos permite mantener todas nuestras acciones dentro del ritmo, a costa de no incluir nuestra puntuación en la clasificación.
De igual modo, podremos calibrar el tiempo de respuesta si el problema no es tanto nuestra habilidad sino la latencia de vídeo y sonido. Así como cambiar los colores asignados a los ataques buenos o perfectos, para ayudarnos de forma más visual a encajar los golpes. Todo ello formas de acercar la experiencia lo máximo posible a todo el público. Sin embargo, donde no podremos hacer mucho será en el hecho de que la narración, a cargo de Troy Baker, se encuentra únicamente en inglés. Aunque el título nos llega traducido a múltiples idiomas, entre los que se encuentra el nuestro.
Y es que el problema llega cuando queremos atender a la historia no tanto en mitad de un combate sino en un momento de furia máxima. O si nos encontramos en una situación algo apretada. Si bien no requiere un nivel de inglés avanzado para seguir la trama, sí podemos distraernos un segundo al echar la vista a los subtítulos. Algo que puede ser motivo de romper una buena racha o llevarnos algún susto. Por suerte, en los escenarios encontraremos elementos curativos y si pulsamos el comando adecuado en el momento oportuno, remataremos a nuestro enemigo y nos curaremos. Un movimiento especialmente satisfactorio, no os voy a engañar.
Otra forma de ayudarnos en nuestra aventura será completar Tormentos, una serie de pequeños retos a través de los que desbloquearemos Sigilos, es decir, beneficios para los Infiernos. Así, por ejemplo, podremos evitar romper combos rítmicos con facilidad, entre otras muchas cosas. Y los desafíos no se alejarán mucho de la dinámica base del juego, quedando acotados más bien por su duración, por lo que resultará sencillo conseguir ciertas ventajas. Cada Infierno ofrece hasta tres Tormentos, algunos de los cuales son una versión más difícil de otros. Y deberemos, por ejemplo, derrotar a un número determinado de criaturas antes de quedarnos sin tiempo, teniendo en cuenta que aumentaremos ligeramente éste con cada muerte.

Antes he comentado que el juego dura unas 4 horas aproximadamente. Sin embargo, cuenta con una rejugabilidad tan amplia como tiempo queramos invertir en Metal: Hellsinger. Así podemos tratar de mejorar nuestra propia puntuación, sincronizando nuestros movimientos con la música hasta el punto de fusionarnos con el juego. O tratar de encontrar los blasones escondidos en los diversos Infiernos y dificultades, con los que desbloquearemos aspectos para las armas y fragmentos de historia. También podemos aprovechar para desbloquear combinaciones de movimientos de todo tipo. Y todo ello se irá recogiendo en el Códice.
Por su parte, los diferentes DLCs de Metal: Hellsinger pretenden aumentar más si cabe nuestras horas de juego. Purgatory, su nuevo DLC de pago, ofrece tres canciones, el arco Telos como arma y tres aspectos para la Extraña: Obsidiana, Amatista y Cromática. Las canciones, además, nos traen nuevas voces como Matt Heaffy (Trivium), Melissa Bonny (Ad Infinitum) y Joe Bad (Fit for an Autopsy), que se unen a las del anterior DLC. Y es que Dream of the Beast ya nos traía a Cristina Scabbia (Lacuna Coil) y a Will Ramos (Lorna Shore). Así como el arma La Mano Derecha Roja, y los aspectos Devota Oscura, Lucero del Alba y Sentencia.
Existe otro DLC de pago, Essential Hits Pack, con canciones como Misery Business (Paramore), Down With the Sickness (Disturbed) y Tsunami (DVBBS & Borgeus) entre otras. Y todas ellas pueden ser seleccionadas en los diferentes Infiernos, pudiendo escoger la combinación que más nos guste entre las que tenemos desbloqueadas. Por si nos parece poco, en la web oficial del juego encontraremos incluso la forma de agregar nuestras canciones favoritas.
Aunque, en cuestión de contenido nuevo, el que viene a marcar la diferencia es Leviathan. Y es que no sólo es completamente gratuito sino que ofrece un modo de juego nuevo. De este modo, aunque se recomienda jugar al título base, sobre todo, para hacerse a sus mecánicas, podremos acceder de forma independiente. En Leviathan, nos enfrentaremos a múltiples hordas de enemigos, siempre al ritmo de la música, aumentando nuestro poder gracias a los altares de ecos.
Para poder interactuar con estos altares, recolectaremos fragmentos de eco de los enemigos derrotados, siendo cada vez mayor la cantidad necesaria para ello. Una vez activados, escogeremos entre diferentes recuerdos que nos devolverán temporalmente parte de nuestro poder. Así, podremos infligir daño extra a los enemigos o volvernos más resistentes, entre otras cosas, aunque debemos tener en cuenta que no se mantendrá de un intento a otro.

Lo que sí lo hará serán los sueños, es decir, mejoras que desbloquearemos conforme superemos o caigamos en nuestras huidas de Leviathan. De este modo, invertiremos los ecos del vacío obtenidos para aumentar nuestra salud, habilitar los combos rítmicos, desbloquear los golpes definitivos de las armas o mejorar nuestros sigilos, por ejemplo. Incluso tendremos la opción de reiniciar los sueños para probar nuevas combinaciones.
Debo admitir que el modo Leviathan se me ha atragantado. Si bien se trata de seguir el ritmo como en el juego base, no tener la capacidad de esquivar o de asestar golpes definitivos ha sido demasiado complejo. Por suerte, este modo de juego tiene un amplio público objetivo que estoy segura de que disfrutará con las nuevas mecánicas. Especialmente al tratarse de una actualización gratuita.
Por lo pronto, yo seguiré esperando una continuación, si llega, de la historia, ya que Metal: Hellsinger es un juego que deja con ganas de más. Mientras esto ocurre, creo que es momento de volver a intentar que el rítmico de la relación supere mis puntuaciones. Que no es difícil. Y así yo puedo centrarme en disfrutar del increíble apartado audiovisual del juego. Total, mi Infierno es más bien como el de Homer Simpson con los donuts, aunque nunca diré que no a recorrer la autopista al Infierno.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

